Si alguien está en una de las mejores etapas de su vida, lo es Héctor. Un talento del patio que ha dado cátedra de perseverancia, entrega, honradez y lealtad. Sus raíces provienen de un árbol genealógico dotado de arte y tesón, y que, por encima de todas las cosas, ha practicado el amor y respeto como instrumentos primordiales para forjar gente de bien.
Tal cual el mismo Héctor lo predica, de dos seres humanos buenos, solo más bonanza puede nacer. Y con este “macuto” de valores, donde se ha esforzado por ser su mejor versión, hoy, sus ojos vivarachos se derriten al ver a sus dos mayores muestras de amor caminar: Marco Sebastián y Gianna Renata
Su rol de padre es una extensión de su generosidad como persona, el que fusionó con la gran compañera que Dios le puso en su transitar, una que, confiesa, llegó a su vida para hacerlo un mejor hombre, padre e hijo.
En un “pasadía” en Sebelén Entertainment Center, vibramos con el vínculo de tres seres que derrocharon cariño y sin decirlo, nos enseñaron que el amor y la química no se finge… simplemente se vive cuando existe.

Oh! Magazine. Como padre, tu primer hijo Marco fue una “aventura” no imaginaste.
Héctor Aníbal. Sí, era un tema desconocido que todavía ahora lo sigue siendo. Mi principal preocupación fue cómo la sociedad lo iba a aceptar a él y por eso era tan importante lograr encontrar la educación adecuado. Desde su diagnóstico de Asperger, nos enfocamos en resolver y llevarlo a terapia. Recuerdo que fui a un centro educativo (fue la segunda vez lloré desde cuando nos dieron el diagnóstico), ya cuando iba a primero de primaria. Se quedaron cuatro horas con el niño; era el proceso de admisión y cuando regresé estaba histérico… lo que me dijeron, prácticamente, fue que Marco en su vida no podría lograr muchas cosas y que me lo iban a aceptar por ser hijo mío y de Yvette. Ese día, al salir de ahí, no pude evitar entrar en llantos incontrolables.
La otra vez casi lloro, fue hace unas semanas cuando se graduó de bachiller. Verlo desfilar con sus compañeros me hizo recordar todas las vicisitudes que pasamos con los colegios y su falta de inclusión. En la primaria, pasé años yendo cada día a la hora del recreo para sentarme a hablar con los amiguitos y que supieran porqué Marco lloraba, porqué actuaba de cierta forma en algunos momentos y para responder todas sus preguntas.
Oh! Magazine. ¿Te imaginaste ser un padre tan involucrado en la crianza de tus hijos?
H.A. Sí, yo era el que más forzaba por tener hijos. Siempre quise ser papá y creo eso se daba por lo involucrado que mi padre siempre estuvo con nosotros. Pero ver a Marco graduándose fue de las cosas más valiosas de nuestras vidas. Él mismo me dijo ese día que no lo creía, pero que ya nunca iba a dudar de lo que él es capaz de hacer.

Oh! Magazine. ¿A qué edad fue su diagnóstico?
H.A. Tenía casi dos años. Lo notó Emelinda Padilla, la directora de su primer colegio. Nos llamó y nos refirió a un otorrino para verificar que su audición estuviera bien, y me entregaron un reporte detallado de las cosas a las que Marco no estaba reaccionando como sus demás compañeros. Al verificar que su audición estaba bien, el otorrino nos recomendó visitar un neurólogo o psicólogo; y después de estas consultas, dimos con un diagnóstico. Fue una sorpresa porque la única referencia que teníamos era la película de “Raymond”.
Oh! Magazine. ¿Cómo él ha inspirado sus vidas?
H.A. Marco disfruta y sufre, al mismo tiempo, las cosas más simples que tú te puedas imaginar. Él vive el momento, el presente… y yo vivía sofocado (tengo el trabajo más inestable del mundo) porque aunque estuviera trabajando, sabía que en tres meses se iba a acabar y me mortificaba porque quizás no tendría otro de una vez. Marco no piensa a largo plazo, lo que lo afecta en el momento lo disfruta o lo sufre en el preciso instante. Y yo he aprendido a gozarme el presente más que esperar lo que no sabemos si llegará. Mi hijo disfruta el bocado se da de algo le gusta como nadie más… Me enseñó a darle importancia al ahora.
