- Publicidad -

Aquella emoción que se desfiguró

¡Ay sí, yo sí! Desde tres meses antes estuve viendo luces, adornos, planificando espacios y aprovechando ofertas en tiendas online para que cuando me llegara el momento de decorar no me agarraran los altos precios de temporada “asando batatas”.

¿Otro truco? Seguir mis propios gustos. Porque no hay una cosa que eleve más el costo de los artículos que el hecho de que todo el mundo esté buscando lo mismo porque es tendencia o está de moda. Es lo que dice la famosa ley de oferta y demanda.

Pero el tema no es ese, el punto es que ¡por fin llegó la Navidad! Como a muchos, a mí también me fascinan estas semanitas de felicidad.

- Publicidad -

El clima que se percibe en las calles es una de mis cosas favoritas, TODO el mundo parece estar de buen humor y desde los primeros rayos del sol los días tienen un hermoso color que, unido a un clima fresco, todo lo hace más llevadero.

En años pasados fui la última del edificio en decorar, pero no es precisamente que yo sea un Grinch; solo estaba medio harta porque ustedes saben que la gente pasa sus cosas y tiene sus circunstancias, y mientras unos quieren hacer creer que siempre están perfectos y todo bien, yo no reprimo mis emociones. No me miento, dejo que todo aflore porque eso es vivir.

El punto es que este año recuperé mi entusiasmo por “la época de las luces”. No sé si no me había fijado antes, pero he encontrado una gran variedad de bombillitos y ¡tan asequibles! que me inspiré y he puesto dos árboles de Navidad.

¡Ay sí! Y además de eso, unas jarras iluminadas para las esquinas solitarias, unas macetas colgadas en el balcón que encienden despacito, brillan y luego se apagan; una hilera coordinada en el borde del recibidor… ¡qué lindo quedó todo!

Entonces, como la noche cae más temprano, cuando se va poniendo oscurito empiezan a brillar mis luces… sí, ese estudio que revela que la gente que pone más temprano su decoración navideña es más feliz, parece que dice la verdad.

Lo que no dice el estudio y lo que la felicidad no te deja computar de inmediato es que, mientras más temprano decoras y mientras más cantidad de luces colocas, más alta será la tarifa eléctrica. Pero eso lo explica el famoso enunciado de la proporcionalidad directa.

Muy linda mi decoración…                      

- Publicidad -
- Publicidad -