La fortuna se potenció en la vida de la comunicadora Lorenna Pierre. Ha conocido un ser que varió sus planes y alineó su corazón a un fin claro que tiene nombre y apellido: Antonella Peynado Pierre, la que ha llegado a volcar un soplo resplandeciente en sus padres y hermanos.
Su magia cambió la dinámica de su familia y selló con sangre, literalmente, el amor de dos “desconocidos” para convertir el caos en la etapa más emocionante y comprometida de los seres que con amor la engendraron.
Y sí que nada va yendo como Lorenna, quizás, se imaginó sucedería al ser madre… Pero la sorpresa de los días y ese disfrute, hasta de los sacrificios, tiene descubriendo la inmensidad de un amor infinito. Bien lo dijo la primera vez se la pusieron en su pecho: “Gracias por llegar a mi mundo”, uno del que ahora esa pequeña de once meses acaparó en su totalidad.
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Eso de que los hijos heredan a sus padres y que se nota desde sus primeros meses de vida es muy real. Antonella, la bellísima hija de Lorenna Pierre y Jacinto Peynado es un auténtico encanto. Tan solo con verla unos segundos al llegar a su casa, lugar donde realizáramos estas tiernas fotos de portada, lo demostró. Ella nos recibió “casi hablando”, y con sus expresivos ojos nos dio la bienvenida.
Activa todo el tiempo y pendiente de todos los movimientos de sus invitados, aún mientras comía su papilla, Antonella logró ganarse los corazones de todo el equipo con sus carcajadas, risas espontáneas y con su cariñosa respuesta al preguntarle: “¿Cuántos años cumplirás?”, levantando su dedo índice (para decir uno) con una frescura auténtica. ¿Qué ha sido lo mejor de esta etapa y cómo van las cosas en el hogar Peynado Pierre? La comunicadora de 37 años, nos explicó por qué su corazón ahora late más fuerte.

Oh! Magazine. Edades, etapas, presión. ¿Llegó en el momento indicado tu bebé?
Lorenna Pierre.
Sí, justo a tiempo. Si hubiese llegado antes, mi inmadurez y mi poca inteligencia emocional no me hubiese permitido ser una madre de la que me siento orgullosa, como lo siento ahora mismo. Entiendo que me hacía falta tener más edad para poder manejar todo lo que conlleva una familia como la mía, de gran escala (risas). Ella llegó en el tiempo perfecto de Dios, como siempre.
Oh! Magazine. ¿Crees que estabas destinada a ser madre?
L.P. Wow! ¡Que pregunta tan hermosa! Yo entiendo que sí, y si pasó fue porque Dios siempre tuvo eso para mí, en sus planes. Se siente bien ser madre de una hija tan especial como lo es Antonella, no porque es mía (sé que los padres siempre hacemos referencia de los nuestros como seres muy especiales), pero es que esta niña es muy buena (risas).
Oh! Magazine. El amor después de ser madre. ¿Cómo se siente el corazón de Lorenna?
L.P Mi corazón se siente en paz. A mí me pasa algo muy curioso cuando estoy con Antonella y me acerco a los caballos, que es el animal que trasmite nuestras emociones, funcionan como espejo. Antes de ser mamá, me salían corriendo. Sin embargo, ahora, cuando la tengo en brazos y estamos cerca de uno, es impresionante cómo ocurre todo lo contrario. Se acercan y quieren acariciarnos con su nariz… entiendo que esa paz que siento se refleja, se proyecta… y eso es por ella.
Oh! Magazine. ¿Cuál fue la primera palabra llegó a tu mente, ese día te la entregaron en tus manos?
L.P La verdad es que me quedé en blanco. Pero, sí recuerdo que cuando me la pusieron en el pecho, porque pedí tener una pequeña conversación con ella desde ese primer instante (por un consejo de una amiga), le dije: “Gracias por llegar a mi mundo”.

