El término “normal” es uno que puede soportar varios significados y, por ende, genera discusiones múltiples. Y cuando de diseños de moda quisiéramos aplicar el atributo “normal”, apreciamos que normal corresponde a lo que la mayoría de la población utilizaría en su vida diaria.
Sin embargo, en las pasarelas notamos que muchos diseños no entran en esta normalidad de uso. Con un análisis artístico y real, veamos a qué se deben estos fenómenos en el mundo de la vestimenta. Para entender estas producciones fuera de lo común, veamos qué es moda, qué persiguen los diseñadores y cómo apreciar estas obras.
¿Qué es moda?
Comunicarnos y expresarnos han sido dos necesidades del hombre que se materializan con la moda. Revisando las ropas y accesorios, podemos determinar dónde geográficamente se han utilizado, las creencias de la época y hasta la economía de este período de tiempo.
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Al mismo tiempo, moda es arte, imaginación, proyección. Estas tres características no se relacionan directamente con las necesidades básicas como el vestir para cubrir su desnudez o protegerse de intemperies. Así vemos que la moda es sencilla y compleja a la vez. Para entender cada creación hay que tomar cada aspecto en cuenta.
¿Qué persigue el diseñador al crear?
Cabe destacar que cada diseñador va a elegir uno o varios enfoques a la hora de crear. Más allá de su nicho de mercado, puede optar por crear para la población activa, o crear para servir de inspiración a otros diseñadores que sí se dedican al uso cotidiano de una pieza.
Ambos enfoques son loables y ambos son artes. Sin embargo, hay uno que nos choca más. Los diseños futuristas, experimentales o de universos diferentes pueden asombrar. Esta categoría que se percibe como extravagante, exagerado, con mucha asimetría, nos estimula los sentidos. Revuelcan nuestras emociones desde el amor, ternura, racismo o miedo.

¿Cómo apreciar las creaciones diferentes?
Si solo te detienes a analizar la historia del mundo y nuestra evolución como seres humanos, te darás cuenta que nuestros avances son resultado de creaciones futuristas. Se requiere de alguien capaz de adelantarse a su tiempo, para preparar el futuro; y es justo la misión de los diseños que aparentan fuera de serie.
Quienes desean adoptarlos, si no son de estilo dramático por naturaleza, se le realiza una adaptación. Y si por falta de funcionalidad, los diseñadores orientados al consumo, sí se inspiran de los diseñadores futuristas para novedades funcionales.
Y como he presentado una vez en FIT en Nueva York, a estos diseñadores extravagantes hay que dejarlos crear, apoyarlos en sus búsquedas, porque son ellos los que descubren nuevas propiedades de materiales, nuevas formas y adaptaciones.
Ahora bien, desde el punto de vista comercial, ¿Cómo funciona el negocio de la moda?
Resulta que muchos diseñadores han entendido que existe una diferencia entre la clientela productiva y los diseños inspiradores. Realidad que impulsa marcas y/o diseñadores, para su felicidad, a crear piezas especiales para pasarelas, exposiciones o pequeñas colecciones fuera de su producción regular.
Estos diseños son consumidos en muchas ocasiones, por artistas de alta exposición como Madonna, Beyoncé, Cher, Lady Gaga, por ejemplo, lo que representa una infinita parte de la población.
Así logran satisfacer a su amplia clientela sin perder el gusto de crear y de inspirar. Como marcas que han encontrado este equilibrio podemos citar “Comme des garçons”, Elsa Schiaparelli, Iris Van Herpen, Ágatha Ruiz de la Prada, por mencionar algunos nombres.
Vamos a retener que la moda es inspiración y arte. Nos permite vivir acorde a nuestro tiempo y también adelantarnos con los diseños que sí existen para transportarnos.

