Como mujeres, hemos logrado lo que hace años venimos trabajando: mayor presencia en las jornadas electores y una cuota significativa en los procesos políticos del país.
Evidentemente, como féminas, sobresalen sus estilos al vestir, los que se circunscriben en la tendencia progresista o conservadora. Y para nadie es un secreto que la mujer política está llamada a utilizar de manera estratégica su apariencia y así lograr el alcance o dimensión pública que se propone.
Carolina Mejía
Si analizamos casos de mujeres destacadas en la política local, nos encontramos con una Carolina Mejía, primera Alcaldesa de la ciudad de Santo Domingo, quien muestra una imagen jovial, desenfadada, pero con mucho estilo; es obvio que nada es al azar, ya que logra con sus acertados atuendos, ser tendencia en el apasionante mundo de la moda.
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En ocasiones podemos ver a Carolina con unos jeans, tshirts con mensajes positivos, cabello recogido y unos tenis, pero en otros escenarios vemos cómo logra impactar con trajes sastres a la medida, calzando hermosos estiletos, chaquetas largas o vestidos de cortes muy elegantes, y cabello bien pulido, que definitivamente la proyectan como una mujer de poder.
Raquel Peña
Otra que lleva presencia notoria, es la compañera de boleta de Luis Abinader, Raquel Peña, quien demuestra ser una mujer de gran personalidad, que ha ocupado importantes posiciones en el sector empresarial de la zona norte del país. Es una mujer conservadora, pero le impregna su toque de modernidad a cada atuendo que lleva con elegancia, con lo que busca crear empatía por quién es y lo que representa.
Su indumentaria no es llamativa, más bien es apropiada. Usa zapatos de estiletos, flats, trajes sastres, jeans, camisas blancas, chaquetas, y pendientes discretos. Tiene un estilo sofisticado, pero no deja de estar a tono con la imagen que debe lucir una mujer política de estos tiempos.
Coherencia e imagen
He querido poner estos dos ejemplos puntuales, porque son las figuras políticas con mejor proyección de imagen. Sin lugar a dudas, las mujeres que hacen vida política en República Dominicana, en su mayoría han entendido la importancia de tener una imagen que sea coherente con el discurso, aunque algunos casos aún me resultan complejo analizarlos.
Hay figuras que al vestir se les olvida un detalle, y es que vivimos en un país donde la mayoría de mujeres no tienen recursos económicos para invertir en piezas de diseñador. Si hablamos de nuestro clima tropical y de las altísimas temperaturas, que muchas no terminan de asumir y lo demuestran en sus poco acertadas elecciones.
En las campañas vemos con frecuencia peinados muy elaborados, maquillaje excesivo o inapropiado para los largos recorridos de campaña, utilizan accesorios exagerados, llevan las uñas largas y con colores nada discretos, atuendos que no son apropiados para la ocasión que los usan. La política te expone a una imagen pública que debe cuidarse, y no debemos olvidar que vestir bien, es vestir para la ocasión.
En fin, la vestimenta no puede robarle el protagonismo al discurso o acción política, pero sí debe aportar, nunca resta.





