InicioEntrevista#CáncerDeMama: Lissa Virginia Pérez narra su historia de resiliencia

#CáncerDeMama: Lissa Virginia Pérez narra su historia de resiliencia

Probablemente, si buscas en el diccionario en concepto de la palabra resiliencia, aparezca una foto de Lissa. A sus 39 años de edad es una mujer llena de positivismo y consciente desde el primer día de que el cáncer vino a traerle enseñanzas, pero no a matarla.

Es diseñadora gráfica freelancer y docente en Unapec y Unibe en las carreras de Comunicación Digital, Diseño Gráfico, Comunicación Publicitaria y Arquitectura.

Se considera una mujer muy unida a su familia, es lo más importante para ella, ya que están para apoyarse en todas las situaciones.

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“La familia está para reír y llorar junta, está para molestarse y hacer las paces y también y sobre todo para escuchar: porque a veces sólo necesitas que te escuchen. Eso me lo enseñó mi mamá”, opinó Lissa.

En sus tiempos libres, le gusta pasear con su hija, leer, dibujar mandalas y bordar; el último siendo algo en lo que su madre la formó desde niña. Suele también hacer cosas sola, ya que desde pequeña es una persona solitaria.

Su motor a seguir son su hija, su esposo y la vida misma, porque le falta mucho por hacer. Dentro de esas cosas a futuro se encuentra viajar y crear hermosos recuerdos con su familia.

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Su diagnóstico

En julio del 2018 fue diagnosticada de un carcinoma ductal infiltrante en la mama izquierda con una lesión blástica a esternón, cuarta y quinta costilla del hemitórax derecho posterior.

Confesó que el único día en que lloró por el cáncer fue en el que se enteró de su padecimiento. Se enteró aproximadamente a las 4:30 de la tarde, se fue a dar clases y cuando llegó a su casa cerca de las 10:00 de la noche fue que cayó en cuenta de lo que sucedía.

“Al día siguiente, me paré y tomé la decisión de que esto sería solo algo que contaría”, enunció.

En su proceso, Lissa recibió cuatro quimioterapias denominadas “rojitas”, a esta se le conoce por ser muy tóxica y, debido a que mata rápidamente las células de crecimiento, tanto malas como buenas; es la encargada de tumbar el cabello. Posteriormente le dieron 12 de las quimios “blancas”, en un periodo semanal.

Según lo narrado por ella, al mes de finalizar con el proceso de las quimios, le realizaron la mastectomía radical con vaciamiento. Es decir, que le fue retirada la mama completa y 21 ganglios linfáticos.

El retiro de los ganglios causó que fuese más propensa a desarrollar un linfedema en su brazo izquierdo, que se desarrolló a los meses, y por ello usa una manga y una guantilla de compresión en el mismo brazo.

Un dato que ofreció fue que, como usa una prenda de compresión de colores, este suele llamar la atención más de lo normal, tanto así que cuando las personas le preguntan por qué usa la manga, ha sabido responder que es chofer de una ruta y que la usa para el sol.

Todos sus procesos finalizaron en noviembre del 2019 con una histerectomía radical, porque su cáncer responde a estrógenos y, para evitar un cáncer metastásico a útero u ovario, tuvo que someterse a una cirugía profiláctica, explicó.

Actualmente, está en seguimiento cada 3 meses y va por su tercer año con medicación hormonal, la cual debe tomar durante diez años. Esto la mantiene menopáusica y evita que su cuerpo produzca estrógeno.

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La Lissa de hoy

A diferencia de cómo era antes del diagnóstico, es alguien que cuida mucho su salud, piensa primero en ella, luego en la familia, y por último en el resto, sin dejar de ser responsable con sus compromisos laborales.

La bitácora de Lissa

A través de su cuenta de Instagram “La bitácora de Lissa”, quiso contar el lado de la historia desde la decisión de la paciente resiliente.

Se inspiró porque, cuando quiso buscar información en las redes sociales, se encontró con muchas cuentas que no transmitían ese mensaje de aliento que se necesita en ocasiones, en cambio, era contenido “deprimente”, mientras que en Google todo era en sentido muy médico.

“Así que quise ser la otra cara de la moneda, una paciente que cuenta lo bueno y lo malo, sin la necesidad de estar muerta en vida, al contrario, desde la resiliencia y desde el vivir la vida cada día tal cual es, y sobre todo sin dejar de gozarla”.

Consejos

A pesar de todos los procesos por los que ha atravesado tras el diagnóstico, dijo que nunca pasó por su mente tirar la toalla.

En ese mismo orden, aconsejó a otras personas que padecen o han atravesado el camino del cáncer, indicando que este nunca será el final de la vida y que nunca estarán solos en este proceso.

“En este diagnóstico, es muy importante desde dónde decides vivir la enfermedad: desde la víctima de cáncer, o desde la persona diagnosticada y resiliente, que sabe que vendrán altos y bajos, pero que está en primera fila para darlo todo”.

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