La comunicadora y Miss República Dominicana 2004, Larimar Fiallo, celebra las madres junto a su talentosa Jimena. Los nervios se olvidaron desde que el primer flash destelló y fue el “go” para que su hija de ocho años le diera rienda suelta a lo que hereda de genética: el estilo y el amor a las “cámaras”.





«No cortaré sus alas, así como a mí me dejaron ser libre, yo sobre todas las cosas siempre he querido que Jimena sea ¡libre y feliz!»

“Donde sea que la lleve su camino, yo quiero ir agarrada de la mano de ella”.

Larimar y Jimena
Ver las reacciones de sorpresa, fascinación y esa mezcla de “emoción nostálgica” en el rostro de Larimar cuando posaba ante el lente su Jimena, era un poema. Fue el preciso momento en que una Jimena “nueva” floreció ante las cámaras, con esa fluidez innata que su misma madre desconocía. Porque sí, la niña tímida y “antifotos” se quedó guardada en su casa… Y entre asombros y estupefacción por la Jimena que nacía… también una Larimar se erigía ante la plena visualización de la genética, pues sí, “de tal palo, tal astilla”.
Recientes
Hace 8 años que Larimar Fiallo se convirtió en mamá y esa montaña rusa de emociones de la primeriza… no, no se ha atenuado con el paso de los años. Más aún, va renaciendo en el día a día y atestiguando que la decisión de ser madre ha sido lo mejor de su vida.
Oh! Magazine. Verla posar…¿Qué pasaba por tu mente?
Larimar Fiallo. ¿Honestamente? (risas), no estaba preparada para ver a Jimena actuar con tanto temple, actitud y soltura; usualmente no le gusta que le hagan fotos y ese día vi una parte de su personalidad que no conocía, me tomó por sorpresa pero fue hermoso, mi bebé ya no es tan bebé.
Oh! Magazine. El modelaje, al parecer, es un área le llama la atención. ¿La apoyarías en este mundo del arte?
L. F. Yo apoyaría a Jimena si mañana decidiera ser astronauta, bailarina, doctora o modelo porque conozco su corazón, es una niña noble, justa y muy obediente. No cortaré sus alas, así como a mí me dejaron ser libre, yo sobre todas las cosas siempre he querido que Jimena sea ¡libre y feliz!
Oh! Magazine. Libre, auténtica… nadie puede dudarlo de ti, Larimar. ¿Cómo vas enseñando a Jimena a ser ella misma?
L. F. No es fácil pues el mundo es muy mandón y ama decirte cómo actuar y quien ser, así que me preocupo por validar sus sentimientos y emociones. Que sepa ella tiene el derecho a sentir todo, lo bueno y lo malo; que puede ser quien decida ser sin deberle nada a nadie, ni siquiera a mí y que en la libertad de ser está la felicidad.
Oh! Magazine. ¿Cómo es ser madre de una jovencita de 8 años?
L. F. ¡Todo un reto! (¡Uff!). Se va desarrollando cada vez más su carácter y personalidad, es tan parecida a mí en algunas cosas y tan diferente en otras, que a veces no sé cómo reaccionar; solo sé que donde sea que la lleve su camino yo quiero ir agarrada de la mano de ella. Esta aventura apenas empieza; me emociona verla crecer.
Oh! Magazine. En estos tiempos vamos viendo una crianza más consciente, donde las imposiciones se van dejando de lado. ¿Qué tanto peso le das al ejemplo en tu rol de madre?
L. F. Todo el peso, no hay un segundo que no esté consciente de que tengo una espectadora en primera fila viendo cada movimiento, reacción y acción. Trato de ser un ejemplo para ella dentro de mi imperfección, mis errores y mi humanidad; no pretendo ser perfecta, pero sí cuido lo que le enseño y ella ve en mí.
Oh! Magazine. ¿Qué tan difícil fue para ambas el divorcio?
L. F. Para mí era lo correcto, jamás he dudado, ni un día. Para ella ha sido complejo, no difícil, a medida que crece tiene más preguntas y estoy segura que ha deseado que fuera diferente, pero ella también entiende que la decisión fue tomada con amor y sobre todo por amor a ella, que merece padres felices.
Oh! Magazine. ¿Cuáles han sido los retos más grandes que has afrontado siendo madre soltera?
L. F. La verdad siendo honesta nada ha sido un “reto”, pues todo ha sido lo que debía ser. Mi trabajo de madre lo haría igual teniendo o no esposo; nada lo he hecho porque soy madre soltera, sino porque la amo y ella es mi vida. Con lo que sí no estoy de acuerdo es con la forma en la que la gente nos ve, como con tristeza, eso nunca lo he entendido.

