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Pablo Cavallo: música que no entiende de etiquetas y emociones que no piden permiso

Hay artistas que suben a una tarima para entretener, y hay otros que lo hacen para conectar, para remover emociones y quedarse en la memoria de quienes los escuchan. Pablo Cavallo pertenece al segundo grupo. Su nombre es sinónimo de autenticidad, entrega y evolución. Con más de dos décadas en la música, este artista dominicano ha labrado una carrera que, sin hacer ruido innecesario.

“Empecé con lo que tenía: una voz, un deseo y una fe inmensa en lo que podía lograr con la música”, recuerda Cavallo, quien desde los 10 años ya cantaba los clásicos de José José, esos que formaban parte del soundtrack de su infancia. Pero fue a los 15, cuando el cantante de una banda falló a un ensayo y él tomó su lugar sin pensarlo dos veces, que comprendió que el escenario sería su casa para siempre. “Desde que besé una tarima por primera vez, no me quise alejar de ahí. Supe que eso era lo mío”.

Desde entonces, su carrera ha sido una exploración constante, sin encasillarse en un solo género. Aunque se le identifica con la música alternativa, Pablo se ha paseado por el rock, la balada, fusiones tropicales y más. “He visto en mis conciertos gente que no escucha música alternativa, pero que se conecta con las canciones. Al final, lo que la gente busca es sentir, vivir una experiencia”. Y vaya si lo logra. Sus presentaciones son conocidas por ser intensas, llenas de emoción y con una energía que fluye desde el escenario hasta la última fila del público.

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Este fin de semana, Pablo Cavallo se presenta en Hard Rock Café y promete lo que siempre ha entregado: un show cargado de emoción, con sus clásicos más queridos, mucha energía y el alma sobre el escenario. “Siempre estoy preparado. No me preparo solo para un concierto, yo vivo preparado, porque esta carrera es mi vida. No hay separación entre el artista y la persona. Soy yo, entero, todo el tiempo”.

Además de intérprete, Pablo es compositor, casi todas sus canciones nacen de experiencias personales, lo que explica por qué sus letras resuenan tan fuerte con el público. “Yo provoco la musa. Leo, salgo, miro, escribo… pero necesito mucha soledad. Mis canciones son emociones vividas, y eso la gente lo siente”.

Uno de sus temas más significativos es “Del otro lado de la vida”, una canción que, aunque le costó soltar, hoy se ha convertido en favorita del público. “Mi banda fue la que me dijo que tenía que incluirla en los conciertos, y fue un éxito. La gente la canta con fuerza, se conecta de inmediato”.

¿Y el futuro?

Pablo no le teme a los géneros ni a las colaboraciones, de hecho, confiesa que le encantaría hacer una canción con un rapero dominicano, y si pudiera elegir, lo haría con El Lápiz Conciente. “Lo admiro mucho. No forzo nada, pero si surge, sería brutal”.

Aun así, lo más importante para Cavallo no es hacia dónde va la industria, sino mantenerse fiel a sí mismo. “Yo no ando detrás de lo que está sonando. Yo hago lo que soy, y eso es lo que la gente conecta. Mis conciertos no son solo para cantar, son para sanar, para reencontrarse”.

Y es que su música tiene esa magia especial: parejas que se reconcilian, personas que se conocen en sus shows y terminan formando historias, lágrimas que se convierten en alivio. “Me lo dicen todo el tiempo”, dice entre risas, y lo cierto es que, con esa carga emocional y honestidad, no nos sorprende.

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Rápidas con Pablo
Una canción tuya que te sigue sorprendiendo: Sigo soñando.
Un lugar donde el tiempo se detiene: El abrazo de mi esposa.
Algo que nunca falta en tu camerino: Mi banda.
Una canción ajena que te hubiera gustado escribir: El amar y el querer, de José José.
Silencio o ruido: Silencio.
Un disco que llevas tatuado en el alma: Senderos de traición, de Héroes del Silencio.
Frase que te repites cuando todo se complica: Sigue viniendo para lo que pasa.
¿Qué te mueve más?: Una mezcla de rabia, amor y melancolía.

Pablo Cavallo no canta por cantar. Canta para vivir, para sanar, para tocar corazones. Y mientras haya una guitarra, una historia por contar y alguien dispuesto a sentir, su voz seguirá resonando en lo más profundo del alma dominicana.

Lisbeth Calderón Díaz
Lisbeth Calderón Díaz
Comunicadora apasionada, amante de los animales y eterna buscadora de historias que inspiran. Con una curiosidad insaciable, creo en el poder de la palabra para conectar, emocionar y hacer que cada mensaje cobre vida.
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