La colección de la diseñadora británica Stella McCartney para el próximo invierno-confeccionada en gran parte con materiales sostenibles-, no le teme a nada: estampados contrapuestos y colores vibrantes para vestir y sí, llamar la atención.
Para brillar
Con una amalgama de brillos, texturas y combinaciones atrevidas de volúmenes, siluetas y materiales, eligió una paleta de tonos aguamarina, amarillo, verde primavera y violeta intenso que sorprenden para invierno. La creativa mostró llamativas prendas de fiesta combinadas con básicos atemporales al servicio de la excentricidad y la extravagancia.

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Aires setenteros
Esta se inspira en los clubes londinenses para dar vida a estampados psicodélicos en chaquetas acolchadas y vestidos cortos que lucen modelos diversas; así como los acampanados pantalones que nos regresan a los 70.

“Creados con la mirada puesta en la idea de escapar, de dejar atrás los meses sombríos para volver a las calles luciendo un estilismo que refleja el anhelo colectivo de vestirse y salir”, según informó la firma.

Su propuesta incluye vestidos ajustados fruncidos y las siluetas de peplum en un satén elástico hecho de un material estilo camiseta de viscosa, que también da cuerpo a vibrantes vestidos de crepé retorcidos con nudos, recortes y acabados de canalé para un estilo más informal.




Su alternativa al cuero
La diseñadora es la primera en hacer ropa con material cultivado a partir de hongos, en reemplazo del cuero.
McCartney, vegana desde hace mucho, ecologista declarada y activista contra las pieles finas, las plumas y el cuero, se asoció con la empresa de biotecnología californiana Bold Threads el año pasado para asegurarse el acceso a su material innovador, Mylo. Descrito como «no cuero», se cultiva a partir de micelio, la parte vegetativa del hongo, y se considera «infinitamente renovable».
El resultado es un bralette largo y un par de pantalones utilitarios de estilo globo, modelados por la defensora de los derechos de los animales Paris Jackson para el lanzamiento.
Las piezas fueron hechas a mano a partir de paneles de material a base de micelio colocados sobre nylon reciclado en el taller de la marca en Londres. El material suave y sustancial está certificado como de base biológica, lo que significa que está hecho predominantemente de ingredientes renovables que se encuentran en la naturaleza.