Oh! Magazine. Perfección, felicidad en redes… ¿crees estas plataformas le han sumado presión a las madres jóvenes?
L. F. ¡Totalmente! Y aún no hemos visto las verdaderas consecuencias que traerá la presión social a las nuevas generaciones, la “maternidad digital” es una mentira que afectará la crianza por muchos años.
Oh! Magazine. Tienes una familia hermosa y una relación muy cercana con tus hermanas. ¿Qué te enseñaron en casa que vas enseñando a Jimena?
L. F. ¡A divertirse!, que la familia es todo. Que son sus primos mejores amig@s, que llevan su sangre y que la familia se defiende ante todo.
Oh! Magazine. ¿Cómo cambió la valorización hacia tu madre, después de Jimena?
L. F. ¡Uff! Eso es un tema que me toca la fibra sensible, sin lugar a dudas a pesar de amarla con locura yo no tenía idea del valor de mi mami hasta que fui mamá, otro nivel, mi mamá es mi heroína.
Oh! Magazine. Al verla, ¿qué te sigue sorprendiendo de tu hija?
L. F. Su nobleza, confieso que me da mucho miedo, Jimena es extremadamente noble y maternal, me aterra que abusen de eso, que le genere muchos tropezones saber que el mundo real no es tan bueno, a veces; pero dejarla caerse y tropezar es parte de dejarla ser libre. Solo me toca agarrarme el corazón y abrir los brazos para abrazarla, si eso llega a pasar.
Oh! Magazine. ¿Qué admiras de ella?
L. F. Todo.
Oh! Magazine. ¿Estás abierta a tener otro hijo?
L. F. Ahora mismo no, pero creo que el universo tiene una forma muy cómica de cambiarte los planes y demostrarte que no estás en control de lo que ya está escrito para ti.
Oh! Magazine. El Miss República Dominicana te dio a conocer y a partir de este te convertiste en una figura de los medios. Pero a tu hija no la has expuesto en demasía. ¿Lo decidiste así o pasó sin planearlo?
L. F. Pues por decisión mutua, su papá y yo decidimos que la expondríamos cuando ella lo decidiera, cuando ella estuviera cómoda y, a veces, le gusta y quiere, y otras no.
Oh! Magazine. La maternidad sumerge a muchas mujeres, en algunos casos, hasta el punto de olvidarse de ellas mismas. ¿Cómo has logrado tú ese balance?
L. F. Pues perdiéndome. Solo al perderme muy en lo profundo de mi papel de mamá pude entender que extrañaba a la mujer; ser mamá no es suficiente, no importa lo que te quieran vender las “supermoms”. La mujer siempre sale a flote a buscar aire y hay que dejarla respirar, si no muere. Y una mujer que solo encuentra felicidad en ser mamá ¿como puede enseñarle a sus hijos a ser felices, a vivir la vida, a ser?
Oh! Magazine. La radio te ha acaparado en el área profesional. ¿Qué agenda Larimar en 2022?
L. F. Pues este año con mucha emoción incursionaré en la actuación, voy a grabar una película, todo un reto, pero uno por el que estoy superagradecida y emocionada. ¡A ver cómo me va! Deséenme suerte.

