No te sorprendas con este título porque, a pesar de los miles de avances que vamos cosechando las mujeres en muchos ámbitos, seguimos viviendo los “tabúes” de la sexualidad y, sobre todo, de la libertad de vivirla a plenitud.
Estos arraigos que van inculcados desde nuestra sociedad y crianza, han repercutido en que muchas hayan dejado de lado la importancia de su placer propio. Nunca estará de más guiarse de la voz experta para cada día desarrollar, aún más, nuestra autoconfianza. Apunta estos valiosos consejos de la terapeuta de pareja y familia, sexóloga y experta en duelos, Ana Simó.
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La especialista y directora del Centro Vida y Familia, y actual presidenta del Colegio Dominicano de Psicólogos, te deja estas guías:
1. La mujer tiene que entender que no somos copia de nadie
Cada una tiene un cuerpo único, unas partes que le gustan más que otras, y realmente enfocarse en lo que no le gusta, le va a quitar la confianza. Lo que debe hacer es centrarse más en esas áreas de su cuerpo que encuentra hermosas. Cosas tan simples como unos pies (un área muy erótica), las manos, el cuello…
Se cree que para el hombre lo más importante es el abdomen, sin embargo, estudios confirman, que para ellos lo más importante es la boca, los senos, la espalda, los glúteos y los pies, entonces se trata de amar esas zonas y cuidarlas. Para un hombre es importante también la higiene, sentir que esa mujer proyecta femineidad a través de esas zonas hermosas que tiene. Lo que no podemos es compararnos y querer la boca de Angelina Jolie o los senos de Sofía Vergara, no, este es mi cuerpo y debo ver cuáles son las áreas del mismo a las que puedo sacarle provecho.
2. Algo que nos da mucha confianza a la hora de ese erotismo y esa sexualidad, es el olor.
Para la mujer es muy importante cómo ella huele. Las mujeres entendemos que tenemos que oler a limpio, y no es así. De por sí se sabe que el afrodisíaco más fuerte es el olor de las feromonas, y estas se desarrollan con tu olor propio; claro, un olor que no viene de haber sudado todo el día. No uses perfume vaginal, nunca, sino una buena higiene, que conlleva: ir a tu ginecólogo cada seis meses, para chequear que el pH esté bien; porque a veces un hongo, el único síntoma que da es mal olor.
Tu olor básico y personal debe primar en todo, incluso se ha comprobado que la alimentación y el consumo de agua tienen mucho que ver, pues mientras más agua se consume, el olor es más agradable, igual con el cabello. El olor es un factor prioritario a la hora de una autoconfianza y de un buen desempeño sexual. Cuando te encuentras con un mal olor, lamentablemente la otra persona se puede bloquear. Insisto, no es un olor a limpio que te haga entrar en obsesión, es ser una persona higiénica; y si usas perfume, que no sea dañino, ponerlo en zonas donde su pareja no la vaya a lamer, porque sería desagradable.

«El afrodisÍaco más fuerte es el olor de las feromonas, y estas se desarrollan con tu olor propio».
3. Explorarse
Algo muy importante es que a pesar de todas las informaciones que se dan, la mujer no se explora, es decir, no conoce cuáles son las zonas de su cuerpo que le producen placer y cuáles pueden producirle ansiedad. Hay mujeres que no les gusta ser tocadas en algunas partes porque, simplemente, no le gusta o porque le produce muchas cosquillas o le genera bloqueo; por eso la educación sexual es básica, no es sentarse con un libro de biología, es hablar de las cosas que te gustarían, posiciones con las que te sentirías cómoda, así como tener la oportunidad de preguntarle a un experto si no puedes tú misma descubrirlo. Y repito, jamás querer imitar a las actrices porno o a las mujeres que salen en las redes dándole pa’bajo y moviendo los glúteos, eso no garantiza una vida sexual plena, ni que te sientas realizada. Lo que te hará sentirte segura es que lo que hagas sea agradable para ti y para tu pareja.

4. La ropa interior
Paras las mujeres, más que para los hombres, algo que nos da seguridad a la hora del erotismo y, sobre todo, a las más jóvenes es la ropa interior o las pijamas. Hay mujeres que a cierta edad piensan que es mejor estar cómodas. Pero las jóvenes en ocasiones usan el famoso colalé o la ropa de encajes, y eso está bien, pero muchas veces dicen que se lo pusieron para que él lo vea y es lo que menos él hizo. Lo real es que tiene que ponérsela para vérsela ella y para disfrutársela ella, al momento de estar en esa dinámica. La ropa se vende con la idea de atraer al hombre, y sí, es atractiva; pero la mujer se queda pensando que tiene que hacerlo por él. El motivo debe ser porque entiendes que te ves bonita y resalta tus atributos… eso es importante.
5. Concéntrate en lo que tu sientes
Otro punto que da seguridad a la mujer y su erotismo es poder tener la capacidad de conversar con su pareja de las cosas que les gustan y las que no les gustan en el sexo. Como también poder tener la oportunidad de fantasear y decírselo a la pareja. Muchas mujeres se quedan mudas en el acto y se concentran en lo que el hombre está sintiendo; la mujer tiene que aprender a desconectarse y comenzar a sentir. Siempre lo comparo con una buena comida: si te comes algo que te gusta rápido, o si lo disfrutas en tu boca y degustas su sabor, así mismo es hacer el amor, es degustar algo que debe ser agradable para ti. Hay que hablar y decir qué te gustó, qué se puede mejorar, porque a veces se supone que el otro tiene que saber cómo yo “prendo”, y no es así.

6. Disfruta de tus orgasmos
Toda mujer tiene la capacidad de ser multiorgásmica, y eso de por sí ya da una seguridad increíble, saber que a diferencia de él, tenemos un clítoris, órgano que su única función es dar placer. La mujer tiene que reconciliarse con ese clítoris, mirarlo… Saber que puede tener un orgasmo y seguir teniendo más orgasmos, y mientras más orgasmos tenemos, más felices somos pues se segrega una hormona que se llama oxitocina.
No dejen sus orgasmos para después, tienen derecho al placer, a reconocer qué les gusta; pero recuerden que el hombre no tiene clítoris, las que tenemos somos nosotras y somos quienes debemos que reconciliarnos con él. Entendamos que es como un pene pequeño que tienen 3,000 terminaciones nerviosas y lo tenemos que ver como ese regalo que nos dio Papá Dios para poder disfrutar de nuestro cuerpo, varias veces en un encuentro sexual.

7. ¿La vagina que muerde?
No porque lo deje de último es menos importante. Desde hace tiempo se habla del cocomordán, y las mujeres buscan mucho esto que se traduce al español como “vagina que muerde”, y es aquella mujer que tiene la capacidad de que cuando llega al orgasmo, el hombre siente que le succiona. Esto se hace con los ejercicios de Kegel, donde la mujer solo tiene que contraer la cavidad vaginal y soltar. Hacer ese ejercicio por lo menos 10 veces al día, constantemente, como cuando uno quiere sostener la orina. Se deja un día de por medio, porque es un músculo y hay que dejarlo descansar. Algunas pierden su confianza, porque sienten que pierden la fricción al hacer el amor y, a veces, esto se debe a que quizás está muy lubricada, pero estos ejercicios, dan seguridad y generan orgasmos más intensos.

