Intrigas de poder, dinastías al borde del colapso, alianzas imposibles, guerras que cambian el destino de un reino y personajes dispuestos a incendiar el mundo antes que renunciar al trono.
Si ya terminaste la última temporada, esperas con ansiedad cada nuevo episodio o simplemente no logras sacar a Westeros de tu cabeza, sabemos exactamente cómo te sientes. Porque cuando una historia te atrapa con su mezcla de estrategia, traición y drama épico, encontrar algo que llene ese vacío no es tarea fácil.
La buena noticia es que el universo de las grandes batallas y las luchas por el poder no termina allí. Desde imperios en decadencia hasta familias enfrentadas por el control de un reino, existen series capaces de ofrecer la misma intensidad, personajes memorables y giros que te dejarán al borde del asiento.
Recientes
En Oh Magazine reunimos ocho producciones que prometen satisfacer tu necesidad de conspiraciones, espadas y conflictos donde nadie está realmente a salvo. Prepara tu lista de reproducción, porque tu próxima obsesión está a punto de comenzar.
1. Vikings

Sagas familiares, ambición desmedida y un liderazgo que se gana (y se pierde) a sangre y fuego. Ragnar Lothbrok es el tipo de protagonista que Rhaenyra y Aegon entenderían perfectamente: nadie llega al poder sin dejar cadáveres en el camino.
en la serie, las mujeres pelean en igualdad de condiciones que los hombres como guerreras vikingas, algo que generó debate entre historiadores, pero que se apoya en hallazgos arqueológicos reales, como el de una guerrera enterrada con armas en Birka (Suecia).
2. The Last Kingdom

Reinos en guerra, alianzas rotas y un protagonista atrapado entre dos mundos. Si te gustó ver cómo se fragmenta Westeros entre Verdes y Negros, aquí tienes esa misma tensión pero en la Inglaterra del siglo IX.
Uhtred, el protagonista, es un personaje de ficción, pero está inspirado libremente en una figura histórica real: Uhtred «el Audaz», quien fue conde de Northumbria a comienzos del siglo XI.
3. Shōgun

Política, honor y estrategia a un nivel quirúrgico. Cambia los dragones por samuráis, pero la sensación de que cada conversación es una jugada de ajedrez mortal es idéntica.
La mayoría de los diálogos están en japonés (con subtítulos), una decisión poco habitual para una superproducción estadounidense. El equipo incluso diseñó una tipografía especial para los subtítulos, inspirada en la que se usó para traducir a Greedo en la Star Wars original.
4. Rome

Antes de que existieran los Targaryen, ya existía Roma devorándose a sí misma. Familias poderosas, senadores conspirando, ambición sin límites. El ADN narrativo es prácticamente el mismo.
Se filmó en los históricos estudios Cinecittà de Italia, donde se construyó una réplica del Foro Romano a escala real en más de 20.000 metros cuadrados. Fue tan cara de producir que HBO aprendió de esos errores de presupuesto antes de lanzarse a Game of Thrones años después.
5. The Wheel of Time

Si lo tuyo es la fantasía con magia, profecías y un mundo que se está reordenando por completo, esta serie te da esa escala épica que House of the Dragon maneja tan bien.
Los derechos de esta adaptación tardaron casi dos décadas en concretarse, pasando por NBC, Universal y una demanda judicial contra la viuda del autor, antes de que Amazon finalmente la produjera.
6. Britannia

Menos conocida, pero con esa mezcla perfecta de misticismo, tribus en pugna y líderes que están dispuestos a todo por el poder. Ideal si quieres algo con menos presupuesto pero igual de intenso en lo político.
La serie mezcla druidas, profecías y rituales con una banda sonora que incluye rock psicodélico, una combinación deliberadamente anacrónica que sus creadores usaron para darle un tono más salvaje y menos «solemne» que otras producciones históricas.
7. Outlander

Aquí el foco cambia hacia el drama familiar y romántico, pero el trasfondo de guerras de clanes, lealtades divididas y personajes atrapados entre el deber y el deseo conecta directo con lo que más te enganchó de Rhaenyra y Daemon.
El mítico círculo de piedras de Craigh na Dun, portal mágico de la serie, no existe: está hecho de espuma de poliestireno y se inspira en el círculo real de Callanish, en Escocia. Lo más curioso es que la autora Diana Gabaldon lo imaginó antes de haber visitado Escocia.
8. Game of Thrones

Sí, es la obvia, pero si por algún motivo llegaste a House of the Dragon sin ver la serie original, este es el momento. Verás de dónde viene toda la mitología, y entenderás por qué Westeros nunca deja de arder.
El rugido del dragón Viserion, ya convertido en dragón de hielo, se creó grabando a un grupo de fans borrachos gritando a todo pulmón en un bar de Chicago. La diseñadora de sonido nunca les dijo para qué era hasta que se estrenó el episodio.

