Hoy día tenemos acceso fácil con los medios desde nuestro celular. Notamos una sed marcada para la gloria y el reconocimiento. Todos los recursos son buenos. Y el bullying es una dura realidad que se ha vuelto estratégico para el mercadeo. En este mes donde luchamos por los derechos de la mujer, ¿cuál sería la verdad detrás de esta realidad? A la luz de mi experiencia con este fenómeno, veamos cómo podemos encarar este mal en la sociedad.
¿El agresor es el que se burla de los demás?
Usualmente es una persona que vive una situación que ni ella está en la capacidad de manejar. Por lo tanto, se enfoca en los demás como una terapia o alguna cura a su propia desgracia. Elige a alguien que tiene lo que carece, alguien con el cual se siente fuerte, o que le provoque celos o envidia.
Es la primera vez que me atrevo a compartir esta experiencia de mi vida. Recuerdo cómo en mi ciudad natal, tenía unos grupos de chicos que vivían burlándose de mí. Todo por mi tamaño precoz y mi cuello largo. Era tan así, que yo tenía calles donde no pasaba sola. Me gritaban «jirafa»… pero estos chicos padecían de algo notable: padres que no velaban por su educación ni le daban su tiempo.

Cuando te molestan , entras en una etapa de cuestionamiento. Necesitas entender por qué está sucediéndote. Y es ahí el gran peligro, ya que puedes erróneamente creer que tienes un defecto. Hasta puedes inventarte unos defectos, buscando justificar el comportamiento injustificable de su agresor.
Cuando la burla es intensa y repetitiva, sobre todo si hay testigos, puede provocar un deterioro de la autoestima y una falta de seguridad en sí misma. Porque al final, uno quiere protegerse. Pero en realidad se está perdiendo de una vida libre y saludable. Cuando me molestaban, prefería ir por otro camino más largo con tal de estar en paz. Si has tenido estas experiencias, seguro entiendes esta forma de escaparnos momentáneamente de la situación. Pero luego tuve que aprender a hacerle frente.
¿Dónde ocurre el bullying?
Es una situación que se da mucho en las escuelas, en las calles, la familia, a veces, y en el campo laboral. La forma cambia según el ambiente, igual que la solución para resolverlo. Podríamos decir que donde existen grupos, el potencial para el acoso existe.
Algo que ocurre es que, al desear cuidar su paz, uno puede querer aislarse, taparse, no hablar del tema, vestir diferente, buscar encajar. Estas acciones que podrían variar de una situación a otra o de una persona a otra, todas tienen algo en común: la modificación de la conducta natural. Eso hace que el acosado (a) no se está afirmando como debería de ser. Alguien que se quiere esconder, puede hasta tener un comportamiento agresivo, puede estar lejana, o distraída, cuando en el fondo no es así.
¿Sabías incluso que, una mujer puede usar solo pantalones, porque se reían de sus piernas de niña? Y al no sanar esto, de adulta no usa falda para no revivir el bullying.

¡Sanar es posible!
Conciencia y orientación
Mientras más rápido aceptes que hay una situación que resolver, más fácil será remediarla. En mi caso, resulta que cuando vivía bullying en mi ciudad, tuve el apoyo de mis padres. Más específicamente de mi padre, quien en su tiempo libre se dedicaba a orientar a jóvenes mayores que yo. Y yo escuchaba sus clases. Con él aprendí a valorarme, aprendí a ver mis cualidades y a apreciar mis oportunidades. Entendí que cada quién tenía su forma de ser única y algo que ofrecer. Te recomiendo no quedarte callada. ¡Busca ayuda!
Toma de acciones
Yo decidí amar mi cuello, aunque no le agradaba a un grupo. También decidí aprovechar de la educación que podía recibir en el sentido amplio. Estudiaba y cada vez más era una joven más preparada, tocaba el piano, aprendí a tejer, a bailar y a pintar. Mientras más me formaba, más me tomaban en cuenta para actividades de mi colegio y de mi ciudad. Pasé de una simple chica encerrada en sí, a una más extrovertida, útil a los demás y más segura de sí.
Resultados
Nos motivan mucho a tomar cursos, pero poco a evaluarnos. Pues recomiendo que revises tus resultados. Esto te da confianza en ti y puedes evaluar qué tanto has logrado. Yo fui perdiendo la timidez y entendí que tenía una misión: ayudar a otros a crecer, a eliminar las barreras que otros les puedan crear.
Para mi satisfacción personal, cuando tenía como unos 22 años, decidí caminar sola en las calles donde me molestaban. Llevaba aquel corte de cabello hermoso, me sentía bella… y hablaba ya cuatro idiomas. Para mi gran sorpresa, la gran mayoría de los que se reían de mí, los he encontrado ahí, en los mismos sitios. En mi caso, había logrado superar su bullying, era una joven preparada, feliz y lista para ayudar a otros.
Quien un día te molesta, ponlo a un lado y avanza. Cerré este capítulo de mi vida; hoy colaboro con diferentes fotógrafos y soy musa de diseñadores de moda y artistas.
Nunca le des a alguien el poder de acabar contigo, de quitarte lo que es importante para ti. Date la oportunidad de ser tú. Y como bien dicen en República Dominica, ¡sé feliz!