Oh! Magazine. Una carrera forjaste mucho antes de casarte y construir tu hogar, ¿decisión o destino?
L.P. Cada mujer toma la decisión que quiere, y yo no juzgo en ese sentido, de verdad, desde el fondo de mi corazón. Aunque en mi caso, sí es importante porque necesito esa seguridad. Necesito sentirme protegida por mí misma para poder tener una relación sana que se base en “quiero estar ahí” y no en “tengo que estar ahí”. Fue una buena decisión para Lorenna Pierre, quizás hay muchas mujeres como yo, que necesitan esa independencia para poder construir mejores matrimonios.
Oh! Magazine. En los últimos meses has dejado a un lado la televisión (ya no estás en el noticiario) y ahora te vemos más enfocada a las maestrías de ceremonia. ¿Qué planes en el plano profesional?
L.P. Sí, salí del noticiario al quedar embarazada. Me gustaría volver a la pantalla porque disfruto mucho estarlo; así como en los medios de comunicación en general. En la radio comencé un espacio después que nació Antonella, lo que pasa es que coincidía con la hora justo cuando la baño. Las maestrías me fascinan y se han abierto puertas en ese sentido y estoy viviendo un día a la vez, pero todos los días. Estoy permitiendo que sea el Señor que marque mi dirección, ahora con las maestrías y en el momento que aparezca un proyecto de televisión que me parezca apropiado y no le reste tiempo a Antonella, pues lo tomaré; igual estoy desarrollando otros proyectos como “Transforma tu voz”, que entiendo van a permitirme también trabajar en mis sueños.
Oh! Magazine. La mujer de los últimos 20 años ha asumido un rol “multitasking”.
L.P. Estoy muy clara de que dependiendo de la etapa en la que se encuentre tu familia, va a ocupar un primer lugar o un primerísimo lugar. Actualmente Antonella tiene casi un año y yo, me prometí dedicarle la mayoría de mi tiempo en los primeros años de vida, pero sobre todo este primer año. Entonces, eso hace que no importa las oportunidades laborales vengan, yo siempre la voy a elegir como prioridad a ella. Cuando ya esté más grande, mi familia va a estar en un primer lugar, pero pudiera darle más espacio a la parte profesional. Ahora, sí creo que es mi centro, porque no hay mayor responsabilidad que los hijos y no hay mayor deber para una mujer que su esposo, por eso les tengo en ese espacio; sin quitar a mis padres y hermanos, que son mi debilidad.

Oh! Magazine. ¿Cómo ha ido cambiando esta dinámica familiar con la llegada de Antonella?
L.P. Yo entiendo que los hijos cambian el matrimonio. En mi caso, por tratarse de un segundo matrimonio, entiendo que mi hija ha sido la pieza que ha unido de por vida a esta familia y ha llevado a que cada uno sintamos en nuestro corazón que realmente nos pertenecemos, que somos una familia porque ya hay una persona que comparte la sangre de todos.
Oh! Magazine. Confiésalo, ¿se ha fortificado el matrimonio, el hogar?
L.P. La relación crece con la admiración de parte de la mujer hacia su esposo por ver cómo se convierte en un cuidador no solo de los hijos, sino de la pareja. Sí, hay cambios, y si sabemos utilizarlos a nuestro favor, suele ser positivo.

“Antonella me ha hecho una mujer feliz y plena”
Oh! Magazine. Uno se plantea muchos planes de cómo hará las cosas al ser madre… ¿te va saliendo al pie de la letra?
L.P. Cien por ciento no (risas). Era de las que decía: “independencia para los hijos desde pequeños”. Me decía que iba a hacer todo conforme a despegarme, no crear lazos para evitar los apegos. Yo decía eso, una y otra vez. Escucho ahora a amigas decirlo y solo les digo “espera a que te toque” (risas). Porque quizás como me ha llegado en el momento de mayor madurez, donde entiendo que lo que hacemos como padres impacta emocionalmente a nuestros hijos, desde la concepción, entonces ha sido lo contrario. Decidimos optar por una crianza respetuosa buscando el apego para la seguridad, es una etapa y mi esposo también lo comprende; sabe que habrán momentos para hacer muchas cosas solos y que ahora es tiempo de ella… Ella tuvo un tema de salud al inicio que hizo que muchos de esos planes tenía fueran transformados. En conclusión, uno puede decir que va a hacer las cosas de una manera, hasta que te toca, pero gracias a Dios que abrí los ojos, porque si lo hubiese hecho como lo tenía planificado… pobre de mi hija.
Oh! Magazine. El sueño y lograr rutinas, ¿cómo lo van llevando?
L.P. El sueño va bien, porque para poder dormir la noche completa tomamos la decisión de que duerma con nosotros. Y así ha sido. Obviamente, cuando tienes un bebé no duermes igual que cuando eres una mujer soltera o en un matrimonio donde el espacio es solo de ustedes, yo sufrí de ese agotamiento. Y el tema de la rutina, sí extraño muchísimo hacer ejercicios, comencé, pero me enfermé, luego me quedé sin ayuda en la casa… cosas que pasan. Pero con Dios por delante voy a volver. Esas piezas de mi rutina sí me hacen falta.
Oh! Magazine. Me comentaste que sigues amamantando: ¿así lo quisiste? ¿fue difícil en tu caso? ¿te planteaste un tiempo límite?
L.P. Sí, la sigo amamantando. Ella tiene una intolerancia a la proteína animal, lo que hizo que mi meta de seis meses se extendiera porque descubrí que si cambiaba ciertos alimentos ella tomaba mi leche feliz y así no tenía que estar probando fórmulas con sabores superextraños porque es lo disponible en el mercado para ese tipo de condiciones. También me di cuenta, una vez le dio un virus fuerte, que a través de mi leche le pasaba los anticuerpos, y entendí que era una manera de protegerla. Ha sido un esfuerzo mayor, pero ha valido la pena. Se supone lo haré hasta el año, vamos a ver cómo logro el proceso de que ella deje ir a su madre en ese sentido, pero ha sido un lazo hermoso.

