Recientemente tuve la oportunidad de visitar Puerto Plata, un destino con el que tengo una relación que me resulta complicado poner en palabras. Solo su nombre me genera curiosidad; curiosidad de explorar, descubrir el por qué le llaman la novia del Atlántico, ¡más allá de lo obvio, claro!
Este fin de semana, gracias a una invitación especial de nuestros amigos de Hodelpa, tuve la dicha de conocer más de lo que convierte a Puerto Plata en uno de los destinos preferidos del norte dominicano, mi cuarta visita desde que, en 2017, conocí la provincia por primera vez.
Pero esta visita fue diferente. En aquella ocasión, mis viajes fueron cortos, con objetivos puntuales; no pasaron del polígono central, el centro histórico de Puerto Plata, el icónico parque central, el paseo de los paraguas –o umbrella street– y, no podía faltar, el paseo de doña Blanca.
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El fun trip, en ese sentido, fue una forma emocionante de conocer el destino, con una agenda que incluyó un bonche bus, la sorpresa del viaje, que nos llevó a conocer el pueblo como nunca lo había visto –animado por el equipo de Trolly City Tours, que hizo de la experiencia una verdaderamente memorable; y un recorrido por dos de las propiedades del grupo –el primero en Santiago de los Caballeros, y por supuesto, nuestro destino final en Playa Dorada en Puerto Plata.


“Es difícil llegar a un resort y no pensar en los típicos clichés turísticos que venden destinos de sol, playa y arena”, se lee en una de las notas que escribí durante el viaje. Emotions, para mí, rompió un poco con esta dinámica. Y lo hizo porque al llegar al destino –en los dos hoteles visitados– no fue el sol y la paradisiaca vista caribeña lo que captó mi atención; fue el recibimiento amable del equipo que nos dió la bienvenida; fue el hecho de sentir que llegaba a un lugar donde podía relajarme y disfrutar. Y, en el caso de Santiago, el destino tenía esa dualidad de vacacionar, pero en la ciudad.
“La línea que conecta cada uno de nuestros hoteles es esa inclinación al servicio”, me comentaba Nathaly González, gerente de comunicaciones y relaciones públicas para la cadena, durante una breve conversación tras conocer las novedades que trae el complejo de cara al verano.

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“¿Lo más emocionante de la experiencia?… Para mí, que me atrae lo visual y el uso del espacio de los destinos que visito, la estética fue un aspecto sumamente importante…”, volví a escribir en mis notas. Esa mezcla de estilos, contemporáneo con toques clásicos y vintage, una tendencia que viene cobrando fuerza en la escena internacional en diseño de interiores hizo que mi atención se dirigiera a cada detalle en la composición de sus espacios; con piezas decorativas de aspecto envejecido mezcladas con toques modernos en mobiliarios y un enfoque en el confort y la funcionalidad, el hospedaje prometía ser una combinación entre relajación y una invitación a explorar y descubrir a la vez.
Esta atención puesta en la estética, especialmente en diseño, se extiende por cada espacio que compone el complejo, con una propuesta fundamentada en fomentar esa sensación confort que se puede esperar de un destino vacacional, un factor sumamente importante si consideramos que su enfoque no es necesariamente el turismo de lujo —aunque es un aspecto que, según confiesan, planean explorar.
Not much of a foodie

Quien me conoce sabe que no busco un destino por su gastronomía. Sin embargo, en ese sentido, Emotions me envolvió, además, a través del paladar. Tuve la dicha de disfrutar de Amici, su restaurante de cocina italiana –y uno de los tres restaurantes a la carta con los que cuenta el complejo– donde nos permitieron jugar con las opciones del menú y combinar platillos para crear una experiencia gastronómica diferente, más exclusiva.
Sus postres fueron, definitivamente, un highlight. “Flan de auyama y cheesecake, excelente sabor y textura”, señalé en mis notas durante el almuerzo donde dieron a conocer las novedades que agrega el grupo hotelero a su oferta de hospitalidad.
El rincón preferido –de Keila Cedeño, nuestra amiga de Cicom y responsable de esta visita, y ahora también el mío– fue, en definitiva, One Coffee Shop, un pequeño café con una estética inclinada al Boho Chic & very aesthetic, ubicado estratégicamente entre el lobby principal y la piscina, donde el todo incluido cobra otro sentido.
“Nosotros queremos ser los mejores de un grupo de hoteles, no los únicos”, comentaba al respecto Juan Carlos Fernández, director comercial del grupo, durante una conversación más íntima con la prensa.

Hay mucho que se podría decir de la experiencia. Fue grata la impresión de visitar nuevamente Puerto Plata y conocer su oferta un poco más a fondo. En lo que respecta a Emotions, la conversación sobre el diseño y cómo apuestan por generar esa primera impresión a través del sentido visual, es una que tenemos pendiente, y por la que, probablemente, piense regresar. Especialmente de cara a la apertura de su nuevo lobby en Juan Dolio, una apuesta por un diseño más moderno, más cálido, más lujoso.
Mientras tanto, se acerca el verano; y una buena forma de aprovechar las vacaciones es salir a explorar, disfrutar del calor que trae la temporada, del exterior y hacer turismo interno. En ese sentido, Puerto Plata no decepciona. “Tiene esa mezcla perfecta entre playa y montaña; esa combinación del azul turquesa de sus aguas y el verde vibrante que forra sus montañas”, volví a escribir.
Pero estas líneas no tienen el propósito de invitarte a vivir vicariously; es una invitación a explorar, a salir de lo común y a descubrir lo que tiene para ofrecer el norte dominicano, especialmente Puerto Plata, un destino que genera emociones que te hacen regresar una y otra vez… de esas emociones que para entenderlas, es necesario vivirlas.
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