La colorimetría es una herramienta poderosa para descubrir los colores que mejor te quedan y resaltar tu belleza natural. Aunque puede parecer complicado, hacer tu propia colorimetría en casa es más sencillo de lo que piensas. Aquí te contamos cómo.

Paso 1: Conócete a ti misma
Antes de comenzar, es importante que te observes detenidamente. Elige un lugar bien iluminado, preferiblemente con luz natural. Desmaquíllate y siéntate frente a un espejo. Necesitarás algunas telas o prendas de colores variados, pero si no tienes, puedes usar cartulinas o incluso sábanas.
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Paso 2: Identifica tu tono de piel
Tu tono de piel es la base de tu análisis. Hay cuatro categorías principales:
Piel cálida: Tiene matices dorados o amarillos. Las venas en tus muñecas se ven verdes.
Piel fría: Tiene matices rosados o azulados. Las venas en tus muñecas se ven azules o moradas.
Piel neutra: Tiene una mezcla de matices cálidos y fríos. Las venas pueden verse tanto verdes como azules.
Piel oliva: Es un tipo raro que tiene un matiz verde natural y puede parecer tanto cálida como fría.
Este paso es súper importante, ya que te ayuda a conocer también que tipo de metales puedes usar en tu día a día.

Paso 3: Prueba con diferentes colores
Ahora que tienes una idea de tu tono de piel, prueba con diferentes colores. Usa las telas o cartulinas que preparaste y colócalas cerca de tu rostro. Observa cómo cada color afecta tu apariencia:
Colores cálidos: Amarillos, naranjas, rojos, marrones y tonos dorados.
Colores fríos: Azules, verdes, morados, grises y tonos plateados.
Paso 4: Evalúa los resultados
Mira cómo reaccionan tus rasgos con cada color:
Colores correctos: Tu piel se verá radiante, tus ojos brillarán y tus imperfecciones serán menos notables.
Colores incorrectos: Tu piel puede verse apagada o enferma, y tus ojeras o imperfecciones serán más evidentes.
Paso 5: Determina tu estación
En la colorimetría, se utilizan las estaciones del año para clasificar los tonos de piel y los colores que les favorecen:
Primavera (cálido y claro): Colores brillantes y cálidos como melocotón, dorado y verde claro.
Verano (frío y claro): Colores suaves y fríos como rosa pastel, azul cielo y lavanda.
Otoño (cálido y oscuro): Colores intensos y cálidos como terracota, mostaza y verde oliva.
Invierno (frío y oscuro): Colores profundos y fríos como azul marino, gris oscuro y borgoña.

Paso 6: Experimenta y diviértete
No tengas miedo de experimentar. La colorimetría es una guía, no una regla estricta. Si un color te hace sentir increíble, ¡úsalo! La clave es sentirte segura y feliz con lo que llevas.
Hacer tu propia colorimetría en casa es una excelente manera de descubrir los colores que resaltan tu belleza. Con un poco de tiempo y práctica, podrás crear un guardarropa que te haga lucir y sentir espectacular.
¡Diviértete explorando y experimentando con los colores!
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