Oh! Magazine. Tu esposo ya tiene otros hijos, ¿cómo han fusionado la llegada de esta preciosura?
L.P. Superbien, mis hijos mayores están enamorados de su hermana. Sobre todo Valeria, la más grande, ella es loca con Antonella, los varones al principio no se atrevían a acercarse porque era tan pequeña y frágil, pero mientras va creciendo y viéndose más fuerte se han sentido más atraídos por ella. Y sí, son locos con su hermana, los tres.
Oh! Magazine. El rol del padre actual es uno que se involucra. ¿Cómo ha sido Peynado?
L.P. Yo no me puedo quejar de mi esposo en ese sentido, porque a pesar de que es su cuarta hija, tiene una ilusión y una mirada muy hermosa hacia ella. Ha sido un ser que lo ha conectado a la vida de una manera muy especial y él se ha encargado de todo lo que él puede para que ella esté bien, para que yo esté bien, para que todos estemos bien. En los momentos más complicados, él me cuidó a mí, para yo poder cuidar a Antonella. Eso hace que lo vea con ojos de mucho amor.
Oh! Magazine. Dios siempre está presente en tus discursos. ¿quién te enseñó el temor a Dios?
L.P. El Señor ha sido muy misericordioso conmigo. El ha puesto medios de gracia en mi vida para yo acercarme. Recuerdo que escuchaba a Mariel Guerrero hablar de Dios cuando éramos vecinas y ahí había un grupo grande que se congregaba. Guardo grandes amigos de la universidad. Pero puedo hablar de tres personas: la primera es Judith Salcedo, que en su boda estaba pasando por una situación sentimental complicada y el Señor me habló bastante. Luego estaba Juan Carlos Padrón, que su familia me adoptó, el año en el que estuve en España, conocí a su madre (mi madre en la fe y el testimonio más hermoso que tengo en la fe). Se ha encargado de nutrirme, de llevarme de la mano, ella es quien me ha mantenido en el camino. Y mi amigo Enmanuel Melian, quien cuando regresé de España me llevó a la IBI y ahí me he quedado con esa iglesia de una doctrina maravillosa. Y así él me va poniendo personas maravillosas en el camino que me siguen acercando a él.

Oh! Magazine. ¿Qué es lo que más aprecias de tu educación familiar?
L.P. Me siento muy orgullosa de los padres que tengo. Agradezco de ellos la humildad, aunque no es humilde decir lo eres (risas). Pero mis padres nunca hicieron distinción, siempre nos inculcaron el respeto hacia los seres humanos, hacia cualquier vida, sin importar raza, circunstancia económica, con nada. Para mí, viéndolo ahora en mi adultez, me parece un valor muy hermoso. Aparte de la importancia del sentido del humor, de reírte de ti misma; también la importancia de la disciplina, la constancia, son muchos los valores. Tengo dos excelentes ejemplos de cómo vivir la vida.
Oh! Magazine. ¿Qué te encargarás, con creces, de enseñarle a Antonella?
L.P. Me encargaré de enseñarle a soñar, a que sepa que ella tiene la capacidad de hacer lo que quiera. Y que lo más importante de cualquier sueño tenga, es que la haga mejor persona y que pueda ayudar a los demás con el mismo. Eso sería algo importante para enseñarle, y como le digo cada noche: el temor de Dios; si ella tiene el temor de Dios, ese sueño se va a dar en la dirección correcta.


Oh! Magazine. ¿Se valora aún más a mamá ahora?
L.P. Cien por ciento, no sé cómo mi mamá me soportó (risas); la realidad es que cuando tú ves lo que significa ser madre, los esfuerzos que se hacen, cómo amas a ese ser humano, cómo eres capaz de darlo todo… sí, admiras mucho más a tu mamá, la amas y valoras más. Mi madre me dijo la frase más hermosa en la clínica, ella fue que se quedó conmigo. En un momento le dije que necesitaba que estuviera pendiente a Antonella. Y me dijo: “Yo cuido de mi chichí, para que tú cuides de la tuya”, y eso fue como “wow!”, nunca se deja de ser mamá. Ella me estaba dando una sopa, mientras yo amamantaba a Antonella. Y ahí entendí todo.


