Actualmente, podría decirse que la moda dominicana se encuentra en su mejor momento. Muchos diseñadores que el país vio nacer y luchar por sus sueños, hoy en día sus creaciones son usadas por celebridades alrededor del mundo.
Esto es el resultado del arduo trabajo realizado por personas que, de manera significativa, marcaron un antes y un después en esta industria llena de arte y pasión.
Aunque se sepa poco sobre el despegue de la moda en tierras dominicanas, existe un lugar que alberga y narra su historia en cada rincón de su estructura, buscando enaltecer el legado de la que es considerada como la primera mujer en promover la moda en el país.
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Hablamos de Mercy Jácquez. Quizás su nombre te suene familiar, y es que existe una institución que lleva su nombre. De hecho, en este artículo te contaremos sobre la misma, pero primero hablaremos sobre su gran figura.
¿Quién fue Mercy Jácquez?
Fue una diseñadora nacida en Bonao, República Dominicana, donde se desempeñaba como modista. De acuerdo a su hija, Vicky Hernández, su madre quería ser enfermera, pero era muy difícil durante la época trujillista.
“En el campo tú tenías ciertas opciones: o te casabas, o te metías al campo a trabajar, o buscabas la manera de aprender un oficio. Entonces, ella comenzó a coserles a mis tías y a las vecinas, comenzaron a pagarle y así inició todo”, explicó Vicky.
En ese mismo orden, contó que su madre empezó a adquirir técnicas como pegar mejor los botones, la armonización con las diferentes telas, perfeccionar el ruedo, entre otras cosas.
Para ampliar sus conocimientos en el área, Mercy decide emigrar a los Estados Unidos. “Ella tenía habilidades para coser, mas no era la gran diseñadora que todos conocen”, detalló.
Estudió en Nueva York y se convirtió en patronista y diseñadora. En 1978, regresó a República Dominicana e instauró ‘Casa Mercy Jácquez’, primer atelier de alta costura en el país.
Su gran dominio en el patronaje y la terminación en cada uno de sus trabajos hicieron que atrajera clientas reconocidas a lo largo de su trayectoria.
Tiempo más adelante, exactamente el 22 de septiembre del 1980, se funda el Instituto Técnico Superior Mercy Jácquez (ITMJ). Este nace por la pasión que tenía la diseñadora de compartir sus conocimientos con otras personas. Y así, es como se convierte en la primera escuela de moda en el país.

Instituto Técnico Superior Mercy Jácquez: El despertar de la moda
Según lo narrado por Vicky, el instituto se puso en marcha cuando su madre llegó de Estados Unidos, con una preparación que una modista en República Dominicana no tenía.
“Ella comenzó a entrenar su personal, pero cada vez que entrenaba a alguien, se iba. Ya cosía bien, se iba”, dijo.
Al principio, el instituto no era algo que se tomaban tan en serio, tanto así que solo ocupaba un pequeño espacio. Y no se amplió hasta que personas provenientes de todas partes del país llegaron interesadas en aprender. Ahí fue tomando forma.
“Con la llegada de cada vez más personas, mi mamá me dijo que necesitaría un profesor de diseño. Entonces yo, que estudiaba arquitectura, me traje a unos compañeros de la universidad y comenzó a impartirse historia del arte, historia de la moda, ilustración de moda, etc.”, narró.


