Su piel mulata y cabellera oscura se quedaron registradas en muchos desde 2016 cuando su evidente talento actoral sobresalió en el filme dominicano “Flor de azúcar”. Esta joven nacida en la República Dominicana, es hija de una dominicana y un puertorriqueño, lo que le llevó a vivir la mayor parte de su infancia entre las dos islas, aunque el destino –por llamarlo de alguna forma– la trasladó fuera de América: asistió al prestigioso Royal Central School of Speech and Drama de Londres, y es su locación actual.
Desde niña siempre le inculcaron las artes, pero la actuación llegó a su vida por accidente. “Mi madre, como psicóloga, entendía que la actuación me iba ayudar a sobrepasar un miedo a hablar que había desarrollado. El primer año, tenía en esa época 12 años, fue transformador y terminé enamorándome de la actuación”.

Recientemente, su nombre estuvo presente en muchos de nuestros medios por tu debut como productora en “Un pasaje sin regreso”, cortometraje al que dedicó varios años antes de su realización.
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Artista de corazón
Ariana cree fervientemente en que si se invirtiera más en las artes y los deportes, sería un factor importantísimo de prevención para que nuestros niños y jóvenes no permanezcan en las calles. Su más reciente proyecto, “Un pasaje sin regreso”, toca ese tema muy profundamente: “Es que soy madre, y el futuro y los derechos de los niños son importantes y de prioridad para mí. Nos mueve el deseo de hacer un cine social, con consciencia y que cree debates de impacto para la niñez. Sin dudas, deseaba realizar un proyecto cinematográfico que fuera de la mano con un trabajo social y humano. Es por esto que elaboramos unos talleres, donde exponíamos a los niños a todo lo que conlleva realizar un filme, desde la producción hasta la actuación, para que al final pudiesen participar de manera práctica como actores en la película”, asegura la políglota, incluyendo el alemán.

“Dispongo mi cuerpo para que otro ser encarne en mí, me permite contar historias exponerme y ser un espejo de mi público y conectar con ellos”.
Su aporte a los niños
Un dato superbonito es que trabajaron con niños de paso de CONANI. Este fue una coproducción en un inicio por Interzone Productions de Inglaterra y, más adelante, Minervas Producciones, de República Dominicana, se unió. Fue la primera coproducción entre República Dominicana, Inglaterra y Holanda y se coronó como el primer corto que gana FONPROCINE, a quien la DGCINE le realiza una premier.
La también bailarina, presentadora y productora, que ha trabajado en lugares como Inglaterra, Italia, Alemania, Puerto Rico, lleva ese activismo activo en la sangre y no es de sorprender que creara, junto con varios cineastas iberoamericanos, la compañía Interzone Productions en Londres.
“Esta unión se dio por la búsqueda de crear un cine de contenido social y cerca a nuestras raíces latinas, en una ciudad como Londres donde somos muchos, pero estamos en silencio porque no hay una voz real. Esta es la razón del nacimiento de esta compañía, encabezada por dos mujeres dominicanas, Stephanie Hernández y yo, dos representantes dominicanas en Gran Bretaña que desean crear ese puente artístico entre ambos países y otros de Latinoamérica”, narra la productora de “Gavilleros”, un filme en agenda a realizar en los próximos años, escrito por Aralís Rodríguez, y que actualmente está en proceso de buscar inversionistas.

Multipremiada
Esta incansable dominicana, ha cosechado éxitos de valía; como actriz, trabajó en “The Original”, con la galardonada directora mexicana Michelle Cervera Garza. Pero, ¿cómo fue ser premiada por este papel y cómo se dio esta participación? Ariana asegura es una historia muy interesante. Nos cuenta que la directora vio la película “Flor de azúcar” y mientras se encontraba en República Dominicana trabajando, un amigo en común mexicano, actor y director, le habló del proyecto, pero estaba con tanto trabajo, que no pudo ponerse en contacto. Tan solo tres meses después la contactó su agente y se dio una reunión con Cervera Garza. Después, en el set, sorprendida, se percató de que fue la única que no audicionó para su papel.
“Fue una experiencia maravillosa, ya que en este proyecto casi no hablaba y la actuación era más emocional y corporal. Pude aplicar mis conocimientos como acting coach y directora de movimiento. Es un proyecto que se ha llevado muchos premios por en blanco y negro y poco diálogo, mas la historia es muy interesante. Michelle acaba de hacer un largometraje, “Huesera”, y es una directora con una sensibilidad y una visión muy inusual. Aprendí mucho de ella. Me alegro mucho el recibir premios por un papel tan único”, describe de su papel.
Lebrón ha trabajado, además, con Joe Pytka, Fernándo Baez, David Herrera, entre otros y en agenda para 2022, como productora, tiene tres largometrajes y, como actriz, una película.

“Con mi trabajo me gusta mover al público, estremecerlos o dejarles algún tipo de emociones positivas o amargas”.

