En un destino mundialmente reconocido por sus playas de arena blanca y su mar turquesa, una nueva propuesta comienza a ampliar la narrativa del turismo en el Caribe dominicano. Sacred River, la más reciente atracción de Bávaro Adventure Park, se ha convertido en uno de los proyectos de turismo de aventura más llamativos del país, atrayendo a más de 50,000 visitantes en apenas cuatro meses desde su inauguración.
Ubicado en el corazón de Punta Cana, el parque cuenta con una extensión de 104 hectáreas, de las cuales actualmente solo se ha desarrollado el 45 %, lo que anticipa nuevas experiencias y atracciones en el futuro. Dentro de este entorno natural emerge Sacred River, concebido como el primer río subterráneo dentro de un parque de aventuras en la República Dominicana, una iniciativa que requirió más de dos años de desarrollo y una inversión superior a los dos millones de dólares.

Lejos de replicar el formato tradicional de atracciones turísticas, Sacred River propone una experiencia inmersiva que invita a los visitantes a explorar el paisaje desde una perspectiva más íntima. El recorrido atraviesa ríos subterráneos, senderos selváticos, cascadas y espacios pensados para la contemplación, donde el visitante puede avanzar a su propio ritmo mientras se sumerge en la geografía natural del Caribe.
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La travesía se define por la interacción constante con el entorno. El sonido del agua, la iluminación natural que se filtra entre la vegetación y una arquitectura integrada al paisaje crean una atmósfera que combina aventura y serenidad. Más que una actividad recreativa, la propuesta busca despertar una conexión emocional con la naturaleza.
“Queríamos crear una experiencia que se sintiera auténtica, respetuosa con el entorno y que dejara una huella emocional en quienes la viven”, explica Héctor Ureña. “Hoy vemos visitantes que no solo disfrutan el recorrido, sino que se van con una percepción distinta del lugar, más conectados con el paisaje”.

La inspiración para desarrollar Sacred River surgió a partir del estudio de las similitudes geológicas entre la región de Punta Cana y la península de Yucatán, famosa por sus cenotes y ríos subterráneos. Para confirmar la viabilidad del proyecto, el parque contó con la asesoría del geólogo dominicano Osiris de León, quien ayudó a identificar y comprender las formaciones naturales presentes en el terreno.
El resultado es una experiencia que combina exploración, movimiento y contemplación, permitiendo descubrir una faceta poco conocida del paisaje dominicano. En ese contraste —entre la aventura y el silencio natural del entorno— reside gran parte de su atractivo.
La respuesta del público ha sido notable. Aunque una gran proporción de los visitantes proviene de Estados Unidos, el parque ha registrado también un crecimiento significativo del mercado local y de viajeros provenientes de distintos países de América Latina. Familias, parejas y grupos de amigos coinciden en describir la experiencia como una alternativa distinta dentro de la oferta turística de Punta Cana.

Más allá del entretenimiento, Sacred River refleja una tendencia creciente dentro del turismo global: experiencias que priorizan el contacto genuino con la naturaleza y promueven una relación más consciente con el destino.
El parque, que opera desde hace 13 años sin registrar accidentes, mantiene estrictos protocolos de seguridad. Los visitantes deben utilizar chalecos salvavidas durante el recorrido, y salvavidas especializados acompañan la experiencia en los tramos donde es necesario nadar. La atracción está abierta a partir de los cuatro años, lo que la convierte en una opción accesible para toda la familia.

Actualmente, Bávaro Adventure Park genera más de 200 empleos directos y recibe en promedio alrededor de mil visitantes diarios durante los meses de mayor actividad turística, especialmente en verano. Con la incorporación de Sacred River, el parque espera superar esa cifra y alcanzar entre 1,200 y 1,300 visitantes por día en la próxima temporada alta.Mientras nuevas atracciones continúan en desarrollo dentro del 55 % del terreno aún disponible, Sacred River ya se perfila como un punto de referencia dentro del turismo de aventura dominicano. En un destino acostumbrado a la contemplación del mar, esta experiencia invita a mirar hacia otro paisaje: el que se esconde bajo la selva y fluye silenciosamente bajo tierra

