Cuando Leticia Brea recuerda sus primeros pasos en el cine, sonríe como quien sabe que estaba destinada a esto. Desde niña, la magia de la gran pantalla la atrapó. “Siempre me gustó la experiencia de ir al cine. No sabía exactamente qué quería hacer, pero algo dentro de mí me decía: yo quiero trabajar en cine cuando sea grande”, nos confiesa.
Ese presentimiento se convirtió en certeza gracias a una amiga que la animó a tomar un taller de producción. Fue ahí donde entendió que lo suyo estaba tras las cámaras, organizando, resolviendo y creando. Aunque de pequeña había actuado en varios cortos, su respeto profundo por la actuación la llevó a elegir la producción como su camino.
Su formación comenzó en República Dominicana, pero el deseo de crecer la llevó a estudiar en Cuba y luego en Inglaterra. “Cada experiencia fue constructiva. Era otra cultura, otra forma de entender el cine, y eso me enriqueció muchísimo”, cuenta.
Recientes
Después vendrían sus primeros proyectos: documentales, cortometrajes y más de 15 películas donde trabajó como directora de casting. Pero fue al fundar Menos es Más Producciones, que empezó a escribir su propia historia en grande.
Si algo caracteriza a Leticia es que no repite fórmulas. “Nos gusta retarnos y hacer cosas diferentes”, dice. Y lo ha demostrado: con Aire, una película de ciencia ficción, viajó a más de 18 países y se proyectó hasta en aerolíneas internacionales. “Verla en la pantalla de un avión fue surreal, estábamos en el aire viendo Aire”, recuerda entre risas.
Después vino Adiós, un drama intimista que acaba de estrenarse este septiembre en la República Dominicana tras una ovacionada presentación en Francia. Y ya en camino está Jonás, un thriller filmado entre Marruecos y Pedernales, así como Ausente, un nuevo proyecto que aborda la salud mental desde un ángulo innovador y necesario.
¿Cómo es Leticia en medio de un rodaje?

Ni la productora rígida con megáfono en mano, ni la que se queda siempre en oficina: es ambas. “Soy de las que puede estar revisando papeles, pero también me ves moviendo cables si hace falta. Me encanta estar en acción.”
Ha vivido rodajes bajo lluvia torrencial, post COVID con actores internacionales y hasta carreras contra el tiempo para cumplir calendarios imposibles. “El cine es eso: resolver, adaptarte y seguir adelante”, afirma.
Aunque no lo buscaba, Leticia ha encontrado en la docencia un nuevo espacio de inspiración. La Dirección de Cine la invitó a impartir talleres de producción y descubrió cuánto le gusta compartir lo aprendido con las nuevas generaciones. “Fue hermoso ver jóvenes tan motivados, con tantas ganas de hacer cine. Me encantaría repetirlo cada vez que pueda.”
Para Leticia, el cine es diversidad: ciencia ficción, drama, thriller, documentales… “Cada película es un aprendizaje. No quiero quedarme en lo mismo, me gusta inventar, experimentar y explorar nuevas culturas a través de nuestras historias.”
Ese espíritu inquieto la ha llevado a rodar desde desiertos en Marruecos hasta escenarios caribeños, siempre con la misma pasión: hacer cine dominicano de calidad que pueda ser aplaudido dentro y fuera del país.
Y mientras en su lista de sueños figuran nombres como Pedro Almodóvar, Alfonso Cuarón y Benito Zambrano, su verdadero motor es claro: contar historias que nos representen, que nos reten y que inspiren a otros a creer que sí, el cine dominicano tiene nivel internacional.

