Hay títulos que se ganan con esfuerzo, otros con amor… y algunos, como el de “papá”, lo cambian todo. Para Albert Mena, ser padre no es solo una parte de su vida: es su rol favorito, su mejor versión, su película personal en 4K con sonido envolvente y mucha ternura.
Coordinación y entrevista Lisbeth Calderón, Fotografía y dirección creativa Roosevelt Pacheco, Estilismo Carlos Andrés Martínez, Vestuario JC Lagares y FoqueRD, Agradecimientos especiales Ismalay Liranzo y Time Is Vegetarian, Spot Ciudad Colonial.
Desde que se convirtió en papá por primera vez, supo que algo en él se transformó para siempre. “Fue una oración contestada”, dice con una sonrisa que lo delata. Y ahora, mientras se prepara para recibir a su tercera hija (¡sí, la familia sigue creciendo!), su entusiasmo es igual de vibrante. Su esposa, Nataly, le dio la sorpresa en medio de una semana de corre-corre… y ¡boom! La noticia lo llenó de energía como si le hubieran dado café con propósitos divinos.
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La pequeña se llamará Vera Mena Alves, y aunque ya tienen más experiencia, esta vez están decididos a hacerlo aún mejor: más natural, más consciente y, como siempre, con Dios en el centro. Porque sí, Albert es el papá que baila, juega, pone reglas, pero también el que ora con sus hijas antes de dormir y suelta todo cuando ellas corren a abrazarlo.
¿El momento favorito del día? Almorzar juntos y el “buenas noches” lleno de cuentos, risas y mucho amor. ¿El reto más grande? Protegerlas del ruido de una sociedad que muchas veces va en dirección contraria a los valores que él defiende. ¿Su mayor lección? Que el amor verdadero está en lo simple: una sonrisa, un abrazo, un “Te amo, papi” que derrite hasta el corazón más fuerte.

Oh! Magazine: ¿Qué legado te gustaría dejarles más allá de tu trabajo y tu imagen pública?
Albert Mena: Que siempre recuerden que su papá caminó con Dios, y les enseñó a confiar en Él por encima de todo
Y aunque en casa lo ven como una mezcla de papá divertido, serio y “cool con reglas”, él no cambia por nada esos momentos de caos lindo, agendas llenas de clases de tenis, tareas escolares, cuentos antes de dormir… y claro, muchas anécdotas que solo le pasan a Albert Mena.

Oh!: ¿Hay alguna anécdota graciosa que solo pueda pasarle a Albert Mena como papá?
AM: Tenemos muchos momentos graciosos. Siempre trato de que el amor y la alegría estén firmes en nuestro hogar, donde sea que estemos.
¿Si su vida como papá fuera una peli? “Un Papá en Alta Definición”, subtítulo: Todo lo sabe, todo lo ve. Y sí, tal vez no tenga superpoderes, pero tiene algo aún mejor: la certeza de que está dejando el mejor legado de todos: un ejemplo de amor, fe y entrega total.