Oh! Magazine. Con situaciones así, las familias y parejas se ponen a prueba.
H.A. Sí, a nosotros nos hizo más fuertes juntos e individuales. Fue algo muy difícil, especialmente para Yvette. Al punto tal que perdió un embarazo luego de Marco, por todo este estrés al que se sometió en el transcurso del diagnóstico. Pero como pareja nos dimos cuenta de lo importante es la fe y estar unidos. Tratábamos de no caer los dos… uno tenía que estar bien para ser el soporte del otro. Alguien tenía que estar a flote y al final de cuentas aprendimos a “entrarle a todo” de frente o de lado; no hay que lograrlo todo a la primera…
No olvidaré que la primera terapia hice con Marco, me lo tenía que sentar en las piernas y lanzarle una pelota… esperando que reaccionara, hasta que un día me la trajo, una cosa tan sencilla pero que cuando pasó fue sorprendente. Eso sí, Marco caminó y habló temprano, manejando un inglés perfecto, a los 3 años ya sabía leer; por encima de todo lo que estábamos pasando, al mismo tiempo estábamos maravillados con sus destrezas.
Oh! Magazine. ¿Qué quiere estudiar él, ahora que se graduó del colegio?
H.A. Quiere estudiar Fotografía, es una persona que capta superrápido, pero lo que a él le interesa.
Oh! Magazine. Un niño con capacidades especiales, una pérdida. ¿No hubo temor de seguirlo intentando?
H.A. No, nunca. Es que lo de Marco lo vimos hasta como una bendición y aunque la pérdida fue difícil, teníamos que enfocarnos en el tratamiento de él. Pero seguimos para adelante como pareja y llegó la Gia, que vino 2.0.
Oh! Magazine. ¿Cómo ha sido con ella?
H.A. Gia luchó por su espacio porque toda la atención estaba enfocada en Marco y cuando nació (2009) estaba en medio de los ensayos de “Cast” y a la semana de nacer Marco enfermó… Recuerdo que sus primeros cuatro meses la veía de noche cuando llegaba de los ensayos, y las veces que la veía despierta ella reconocía que yo era su papá. Al ir creciendo, fue demandando su espacio y eso lo admiro mucho de ella. Es una persona independiente, amable, cariñosa, se adapta, todo es paz y amor. Pero eso sí, su hermano la respeta y la escucha más que a Yvette y a mí. Y ese puesto ella se lo ganó.

Oh! Magazine. Me sorprendió lo bien se llevan entre ellos y cómo ella lo cuida.
H.A. Él la adora. Incluso una de las cosas que tenía Marco era la sensibilidad auditiva. Habían sonidos que le molestaban, tanto así que cuando lo llevaba a la barbería había que apagar los televisores y eran tan buena gente ellos, que desde que me veían en el parqueo comenzaban a apagar todo sin yo nunca pedírselos. Cuando Yvette salió embarazada de Gia, él comenzó poco a poco a poner muñequitos y adaptándose a ciertos sonidos. Se estaba, de manera voluntaria, preparando para lo que él entendía que venía.
Una vez le expresó a su mamá que estaba celoso por el embarazo y le explicamos todo. Desde que Gia llegó, se adaptó a todas las cosas que le molestaban. Y Gía por su parte, se solidarizó con nosotros. Ella vio que, como padres, estábamos muy dedicados a su hermano y lo entendió. Recuerdo que cuando íbamos a las plazas comerciales fuera del país, yo tenía que estar atrás de Marco para controlarlo; que no le dijera algo a alguien lo ofendiera, rompiera algo… y ella una vez, como con cinco años, me dijo: “tranquilo papi, yo me encargo de Marco. Solo la escuchaba decir: “Marco, párate”, “Marco, por aquí”… ella asumió y él la respeta y adora.
Oh! Magazine. ¿Qué tipo de padre te consideras?
H.A. Un padre presente. Sé todo lo que está pasando en la vida de ellos e intento estar siempre ahí. Mis padres fueron así también, y yo quiero que mis hijos sientan que siempre estaré para ellos. En nuestra casa nunca se le obliga a las cosas, hemos basado la crianza en explicaciones y motivos, que tengan la libertad de tomar decisiones; y dejando claro que no somos perfectos, que su mamá y yo nos podemos equivocar y que todo se habla.
