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Claudia Espinal, la madre que se volvió influencer después del diagnóstico a su hijo con «Duchenne»

Su manera divertida de presentar contenidos educativos y de mostrar la maternidad han sido el enganche para que Claudia haya ido ganando una comunidad relevante en las plataformas sociales. Sumado, claro, a sus ideas de organización y por visibilizar los cientos de tareas logra hacer una mujer en el día, pero ojo, de una forma ligera y sin agobiarnos. 

Y es que Claudia, especialista en crear contenido digital, aprendió a enseñar una maternidad más cercana y a colgar, sus propias situaciones como madre, para ser guía de aquellas que pudieran estar pasando por situaciones similares a las de ella. 

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La madre de Mía Sofía y Rodrigo no tenía contemplado tener hijos. Pero, con toda seguridad, afirmó con certeza que ha sido lo mejor le ha sucedido. A lo que de inmediato le cuestioné “¿por qué?”, y con cara sonrojada argumentó que “la maternidad forjó el carácter que tengo hoy, y le dio un sentido que no había encontrado para mi vida. Me ha convertido en un mejor ser humano, con más empatía y unas ganas de dar y de ayudar, y de hacer este mundo mejor para mis hijos, y los hijos de mis hijos”. 

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La vida le enseñó a esta emprendedora que no todo se planea en la vida y que, en ocasiones, hay que dejarse sorprender. Su primer embarazo fue un shock, porque no fue buscado, incluso nunca había cargado un bebé antes de su primera hija, Mía Sofía. “Pero cuando pasó la sorpresa, y el miedito que da lo desconocido, mi cuerpo y mi corazón se llenaron de esta sensación de amor y protección para mi bebé. Mi primer emprendimiento nació inspirado en ella, pues aprendí a crear accesorios para usarlos en ella, los que luego evolucionaron en un negocio, y posteriormente en todo el contenido que generó para YouTube. Con Rodrigo, aunque tampoco fue planificado (estaba haciendo una maestría en UNIBE), ya tenía la experiencia del anterior y sabía qué esperar. Fueron dos procesos llenos de amor”, narra. 

El diagnóstico de su hijo 

Por esas ganas de ayudar, Claudia también ha creado “Pero por qué Podcast”, una plataforma que habla desde la “vulnerabilidad” de la mujer multitasking. Pero, ¿cómo inició su interés en las redes sociales? Sus primeros pasos fueron haciendo tutoriales y talleres sobre manualidades. Luego, en el año 2019, diagnosticaron a su hijo pequeño Rodrigo, con una condición genética y rara llamada distrofia muscular de Duchenne. Poco a poco, cuenta, fue haciendo público, el trayecto hacia el diagnóstico, porque sentía que había poca información al respecto en redes sociales, en el internet en general. A partir de ahí, al saber que más familias estaban pasando por situaciones parecidas, decidió llevarles esa información, así como palabras de aliento y esperanza.

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El impulso de crear una historia de ayuda de una condición médica poco conocida, la pasó de ser empleada, a emprendedora a tiempo completo, para poder atender y cuidar a sus hijos. Todo ese trayecto lo ha ido compartiendo a modo de diario en sus redes y, actualmente, enseña y comparte sus conocimientos tanto como madre desde casa, así como tips y técnicas para poder emprender desde el hogar siendo madres. 

“Trato de que mi contenido sea real, mostrar las situaciones, vivencias, experiencias, retos que realmente enfrento cada día como madre soltera, como madre de dos, pero también como emprendedora y con el twist de que además debo enfrentarme diariamente a un diagnóstico, como el que recibimos con mi hijo. Mis días son una montaña rusa de altas y bajas, y tal cual lo enseño con mis errores, pero también con mis aciertos y mis momentos de éxito. Quisiera decirte que soy una madre “especial”, pero simplemente soy una madre real, humana y así trato de que me vean en mis redes. Sin poses, sin palabras rebuscadas, sin Photoshop”, dice la emprendedora sobre lo que se ha convertido en una comunidad en continuo aumento. Y exhorta a no dejarse confundir de las apariencias de las redes sociales, de la perfección de lo que vemos en el internet en general. 

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Sin poses, con errores y aciertos, tal cual cuenta, las nuevas generaciones van dejando sobre la mesa lo bueno y malo. Y así lo cree Claudia, quien considera que las mujeres y madres de esta generación viven literalmente en la era de la información al instante. “Antes era más difícil, por ejemplo, aprender sobre crianza positiva, o cómo alimentar de forma saludable a nuestros hijos, o sobre la importancia de la lactancia materna. Pero también son tiempos donde tenemos más carga, más presión y expectativas más altas, pues en las generaciones anteriores, muchas mujeres se debían única y exclusivamente al hogar. Nuestra generación, aparte de todos los compromisos del hogar, asumimos nuestros empleos, nuestros emprendimientos y negocios, y queremos ser perfectas en todos esos roles al mismo tiempo. Tenemos una lista de sueños personales que cumplir. Y hacer malabares con todo eso es un reto que no vivían otras generaciones de madres, o al menos no todas”. 

Crianza positiva 

¡Hay mucha información!, pero ¿cómo se logra una crianza positiva en estos tiempos? 

Espinal va directo al grano, enfatizando que se consigue educándonos al respecto. Pese a que, según sus palabras, no se crió en un hogar donde se implementaba la crianza positiva, sabía que no quería repetir patrones criando a sus hijos, y por eso se educó, incluso con ayuda de profesionales. 

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Y si de romper patrones generacionales hablamos, la influencer y bloguera lo hace: es madre soltera y reconoce lo difícil ha sido para ella. “No trato de hacerlo parecer fácil, pues la realidad es que es extremadamente difícil y retador. Me toca hacer el trabajo que está diseñado para dos, yo sola. La educación, cuidado, alimentación, citas médicas, terapias, todo esto lo enfrento y asumo diariamente, sumado a las responsabilidades laborales y tener la obligación de producir dinero para sobrevivir. Pero también me quedo para mi sola con los abrazos, las risas, y ver cómo estos dos individuos que diariamente me llaman mamá van creciendo, madurando y descubriéndose a sí mismos. Diría que tengo todas las de ganar”. 

A las que están en su posición les anima a no darse por vencidas. Vivir un día a la vez, asumir un reto a la vez y disfrutar cada etapa que Dios permite, porque garantiza que nada de lo que están haciendo es imposible.

No concluimos sin escucharla hablar sobre esos anhelos amorosos tiene para sus hijos, a los que les desea que Dios les permita cumplir sus sueños y lograr cada cosa que ellos se propongan, siempre siendo genuinos y felices con quienes son, eso, proclama le basta. Porque si algo le han enseñado esas dos personitas es a “dar sin esperar nada a cambio, y a amar sin medida. Pero sobre todo a no darme por vencida”. 

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