Los cambios en este -casi- nuevo año han brotado en su máximo esplendor. Con mascarillas, nos hemos trasladado al verano de los 50. Sin dejar el toque futurista que sigue la tendencia del “layering” y las combinaciones monocromáticas de color rosa en diferentes tonos, para crear una vibra más relajada y jovial. Colores, formas geométricas y texturas que contrastan entre sí, y deforman la rigidez armónica. 
¿Cuándo apareció el Flamenco en la moda?
Lo vemos verano tras verano, acaparando muchos de los estampados de las tiendas. Pero ¿quién comenzó a utilizar la imagen del icónico animal? Fue en 1957, cuando Donald Featherstone creó un flamenco rosa de plástico para Union Products, que Sears ofreció en su catálogo a poco más de dos libras el par. Los pájaros de plástico empezaron a proliferar en los jardines de los suburbios británicos y The New York Times los describió como “lo peor del mal gusto” y circunscribió en la estética «kitsch».
En las décadas siguientes, Featherstone empezó a firmar sus flamencos como toda una celebridad, tanto así, que el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles los comenzó a vender en su tienda. 
El diseñador de modas Marc Jacobs fue el responsable de enaltecer esta figura, sacándolo del cajón de lo «kitsch» y elevándolo al altar de la alta costura: las pasarelas. En junio de 2014, adornó varias prendas de su nueva colección con estampados de estos pájaros. Le siguieron otras casas como Bottega Veneta, Gucci o Prada. Fue en 2017 donde la “fiebre flaminga” nos enloqueció y es este verano cuando los “rescatamos” para divinizar la década de los 50.
Bring back those summers, la moda ha cambiado y las ilustraciones cobran vida…
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