Oh! Magazine. Se aprende con el ejemplo, tuviste dos padres, pero ¿qué atesoras de tu padre sanguíneo Héctor Estrella?
H.A. Papi es todo lo contrario a mi madre: ella es artística, libre, conversadora y él es matemático, ingeniero, reservado. A pesar de que no es conversador, siempre ha estado presente y tiene un sentido del humor chulísimo. Nunca nos dejó, va a todas mis obras de teatro y no lo anuncia ni publica. Solo veo “el caco blanco” en el público desde el escenario. Ni me pide taquillas, solo se aparece un día en el teatro; y va al cine a ver mis películas aunque, quizás, no pueda hacer acto de presencia en la premier. Alguien una vez me dijo que coincidió con él en una sala de cine para el filme “El hombre que cuida”, a pesar de no haber podido ir el día de la premier. Siempre ha estado presente y ha vivido fajado con dos trabajos desde joven para darnos lo mejor.
Y de Jean Marie Burgaud también agradeceré su soporte, el siempre haber estado para mí y mis hermanas de manera incondicional.
Oh! Magazine. ¿Cuál es el consejo que atesoras de él?
H.A. Cuando terminé el bachiller, inicié Publicidad, pero ya estaba tocando con “Transfusión” y no tenía bien claro lo que quería. Paré varias veces la carrera, me cambié de universidad y una de mis preocupaciones era qué iba a pensar mi papá… y un día me dijo: “Haz lo que tú quieras, pero métele el pie y sé el mejor en lo que sea”.
Oh! Magazine. Entre tu y tus hijos se piropean, se dan mensajes positivos mutuamente… ¿en qué has basado la relación entre ustedes?
H.A. Ha sido algo que aprendí de mi mamá. Ella es así y el medio en el que ella se desarrolló también. Mis hermanas y yo tratamos de destacar lo positivo, entre nosotros y con los demás. Y mis hijos desde pequeños se respetan, se quieren y se disfrutan los triunfos de cada uno.
Oh! Magazine. ¿Cómo ha repercutido tu esposa para hacerte mejor padre?
H.A. Yvette es el balance de todos nosotros, es el centro de todo nuestro universo. Es la que tiene los pies en la tierra, es la que tiene el “emotion support” de cada uno de nosotros. Yvette no solo me ha hecho un mejor padre, Yvette me ha hecho una mejor persona. Tenemos 27 años juntos, crecimos juntos y hemos ido transformándonos uno al lado del otro; nos hemos hecho personas similares y diferentes al mismo tiempo. Es lindo ver cómo ha pasando cada etapa de nuestra relación: nacer, florecer, cambiar e ir evolucionando. Ahora seguimos disfrutando, porque ya estamos en la mitad de lo que debería ser nuestra vida física. De ahora en lo adelante lo que estamos esperando es ser felices el mayor tiempo posible y ver a nuestros hijos crecer; al final, la felicidad es una decisión y nosotros decidimos serlo.

Oh! Magazine. Y las mujeres en general de tu vida (hermanas, madres) ¿cómo crees que han aportando al Héctor Aníbal de hoy?
H.A. Siempre he estado rodeado de mujeres muy fuertes. Desde mi mamá que ha tenido que romper en este medio y quien me enseñó a planchar, limpiar… ella quería que yo fuera la mejor versión de mí para cualquier mujer se casara conmigo. Esa es una de las razones por la que he tenido la dicha de tener tantas mujeres parecidas a mi mamá en mi vida. Está Yvette, mi suegra, mis hermanas, mi hija, amigas… pero todo comienza con mami. Ella siempre me dijo que tenía que ser una persona con la que los demás quieran estar. Y no por asuntos de físico, eso va y viene, lo demás es lo más atractivo y de eso surge una familia. De tus principios, de tus valores para construir una familia.
Oh! Magazine. ¿Qué es lo que más te enorgullece de ver a los frutos de tu familia, tus hijos?
H.A. Son niños buenos y de buenos sentimientos. Y, honestamente, son felices y tienen claro a dónde quieren ir; los veo con ganas de seguir adquiriendo herramientas para ser la mejor versión de ellos mismos. Ellos son y han sido lo suficientemente maduros para saber que la vida se va en un abrir y cerrar de ojos y que hay que ser lo más feliz que uno pueda con lo que uno tiene.
