Este 2026 promete y los guru de las tendencias así lo están declarando, es que atrás quedaron las tendencias de tener un maquillaje “muy limpio”, bien arreglado y demure. Este nuevo año trae consigo un desorden ordenado, la vieja estética punk que se volvió tendencia a finales de los 70’s conocida como “messy makeup” ha revivido para ponerse muy de moda en este 2026.
Despídete de la perfección cristalina y abrazada por algoritmos; se cuecen los últimos hilos del minimalismo y nace, desde los márgenes, un maquillaje que canta con fuerza su propia imperfección.
Ahora será el tiempo de los “eyeliners corridos”, “blurred eyes”, “smokey eyes” “smudged mascara”, “Slept in smokiness”.
Recientes

El clean Girl que dominó en 2020
Durante buena parte de la década de 2020, el clean girl makeup reinó como ideal moderno: piel fresca como rocío, cejas peinadas con devoción, labios húmedos y mirada sin estridencias, como si el maquillaje fuera solo un susurro de salud y juventud.

Era la promesa de un acabado “sin esfuerzo” que, paradójicamente, requería precisión, tiempo y productos cuidadosamente seleccionados. Pero como todo imperio estético, su brillo empezó a reflejar desgaste.

La crítica a cabo en ello: ¿era realmente orgánico o solo otra máscara de perfección impuesta por los cánones sociales y por algoritmos hambrientos de imágenes pulidas? La respuesta llegó lento pero contundente: sí, el mundo se cansó de la pulcritud impecable.

La belleza empezó a buscar verdad más que perfección, emoción más que teoría del color. La tendencia del messy makeup no nace del descuido, sino de un acto consciente de rebeldía estética, una declaración: “prefiero lo vivido a lo lineal”.

¿Qué es la Tendencia «Messy Girl»?
La estética «Messy Girl» surge como una reacción al extremo control y perfección de la tendencia anterior, la «Clean Girl» (chica limpia). Mientras que la «Clean Girl» aspira a un look impecable, pulido y minimalista (piel perfecta, cabello recogido, ropa neutra), la «Messy Girl» celebra la imperfección, la despreocupación y un toque de caos con estilo.

El messy makeup es intenso, emotivo, con bordes difusos que invitan a la interpretación. Aquí ya no se trata de cubrir cada poro, sino de resaltar la mirada con humo y sombra, de dejar que el delineador baile fuera de la línea, de crear drama sin pedir disculpas.

El ojo ahumado, ese icono de los 90 que antes vivía en subterráneos grunge, vuelve a la palestra, pero con actitud moderna: no es solo rebelde… es hermoso en su rebeldía.
Por ello era el primer estandarte de aquellos quienes se consideraban “punk”, siendo la extravagancia su principal aditamento.

Los labios ya no son campanas suaves de rosa y nude; se perfilan con tonos más oscuros, marcados, o incluso se difuminan con un toque despreocupado que recuerda a haber besado la noche. El messy cosmetiza la historia, no disfraza la vida. Y el resultado es, a la vez, crudo y teatral: rostro que parece salida de una película indie, como si hubieras estado riendo bajo la lluvia y luego entrado a una galería para filmar un close up.

Cómo lograr un messy makeup
Si quieres empezar a utilizar esta tendencia, no se necesita mucho; solo lo básico y un poco de imaginación.
Eyeliner difuminado: no rígido, sino como si la mirada hubiera recorrido mil historias antes de posarse.

Sombras mixtas: colores que se encuentran y se abrazan en los párpados, sin líneas perfectas. Al igual que la combinación de colores metalizados distintos y muy dramáticos.

Labios con contorno suave y volumen natural, nada de piel impecable, sino piel que cuenta algo. También se permiten llevar labiales como marrones oscuros, púrpuras, rojos oscuros y tonos bastantes dramáticos.

Texturas variadas: un poco de luminosidad aquí, algo de mate allá, como un lienzo listo para estampar, lleno de dramatismo y luces.

Esta metamorfosis estética también refleja un zeitgeist más amplio: rechazo a la homogeneización, deseo de autenticidad, fatigación por la perfección eternamente filtrada. La belleza, por fin, está invitando a la imperfección como valor estético, no como excepción. El resultado es un maquillaje apasionado, dramático, que no teme a la sorpresa ni a la narración cruda de quien lo lleva.


