El jueves al caer la tarde despegó la semana de la moda en New York con el desfile del prestigioso diseñador Ralph Lauren, que tomó como escenario un establo ubicado en las exclusivas costas de The Hamptons. Desde el momento en que se anuncia la locación del desfile de otoño-invierno 2025 de la prestigiosa All-American Brand, ya esperábamos un despliegue de elegancia y sofisticación, propio del estilo de vida y el universo adoptado por Ralph Lauren en más de cincuenta años de carrera.




Rodeados de la estética característica del modisto norteamericano, en un establo donde se podía ver los caballos mientras comían del pasto, y la colección de carros vintage del diseñador parqueados en las afueras del escenario donde se celebró el desfile, cuyo montaje debió tomar al menos una semana, esta ocasión para celebrar la moda otoñal albergó a importantes figuras como Tom Hiddleston, Cole Sprouse, el cantante Usher, quien aprovechó la oportunidad para fotografiarse junto a la primera dama Jill Biden; la popular actriz de la saga de Netflix ‘the Kissing Booth’ y, por supuesto, la editora de moda más famosa de todas: Anna Wintour.




Fue un despliegue de puro glamour con dos colecciones, de 104 looks, de la línea Polo Bear, que es más relajada, sin dejar de ser sofisticada; y la Purple Collection, que sigue una línea más elegante, con formas más clásicas, pero apegadas a la identidad de la marca, con una paleta de colores en beige, muy a tono con la temporada que se avecina; elegante y fresco, pero, sobre todo, very Ralph.
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La moda femenina fue, como siempre, el big highlight de la ocasión, con sus formas clásicas y las telas que flotan sobre la pasarela como si las modelos caminaran sobre las nubes, dejando entrever la calidad, la simpleza, pero, a su vez, la complejidad de los tejidos elaborados por el equipo dirigido por el diseñador. Y, como se ha vuelto costumbre, uno de los grandes momentos de sus shows es ver a las grandes supermodelos de los 90 desfilar por sus pasarelas, en esta ocasión con el retorno de Christy Thurlintong y Naomi Campbell.




Pero la moda masculina no fue la excepción. La colección del diseñador presentada in The Hamptons, fue una oda a la elegancia atemporal y clásica del hombre norteamericano. Blazers con motivos florales, pantalones en paisley y el clásico sailor look inspired de Ralph Lauren que combina un blazer de estilo cruzado en color azul marino. Debajo, una camisa azul de cuello blanco con corbata de gris con motivo de cuadros; complementando el look con un pantalón en lino de color beige.




Para los amantes de la moda, el desfile es una ventana que ofrece un vistazo a la forma en que Ralph Lauren ve la moda en The Hamptons, y una mirada a la moda clásica norteamericana de la que el diseñador ha sido un abanderado desde sus inicios. En la pasarela, no solo pudimos ver los elegantes trajes que llevaban los modelos, perfectos para un juego de polo, un cocktail o para una tarde en un yate in the Hamptons, estilizados cual estrella de Hollywood de los años 50, sino que vimos también una magistral combinación de textiles, como en los blazers combinados con pantalones en Paisley, o una chaqueta de tipo smoking con un par de jeans, corbata de moño y los clásicos loafers y mocasines de la marca.




El denim, otro clásico de la marca, y corduroy también estuvieron presentes en la colección Polo, que incluyó looks más relajados, bumble jackets y la clásica New York Hat reinterpretada por la marca. Si bien la colección significa para los amantes de la moda otro gran atine del diseñador, para la sociedad norteamericana, de acuerdo con palabras de la primera dama, Jill Biden, significa esperanza cuando los Estados Unidos de Norteamérica atraviesan uno de los momentos más oscuros de su contexto social y político.




Para nosotros, que disfrutamos de sus desfiles a lo lejos, mientras tanto, esta colección es otro despliegue del buen gusto y la sofisticación que conocemos como Very Ralph Lauren.









