Fotografías Alexander Mora y Solange Sagredo
El vestuario en el cine y el teatro tiene el poder de transformar la narrativa, sumergiendo a los espectadores en una época, cultura o contexto psicológico a través de los detalles que visten a los personajes. Solange Sagredo, una reconocida diseñadora de vestuario, ha logrado consolidarse en este difícil arte a través de una trayectoria que combina su amor por la alta costura con una habilidad excepcional para contar historias a través de la ropa. En esta entrevista, Sagredo comparte su viaje hacia el mundo del vestuario escénico, los desafíos que ha enfrentado y las lecciones que ha aprendido a lo largo de su carrera.
Sagredo comenzó su viaje en el mundo de la moda estudiando diseño en Altos de Chavón, una reconocida escuela de diseño en la República Dominicana. Al finalizar sus estudios, se trasladó a Nueva York, donde trabajó durante más de cinco años junto a Sully Bonnelly, una destacada figura de la alta costura. Fue en este entorno donde Sagredo se sumergió en el arte del diseño textil, la creación de patrones y los secretos de la alta costura. Pero, como ella misma admite, siempre hubo algo que la atrajo hacia el teatro y el cine, una pasión que la llevaría por un camino inesperado.
“Yo trabajaba en la 39 con Séptima Avenida en Nueva York, y los teatros de Broadway están muy cerca, en la 42. Las tiendas de tela para el teatro estaban mezcladas con las de la moda, y siempre me llamó la atención ese mundo”, recuerda. Fue a través de una oportunidad en República Dominicana cuando su carrera dio un giro hacia el vestuario escénico. “Vine al país a trabajar con Sully para la parte de Miss República cuando Amelia Vega estaba participando. Guillermo Cordero, junto con Sully, iban a hacer un ballet sobre Romeo y Julieta, y aunque la obra no se dio, fue en ese momento cuando se me asignó la tarea de diseñar el vestuario para la obra de teatro”.

Este fue un punto de inflexión para Sagredo. La responsabilidad de investigar y crear vestuarios específicos para personajes sobre el escenario la llevó a sumergirse en los libros de la Biblioteca Pública de Nueva York, estudiando cada acto, cada detalle histórico, geográfico y psicológico de los personajes. Este proceso, mucho más frío y meticuloso que el de la alta costura, le reveló una nueva dimensión del diseño: “Cuando diseñas alta costura, tú eres el protagonista, pero cuando diseñas para el cine o una obra de teatro, el ego se va. Tienes que poner todo tu arte y empeño para darle vida a un personaje a través de la vestimenta”.
A lo largo de su carrera, Sagredo ha enfrentado numerosos desafíos, algunos tan únicos como la creación de un solenodonte para una obra de teatro organizada por Propagas, una organización que busca proteger el medio ambiente y los animales endémicos. “Fue un reto crear un solenodonte, ya que no existía ninguno previo como referencia. Tuve que empezar desde cero”.
Recientes

Uno de los proyectos que más orgullo le ha dado a Solange fue su participación en la recreación de los vestuarios para El Padrino 2. La responsabilidad de reproducir trajes de época fue un desafío logístico y creativo, ya que los recursos eran limitados y el tiempo apremiaba. Sin embargo, lo que más le costó no fue tanto la confección de las prendas, sino hacer entender al equipo de dirección la importancia de utilizar los materiales correctos para el vestuario: “No era cualquier traje de seda. Teníamos que usar seda cruda, no podíamos usar tela de decoración. Fue un esfuerzo que implicó no solo precisión, sino también comunicación constante con el equipo”.


El diseño de vestuario para cine es un proceso que requiere una preparación meticulosa. Para Sagredo, todo comienza con la lectura del guion. “Hay que leer el guion, desmenuzarlo, entender cada aspecto del personaje: su contexto geográfico, psicológico, demográfico”. Este análisis va más allá de las páginas del guion, ya que el diálogo con el director es crucial para asegurar que la visión del vestuario esté alineada con la narrativa visual. “El director puede tener una idea diferente a lo que está en el guion. A veces, el guion dice que la historia es en los 50, pero el director quiere un vestuario de los 80. Ahí cambia todo”.
La colaboración en el set también es fundamental. El diseño de vestuario no opera en aislamiento, sino que debe trabajar en conjunto con el departamento de arte, fotografía y dirección. “Tienes que estar presente 24/7 durante el rodaje, porque el vestuario tiene que adaptarse a las necesidades de la producción en cualquier momento. Es un trabajo en equipo, y un diseñador que no sepa trabajar en equipo, no debe involucrarse en esta industria”.
Con años de experiencia en el set, Solange tiene más de una anécdota curiosa que contar. Una de las más memorables ocurrió durante una sesión fotográfica para una película. El departamento de arte insistía en que se utilizara una tela de acetato para lograr un efecto de transparencia en la foto, mientras que Sagredo estaba convencida de que necesitaban chifón. Finalmente, el departamento de arte optó por el acetato, y como ella predijo, el efecto de transparencia no se logró. “A las ocho y media de la noche, no había transparencia. Yo sabía que eso iba a pasar, pero a veces tienes que dejar que el equipo lo descubra por sí mismo”.
Otro incidente inesperado ocurrió cuando se perdieron unos zapatos en el set. Tras una búsqueda exhaustiva, descubrieron que un niño que acompañaba a su madre en el set había tomado los zapatos y estaba recorriendo el lugar en una silla de ruedas, completamente ajeno al caos que había causado. “Esas son las cosas que pasan en el cine”, comenta entre risas.
Mirando hacia el futuro, Solange Sagredo tiene claro que no quiere involucrarse en producciones de género tenebroso, a menos que dejen un mensaje positivo. Prefiere los dramas, las comedias y los documentales, que aunque pueden ser retadores por los materiales específicos que requieren, ofrecen una gratificación personal incomparable. Además, Sagredo tiene un fuerte deseo de enseñar y concienciar sobre el vestuario escénico y cinematográfico, con la esperanza de que haya más apertura en la industria para este tipo de educación.
Un aspecto que también ocupa su mente es el envejecimiento y el cuidado de los adultos mayores. Sagredo está interesada en crear soluciones y alternativas para los cuidadores familiares, así como en fomentar una mayor cobertura de los seguros de salud para los envejecientes. Es una preocupación personal que ha convertido en una causa importante para ella.

Actualmente, Solange está trabajando en varios proyectos que la emocionan. Entre ellos, retomar su línea de textiles con iconos dominicanos, una idea que presentó por primera vez en Dominicana Moda en 2006.
Solange Sagredo deja un mensaje claro: la educación es fundamental en cualquier ámbito, especialmente en el diseño y el vestuario. “Hay que educarse, no solo en la historia de la moda, sino también en el arte de la silueta. Esto no aplica solo a los diseñadores, sino también a los influencers y a cualquier persona en el medio. La educación es clave para el éxito”.

