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La magia de aprender junt@s. ¿Qué sucede cuando cursas estudios con tus hij@s?

La brecha generacional puede crear conflictos si no se aprende a lidiar con ella; y para quienes son padres, esto es muy interesante cuando se lleva al terreno de la educación. puesto que muchas herramientas y procesos han cambiado, es un reto que un padre y su hijo se alineen para aprender juntos, literalmente. 

A principios del 2020, pocos sabíamos que ese año terminaría de una manera tan atípica. La logística de hacer las cosas cambió rápidamente y casi por completo, tomándonos por sorpresa hasta con el tema de la educación.

Para quienes tienen hijos fue más que un reto. Era una cuestión de adaptarse o pasar un año escolar casi a medias. Si antes era “complicado” seguir de cerca el proceso educativo, ahora se añadían nuevos protocolos junto a las clases virtuales, a las que muchos aún no se han acostumbrado, amén de que las clases volvieron a la “normalidad”.

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Afro-American mother holding a cell phone device, while her daughter is next to her, looking at it.

En ese transcurso de adaptación, y en plena pandemia, la pregunta recurrente era cómo debo hacer las cosas. Ese año conocí a una madre, cuya hija de 13 años de edad entendía que su progenitora tenía todas las respuestas, algo así como una especie de “Google mom”. 

Para cumplir con estas expectativas y sin ser nativa digital, esta madre quiso ayudar y mostrarle a su retoño, con el ejemplo, cómo se hacen las cosas. Así fue como terminó inscrita en la academia de idiomas donde estudiaba su hija. Como todos sabemos, no es la norma que padres e hijos estudien juntos, compartan maestros y compañeros de clases, por lo que nos podemos imaginar todo lo que esto implica.

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Portrait of mother and son at home studying and looking at camera

Pero lejos de los miedos, iniciaron esta aventura virtual que duró unos nueve meses para la madre (las clases presenciales estaban suspendidas, y gracias a un conocimiento básico de inglés, ella logró estar en el mismo nivel de su hija). Hacer las tareas y tomar exámenes había quedado en el pasado para ella, quien también tenía que trabajar desde su hogar y atender los interminables quehaceres de la casa. 

“Era una locura, dos horas, dos días por semana. Tenía que dejar todo lo que estaba haciendo y sentarme frente al computador a tomar mis clases, y participar en ellas”. Cuenta de la experiencia, resaltando que es muy fácil decirle a un hijo estudia que virtual es más fácil, sin tener siquiera la idea de lo que esto trae consigo.

“Conocí más a mi hija, sus habilidades y capacidad de aprendizaje. A sus compañeros y profesores. Como compañera de clases, me sorprendió lo perfeccionista y competitiva que es, así que traté de estar a su altura y sacar altas calificaciones. Básicamente teníamos una competencia de quién obtenga mejor nota en cada nivel; en ocasiones quedábamos empate, y en otras… ¡ella me ganaba! Creo que, al final de cuentas, yo fui la que terminó más beneficiada. En vista de ello, recomiendo vivir esta experiencia, aunque debo confesar que al principio no me sentía cómoda por ser la más “vieja” del grupo, profesor incluido”.

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Latin mother working and children studying at home

Aprendiendo a aprender

Esta aventura de tomar clases con tu hijo me pareció curiosa y eso me motivó a hablar con mi amigo, el psicólogo Ricardo Pichardo.

Él me dijo de entrada que lo único constante en la vida es el cambio, y si no nos adaptamos, nos vamos quedando obsoletos. “Muchas veces las viejas generaciones se resisten al uso de la tecnología, a las nuevas tendencias y a todo lo que nos propone la vida”. Esta última idea me dejó pensativa, y recordé a esa madre que supo ver “la propuesta” de estudiar con su hija y la aprovechó. 

Pichardo me comentó, además, que es natural sentir miedo de lo que no conocemos, y que eso nos empuja, de alguna manera, a aferrarnos a lo que sí conocemos. “El rechazo es la primera reacción del cerebro ante algo nuevo. Todo lo nuevo causa aprensión, aunque sea más fácil”, dice. De modo que la idea de compartir aula por primera vez con tu hijo puede parecer incluso aterradora, pero al final puede ser el acercamiento que necesiten para romper aquellas barreras que pueden separarlos más tarde. 

Como consejo para los padres, el experto recomienda cinco acciones:

• Atreverse, romper con esta inercia de que como lo nuevo me da miedo, le voy a dar la espalda. 

• Ser pacientes, porque al no ser nativos digitales, no vamos a tener las mismas  habilidades del que sí lo es. Hay que  tener paciencia. La práctica hace al maestro. 

• No sentirse presionados, para no terminar frustrados. 

• Disfrutar del proceso.

• Y persistir.

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Beautiful serious teenager on purple background and looking at camera

Muchos jóvenes no quieren que sus padres se acerquen siquiera a sus centros escolares, y ni pensar que puedan recibir clases juntos. Hay que tener mucho tacto para no hacerlos sentir mal. La decisión de ser compañeros de clases debe tomarse en conjunto para que puedan disfrutar del proceso de aprendizaje.

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