Oh! Magazine. Familia de músicos y artistas, ¿los ves a ellos seguir este legado?
H.A. Definitivamente son artistas. A lo que sea que se dedique Marco, el arte tiene que ser algo predominante, a él le gusta la fotografía, la cocina; quizás lo mezcle los dos y sea fotógrafo gastronómico. Y Gia, a ella nunca la quise forzar mucho. Estuvo en ballet un tiempo, pero nunca le impuse nada, mis padres tampoco lo hicieron conmigo; pero sí ya está dando muestras de que le gustaría actuar. Comenzará clases y, además, ella quedó feliz con esta sesión de fotos, sus primeras fotos de este tipo.
Oh! Magazine. ¿Estás preparado para cuando lleguen los novios?
H.A. Sí, ella nos cuenta todo. A su mamá mucho más, pero ya eso es algo que va a venir por ahí. ¡Seguro!
Oh! Magazine. Si esta entrevista fuera la última carta (mensaje) que tus hijos leyeran de ti, ¿Qué les dirías?
H.A. Que sepan que los amo y que lo que más quisiera es que dedicaran el tiempo de sus vidas a cosas que realmente los llene.
Que no persigan lo que no les haga feliz, que se dejen guiar por sus pasiones. Desde que los vi nacer, la vida me cambió, estuve en ambos partos. Yo no sabía que en mi corazón podía caber tanto amor y orgullo como siento por ellos.

Oh! Magazine. Hablando de pasiones.Supe decías que “actuar no era lo tuyo”, ¿qué le dirías al Héctor Aníbal pensaba eso?
H.A. Para mí, actuar no era nada natural. Sí lo era cantar porque desde pequeño estaba en un escenario, era algo orgánico.
Con la actuación fue algo que tuve que cultivar y aprender; siempre estaba la duda de si lo estaba haciendo bien. Además, aquí hay grupos que piensan le estás invadiendo su espacio y eso me hacía exigirme demasiado porque yo quería pertenecer. Pero hay cosas que el tiempo enseña. El tiempo y la experiencia pesan y sigo trabajando, cada día, en mi autoconfianza y preparación. Todavía sigo sorprendido con los comentarios de Sandra Bullock y Daniel Radcliffe.
Oh! Magazine. Seguro estás cansado de escucharlo pero ¿cómo se cocinó trabajar en “The lost city”?
H.A. Una historia bien aburrida (risas). Me llamaron para que mandaran una audición (como había pasado otras veces, tengo varios años con un representante en Los Ángeles) y a las dos o tres semanas me contactaron para una entrevista con los directores por Zoom y antes del mes ya me dijeron del papel.
Oh! Magazine. Llegas hasta el final del filme
H.A. ¡Sí! Y no lo sabía cuando adicioné. Ellos me llamaron para darme la bienvenida y después fue que supe que mi papel era el número 6, por encima de Brad Pitt (él era el 7) y ya tu sabes mi emoción.
Oh! Magazine. ¿Cómo se dio la dinámica del rodaje en escenarios dominicanos?
H.A. Todo fluyó bastante bien, ellos quedaron encantados con la isla (que tenía todo lo que ellos necesitaban)y el equipo técnico local (casi el 90%). Tanto así que uno de los productores vuelve en unos meses a rodar otra película, a la que también hice casting. (risas).
Oh! Magazine. En sentido general. ¿Cómo ha sido trabajar para la industria de Hollywood?
H.A. Eso es a otro nivel. No hay limitaciones de presupuestos, pero el mayor aprendizaje fue de los actores principales, que fue con los que más compartí. Gente con una pasión increíble por lo que hacen y que, más que nada, están ahí porque están haciendo algo que les gusta y buscan pasarla bien. Hay una química y un interés de que todo el equipo se lleve bien y Sandra Bullock siempre estuvo atenta a que todo fluyera. Ella, además de actriz, también fue productora. Y los directores, desde el comienzo, siempre me apoyaron y me integraron al equipo (cenábamos juntos) y me motivaron a no sentirme intimidado. Uno de los mejores momentos fue cuando Sandra me dijo que después de conocerme, extendieron el tiempo del personaje en el filme porque les gustó mucho mi trabajo.