“Me encargaré de enseñarle a soñar, a que sepa que ella tiene la capacidad de hacer lo que quiera. Y que lo más importante de cualquier sueño tenga, es que la haga mejor persona y que pueda ayudar a los demás con el mismo”
Oh! Magazine. Tu contenido de redes se ha volcado, desde tu matrimonio, a un lado más humano, más orgánico. ¿Qué pasó para que tomaras la decisión de mostrar más a esa Lorenna?
L.P. No fue una decisión que hice desde la consciencia. Lo que pasa es que cuando me casé, tuve una sensación muy extraña de la que nunca nadie me habló y recuerdo haber estado aquí en mi casa grabando videos para otra cosa y le dije a mi editor Vicente, “prende la cámara que quiero decirle a las personas lo que a mí no me dijeron sobre el matrimonio”. Lo compartí y la reacción de la comunidad fue tan positiva que ha seguido. Me alegró haber tomado esa decisión de grabarlo, para conectar con los demás a través de eso me pasa, lo que aprendo y cómo quiero enseñárselos para que ellos crezcan conmigo.
Oh! Magazine. Y sí que cuentas suficientes realidades que identifican a muchas. ¿Nunca te ha dado “cosita”, decir algunas cosas?
L.P. ¡Claro! (risas). A veces he estado con los chicos de video y me digo, es que no, eso no lo puedo decir. Porque es que la verdad, lo más importante es cuidar a mis seres queridos, y hay verdades que yo las puedo entender, que puedo no ofenderme por ello, pero no necesariamente quien la escuche va a sentirse igual o tomarlo de la mejor manera. Así que sí, he tenido que pararme o decir “borra ese video” (risas).

Oh! Magazine. Hay mucha presión con las primerizas y muchas informaciones (dígase consejos de todos, hasta del que no se los pides). ¿Qué les dices a las que ahora se sientes agobiadas en esta etapa de ser madres por primera vez? Y más en una era que las redes nos muestran “maternidades perfectas”.
L.P. En mi caso ha sido distinto, la percepción que tengo desde las redes con la maternidad es que se enfocan mucho en lo negativo, en la vida caóticamente hermosa que no vuelves a dormir… y por eso he tratado de mostrarla desde una realidad positiva, pero no mintiendo, no evadiendo los esfuerzos, sino entendiendo que cualquier proyecto que emprendamos va a tener muchos obstáculos y va a requerir mucho de nosotros, específicamente en los inicios, como cualquier gran proyecto. Y estamos hablando de una vida humana, entonces, claro que vamos a tener que darnos; creo que el mundo nos está llevando a un camino de egoísmo tal, y nos cuesta entender que llega un ser humano y debe estar a la par o por encima de ti (para mí es por encima). Les diría a las primerizas que tomen la decisión de la madre que quieren ser, eso es muy importante, y a partir de ahí marquen el paso. Y ese paso se verá interrumpido por las circunstancias… lo que tenemos es que fluir, escuchando siempre a nuestros hijos, ellos nos hablan y nos ayudan a marcar perfectamente el camino. Lo que digan los demás… como le he dicho a algunas personas: “Usted crió a su hijo a su manera, yo decido hacerlo de esta y espero ser respetada”. Suena duro, pero con la carga que llevamos, si dejamos que muchos se involucren en el crecimiento de nuestros hijos y cómo queremos educarlos, ahí es que se vuelve caóticamente caótico.



“Le enseñaré a Antonella el temor de Dios; si ella tiene el temor de Dios, sus sueños se darán en la dirección correcta”.
Oh! Magazine. Por obligación, no puedo terminar sin hacer la pregunta…. ¿Planes de más? (Risas)
L.P. Hazme el favor (risas), mantengo la posición desde que salí embarazada de que sea una, y no por falta de deseos, es que son cuatro (tres del matrimonio anterior de mi esposo). Al final los cuatro viven con nosotros, entonces es una responsabilidad que llevamos compartida mi esposo y yo, por ende creo que cuatro hijos son suficientes… ¿tú no crees? (risas).

“cuando ves lo que significa ser madre, los esfuerzos que se hacen, cómo amas a ese ser humano, cómo eres capaz de darlo todo… sí, admiras mucho más a tu mamá, la amas y valoras más”

