Estos últimos años se puede ver cómo la decoración de interiores ha volteado la mirada hacia el uso de elementos naturales, como son la madera, metales y las piedras, llenando así de energías positivas los espacios.
Algunas piedras y minerales, como el cuarzo, han sido utilizados históricamente para mantener el equilibrio y armonía, atrayendo o balanceando las diversas formas de energía en nuestros cuerpos, así como también en los hogares.
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Con la nueva tendencia y gracias a la tecnología en cortes y fabricación, puedes encontrar ya muchos muebles, además de elementos decorativos que incorporan diferentes tipos de piedras y/o minerales de forma muy peculiar y artesanal como lámparas de mesa o de techo, candelabros, bandejas, porta vasos, lavamanos o los puños de las mezcladoras, etc., los cuales te van a ayudar con el propósito.
Si bien todos estos materiales son preciosos, debes recordar que cada cristal contiene un tipo de energía que te ayudará a sintonizar con esas metas o ambiciones, ya sea disminuir el estrés o acercarte más al amor contigo mismo como, por ejemplo, el cuarzo rosa o la amatista para las buenas vibras.

Ahora bien, si te sientes atraído por alguna, inclusive solo por sus colores o texturas, es la que debes elegir, déjate llevar por tu intuición.

Si estás indeciso para elegir, hay tres de ellas que son las más importantes:
Amatista
Sirve para absorber las energías negativas e irradiar las positivas, generando un ambiente más relajado.

Cuarzo rosa
Facilitará la comunicación entre los seres queridos, expandir y fortalecer la relación y reducir el estrés.

Selenita
Te ayudará a atraer la positividad y hacerla circular por toda la casa.

También puedes colocar estos materiales en su forma bruta como elemento decorativo, ya sea por separado o juntos en un platón o en un bol como sujeta libros o hasta incorporarlos en las velas aromáticas con otros elementos y, de igual modo, en algún macetero pequeño con suculentas.

No olvides limpiarlos cuando los compres con sal marina y luego poniéndolos al sol hasta que se calienten, o a la luz de la luna para que se carguen de energía nuevamente.

