«Házmela una mujer de bien”, la frase que una y otra vez me repito en mis adentros en los momentos más bizarros. En esos donde necesito excavar en mis adentros para recordar la luz que ella me manda, aún a distancia. Son las palabras que con amor y esperanza me talló en el alma esa mujer tan genuinamente buena e inspiradora que me concedió el regalo de la vida.
Para ser sincera, me ha costado seguir su directriz y esas voces que lanzó al universo para tejer mis pasos. Según ella, sin pensarse muy claro lo que decía después de la labor de parto; aunque siempre me “miente” –o eso quiero creer– asegurando que no sintió dolor al darme a luz natural, porque la emoción de recibirme la invadió por encima de todo.
Recientes
Y cada vez que la escucho repetirlo y verla sonrojarse, 34 años después, no termino de entender la inmensidad de su amor. La infinitud de su entrega… cuesta pensarte y entender la razón de merecerte. Pero más cuesta imaginar, si a caso podré ser, en el momento que me convierta en madre, la cuarta parte de lo que eres.
Hay amores que no tienen límites y que son tan lógicamente inexplicables, que la única manera de buscarle justificación es recibirlo de brazos abiertos y gritarlo mil veces al universo.
Estás en mi mente cada segundo del día, aunque dure horas en contestar un WhatsApp o te haga llamadas flash para saber, únicamente, qué comieron… y sí, te cuelgue sin prestar la debida atención mientras me haces algún cuento jocoso de los tuyos.
De tantas veces repetirlo puede llegar a cansar: gracias por tu humildad, tus valores tan marcados y seguir insistiendo en que sea muy feliz. Si en el futuro a alguien le llegara a latir el corazón como me late a mí por ti mami, estaría en deuda eterna con el creador.
Te agradezco tus palabras, pero todavía más, valoro lo que me enseñaste con tu ejemplo y disciplina, mientras dabas lo mejor de ti a las pacientes que recibías (poca gente se imagina lo que has ayudado a muchas mujeres y niños) y seguías siendo la mejor mamá y esposa en casa. Sí, como una superheroína de películas.
Lo único que te prometo ma’ es intentar ser alguito parecida a ti y dejar inmortalizado en las venideras generaciones tu amor, por los siglos de los siglos.
Me hace bien hasta pensarte… ¡gracias!