Al no existir otra institución de moda en el país, se tuvo que elaborar una carrera partiendo de lo que debería saber un diseñador.
En la actualidad, en el ITMJ enseñan más carreras además del Diseño de Modas (tanto técnico como superior), como Patronista Industrial, Diseño de Interiores, Patronista Modista, Ilustración de Moda, y diversos cursos relacionados, así como talleres de verano para niños/as.
“Porque no todo el mundo aspira a ser diseñador; algunos quieren ser estilistas, otros agentes, e incluso supervisores o gerentes de planta. Nosotros lo que queremos es ofrecer las oportunidades y llegar a todos los sectores”.
Están a ley de días de conmemorar 43 años en medio de una labor sin interrupciones. Incluso cuando la fundadora dudaba en si alguien querría estudiar diseño de modas actualmente.
“Mami me decía: ‘mi hija, ¿Y tú crees que alguien más quiera estudiar diseño de modas?’ y yo le decía que sí, porque todos los días nacen personas. Ella me respondía que ya hay demasiados diseñadores y que se iban a tropezar unos con otros, pero yo le decía que siempre habrá personas que querrán dedicarse a ello”, comunicó Vicky.
Incluso en la pandemia, temporada en la que todo permaneció cerrado, se buscó la manera para salir adelante y que el estudiantado pudiese continuar con su aprendizaje.
“Ella hace falta desde hace tres años y aquí estamos nosotros en la moda con el mismo ímpetu y motivación. La única pena es que ella no está”.

La institución en medio de la pandemia
“Eso fue una locura”, comentó Vicky acerca de la situación en medio de la pandemia del Covid-19. “Gracias a Dios, logramos que los muchachos no perdieran su cuatrimestre”.
Relató que todo se movió a la modalidad virtual al principio, y funcionó tan bien que aún hay materias que permanecen en ese modo para que los alumnos puedan completar su carrera a tiempo.
“Nuestro estudiantado viaja desde diferentes provincias del país en su mayoría. Vienen los sábados y se les dificulta tomar todas las materias en un solo día. Gracias a la tecnología, ellos en la semana toman clases teóricas virtuales y los sábados asisten a sus clases presenciales”.
En este cuatrimestre que empieza se impartirá la carrera de Patronista Modista los lunes, para aquellas personas que no puedan asistir los sábados.

El legado de una figura
A tres años de la partida de Mercy Jácquez, cada mínimo espacio de su institución es evidencia del gran legado que marcó en la moda dominicana, tanto por sus destacados trabajos en la industria y por su interés al transmitir esta pasión por todo el mundo.
Un claro ejemplo de ello son talentos como Giannina Azar o Histria Soler, quienes forman parte del grupo de diseñadores que estudiaron allí y hoy destacan dentro del área.
Al ingresar por las puertas del ITMJ, lo primero que se percibe es una sensación de familiaridad y acogida, que son parte de los valores que su fundadora fomentó en el lugar.
Un dato a destacar allí es que muchos de los maestros de la institución son egresados de la misma, y cuando se les pregunta acerca de Mercy, se refieren a ella con mucho respeto y amor, resaltando las cualidades de ella como maestra y guía.
Por ejemplo, la maestra Maritza Soto, en medio de sus clases suele relatar cómo llegó al instituto y el gran agradecimiento que guarda por haberse convertido en una gran patronista y profesora.
El rol de la familia en la institución
Si nos vamos a un ámbito más familiar, el ITMJ transmite en cada persona el valor de la unión. Y eso se refleja principalmente en Vicky, quien es la persona a cargo del instituto.
La manera en que Vicky se expresa con la voz quebrada al hablar de Mercy puede evidenciar la falta que le hace su progenitora y a la vez lo orgullosa que está de todo lo que logró a lo largo de su vida.
Y, a pesar de que nunca se dedicó al diseño en sí, gracias a su madre siempre tuvo ese vínculo cercano con la moda. Algo que recuerda con mucha ilusión es cuando su mamá creaba pendas especialmente para ella, y cómo la ayudaba a ordenar los hilos y otras cosas.
Hasta el día de hoy, permanece en su oficina un abrigo que Mercy solía usar y que dejó allí la última vez que acudió al centro de enseñanza.
El espíritu y legado de esta maravillosa diseñadora vive en cada una de las personas que colaboran en el instituto, algunos siendo familiares de la misma como es el caso de Vicky; Arvi, su nieta; Fior, su hermana, entre otros.