Ya sabes cómo salí de esta experiencia. Una persona que hace unos años decía “esto no es para mí” y simplemente se dijo “tú sabes qué, yo quiero tratar de ser la mejor versión de mí”. No quiero que nadie nunca diga que no di lo mejor de mí.
Oh! Magazine. Tengo que preguntarte, después de aquel comentario de Sandra Bullock y Daniel Radcliffe… ¿cuántas propuestas han llegado?
H.A. He hecho varias audiciones, cosa pasaba antes, pero sí ahora con un perfil mayor. Me han llegado papeles para series y películas bastante importantes. Pero lo bueno de esto es que nunca llegas a ningún sitio, siempre estás caminando. Estuve en la premier y alfombra roja de “The lost city” un lunes y el viernes de esa semana estaba en el Teatro Nacional en “Disco Forever”… Me he dado cuenta en estos casi treinta años en el arte, que la única cosa que a mí me ha dolido perder, no ha sido dinero, eso lo ganas y lo gastas, ni los papeles que uno pierda, porque los personajes son de quien tienen que ser, sino los amigos que he perdido en el camino por alguna u otra razón. Al final de cuentas, lo más valioso de la vida son las experiencias y lo que te llevas compartido y de “The los city”, me dejó muchas y en agosto tendré otro rodaje del que también espero lo mismo.

Oh! Magazine. ¡Detalles!
H.A. Vuelvo a trabajar con Alejandro Andújar (“El Hombre que cuida”), en un papel protagónico y un guion increíble, en la productora Lantina en Juan Dolio. Pero no puedo dar más detalles.
Oh! Magazine. Sé que grabaste una película en Puerto Rico (que no ha salido) y otras figuras significativas en agenda. Cuéntanos
H.A. Supe de esa película en 2016. Su director, Ray Figueroa (boricua), era continuista en el “Hombre que cuida”, el me enseñó el tratamiento de esta película y me encantó. Cinco años después me llamaron para decirme que si seguía interesado y si podía bajar de peso. Y claro que dije que sí. Es una película hermosa y trabajar en otro mercado (Puerto Rico), fue algo muy lindo, duramos casi dos meses rodando.
Oh! Magazine. Y hablando de historias. ¿Te animas a escribir o coescribir con tu esposa algún guion?
H.A. Nosotros tenemos un documental que queremos desarrollar, quizás para el año entrante, de Juan Marichal, que lo voy a codirigir con Alejandro; Yvette lo va a producir. Además, Yvette tiene en carpeta dos documentales más. Con Luis José y José Guillermo tengo secciones de escritura para comenzar a hacer obras de teatro y hacer también una película.

Oh! Magazine. ¿Planes puntuales en el teatro?
H.A. Volvemos con “Perfectos desconocidos” en septiembre en Santo Domingo y también iremos a Santiago.
Oh! Magazine. Has tenido un cv importante en filmes locales, teatro, música… y justo casi a la entrada de los 50 llega la gran oportunidad de Hollywood…
H.A. Carmelsy, fue la primera vez voy a Los Ángeles… Ellos no lo creían, solo me decían “qué manera de conocer Los Ángeles con after party y todo” (risas). A los casi 50 años.

Oh! Magazine. ¿Qué te queda de aprendizaje?
H.A. Cuando dejé de pensar en lo que viene, comencé a deleitarme con lo que estoy viviendo. Y muy por encima, cuando dejé de darle importancia a lo que la gente puede decir, mi vida dio un cambio increíble, en todos los sentidos. Ahora disfruto más todo y soy mucho más feliz.
Oh! Magazine. Dime, antes de terminar, ¿Cuál es la prioridad de Héctor en la puerta de su quinta década de vida?
H.A. Aprendí a disfrutar decir que no. Le estoy dando prioridad a las cosas que me importan a mí. Por ejemplo, estoy en mi fotografía que me encanta. Espero a partir de los 50 poder cumplir sueños más personales que profesionales. Expresar mi arte de una manera que no sea atado a un régimen u horario, porque la felicidad y disfrutar el momento, es lo más importante en el nuevo Héctor Aníbal.



