Su universo creativo atrae. Es una extrapolación de una visión estética muy personal que se ve reflejada en piezas con aires románticos y con especial atención al detalle. Este planteamiento artístico es una mirada a lo retro sin dejar los toques modernos de la era digital, un talento del diseño que, sin dudarlo, debes incluir en tu clóset.
Esa luz natural y profunda penetra en tus sentires, inmediatamente accedes a su taller de modas. Se percibe esa excelencia en sus ideas, las que deja plasmadas en sus conceptos e idealiza en la acción de sus colecciones. Estephania, desde pequeña, siempre dibujaba ropa y vestidos.
Al crecer, como no veía mucha oportunidad en el diseño a nivel local, dirigió su atención hacia otras áreas. Y así, inicialmente, optó por estudiar Economía y Política Internacional en la Universidad de Virginia, e hizo algunos veranos en Londres, en el London School of Economics en emprendedurismo.
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“Trabajé algunos años en el país en oficinas, e inclusive como hobby tenía una página de ecommerce donde vendía joyería que traía desde India, Francia y muchos otros lugares. Sin embargo, no era suficiente para mí solo estar involucrada a nivel de ventas”, aseguró.
Pero su gran pasión no paró y terminó “con lápiz y tijeras” en sus manos, esas que han sido capaz de conformar trajes que trascienden a nuestras fronteras. Un verano partió a Parsons a probar suerte, pero aún no estaba convencida, incluso, según cuenta, hacía muchos años que no realizaba trabajo manual y no lograba ni hacer líneas rectas cuando dibujaba.
“Nunca había cosido, se hacía muy largo, demandante y sacrificado. La industria de la moda es difícil y las remuneraciones son pocas en comparación al esfuerzo que requieren”, recuerda. Pero eso no fue motivo para menguar su anhelo: “Decidí volver en el invierno a intentarlo, no estaba segura que quería diseñar ropa, pero no sentía satisfacción trabajando en una oficina. Comencé a laborar en Naeem Khan con el semestre en mis días libres, aprendí mucho ahí sobre cómo hacer piezas de alta costura desde cero”.
La historia prosiguió en el verano siguiente cuando consiguió una beca para ir a Italia con el programa “Italia Innovation”, en conjunto con IDEO y con Ermenegildo Zegna, Bonotto, Italia Independent, Benetton , entre otros. Ya para el otoño se encontraba de regreso en Parsons, recreando estilismos a Rodarte para NYFW y en la primavera era ya parte del equipo de Jason Wu como asistente de diseño para la directora de accesorios Marion Forand.
¿Increíble? Holsteinson no desperdició ningún momento libre y en esos lapsos se sumergía con el equipo de modas para las ejecuciones de colecciones de los desfiles y seguir formándose. Así fue como con sus materias de modas y trabajo en Jason Wu, cursó un programa entre Columbia Business School y Parsons, titulado “Luxury Master Class”. Más tarde hizo otras colaboraciones freelance para ayudar a desarrollar piezas para el desfile de Thom Browne y Oscar de la Renta, así como también con The Row y Rebecca Taylor.

De su firma Hols.e.
Destacando el blanco y la sutileza artesanal en sus piezas, ha desarrollado un estilo que trata sobre resaltar a la persona que la lleva puesta. “Las piezas son lujosas, pero relajadas. Vivimos en una isla y nuestro modo de vida y actitud en general es relajada, pero las expectativas de las personas no son las mismas. La gente lleva ropa ajustada y un extra de glamour hasta para ir a la playa. Con mi firma, me rebelo ante las reglas que no hacen sentido. Busco destacar la calidad y lo lujoso en otro sentido más relajado”, explica.
La diseñadora, que dentro de su formación cuenta con especialidad en diseño de productos, detalla que, antes de crear, dedica especial atención a la utilidad y la calidad. “Cuando diseño ropa, trato de que esta sea atemporal, no llevándome de grandes tendencias. No me considero clásica, por lo contrario, trato de romper con esquemas y crear lo inesperado. Me planteo no mirar desfiles ni lo que los otros diseñadores hacen. Las influencias de los tiempos en que vivimos y las culturales siempre influyen, lo que me rodea, pero trato de crear mi propio mundo para desarrollar y decir algo nuevo. Es válido recrear las modas y tendencias de los otros diseñadores, pero eso no es lo que yo quiero hacer”, certifica con claridad.
“Siempre me ha fascinado la tecnología, la innovación y el progreso. Me interesa ver cómo funcionan las cosas. Retarme y mostrar cosas nuevas”
Su paso por el Kansas City Fashion Week
La dominicana será la única local en participar en el importante desfile, el más grande del Medio Oeste de los Estados Unidos. Para la ocasión, presentará su colección “Anacaona Intelligence”, un concepto que viene de la idea de jugar con el término A.I. o Artificial Intelligence, se trata sobre la yuxtaposición entre lo digital y lo manual.
“La tradición manual vs. la tecnología y por extensión la tradición de alta costura y sastrería vs. el sportswear. Pero, sobre todo, tiene un aire caribeño llevado al día moderno. La colección enfatiza el sentido táctil de lo artesano, de cómo todas nuestras interacciones han sido digitales y mediante pantallas. Al estar inmersos en la tecnología, hoy en día añoramos y sentimos nostalgia por lo hecho a mano y los procesos de hacer las cosas”, dice sobre el concepto de la colección que tiene pautado unos 20 looks en escena.

En cuanto a los textiles que ha implementado, ha utilizado un encaje chantilly de alta costura de Sophie Hallette (ellos hicieron el encaje del traje de bodas de Kate Middleton); a este lo ha bordado a mano imitando un circuito interno de una computadora de manera artesanal.
Siguiendo con este mismo motivo, también está dando los últimos toques a un bordando a mano de un estampado pata de gallo en lana inglesa, tradicionalmente utilizado en la sastrería para una chaqueta oversize, mezclando técnicas de sastrería y artesanales para el mismo. A estos se le suman el crochet y macramé, sin dejar de mencionar los print muy especiales diseñados por la joven creativa.

Su impacto ambiental
Más que una marca, hay un interés genuino en la artesanía y el impacto medioambiental, y bajo su idea de que “se tienen muchas cosas y se compra por comprar. La ropa es vista como un producto desechable y, por ende, se afronta hoy día el gran problema mundial con los desechos creados por la moda”, una realidad con la que su marca se enfrenta y hace lo necesario para cambiar.
Inclusive sus estampados usualmente lo logran con telas de bases recicladas. “Si estoy mandando a fabricar un textil, dígase que estos no son ya productos en existencia, estos deben ser hechos con materiales sostenibles. Muchas veces estos materiales no están disponibles, pero tratamos de ser conscientes. No creo que los diseñadores hoy deben catalogarse como sostenibles o no sostenibles. La sostenibilidad es una innovación, y debemos acoplarnos a ella como base sobre la cual trabajar. Es más trabajo ser sostenible y muchas veces el consumidor no está ni consciente”, confiesa.
Un dato muy importante es que sus telas, en muchos casos, las obtiene de restantes de colecciones grandes. Y algunos de sus empaques también son sostenibles, cuentan con bolsas biodegradables para los envíos por internet. Al igual, reutilizan muchos de sus textiles y papeles al crear prototipos. ¿Se puede pedir más? No dejes de seguirle el paso a esta innovadora firma que se presentará en Kansas City Fashion Week el 23 de septiembre.
“La vida muchas veces es fluida y los planes cambian, hols.e se trata de estar bien vestido y crear su propio estilo, no de estar vestido para una ocasión”

