Hay quienes miden el éxito por los logros alcanzados, los proyectos construidos o las metas cumplidas. Para Musa, sin embargo, el verdadero éxito comienza cuando cruza la puerta de su casa y escucha las voces de sus hijos. Detrás del empresario y creador de contenido hay un padre que ha descubierto que el amor más profundo también es el que más transforma.
En esta etapa de su vida, divide sus días entre las responsabilidades profesionales, el crecimiento de su marca personal y la misión que considera más importante: estar presente para sus dos hijos. Porque, aunque reconoce que el tiempo nunca parece suficiente, ha aprendido que la paternidad no se mide por la cantidad de horas compartidas, sino por la intención con la que se vive cada momento. En el marco del Día del Padre, conversamos con él sobre los aprendizajes, los retos y la felicidad de construir, día a día, el legado más importante de su vida.
Oh!:¿Qué significó para ti convertirte en padre por primera vez?
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Musa: Fue la primera vez que sentí que quería algo más que a mí mismo. Cuando vi a mi primer hijo entendí que existía un amor completamente distinto. Pensé que ya sabía lo que era querer a alguien, pero ese momento me hizo descubrir un sentimiento que va mucho más allá del amor propio.
Oh!:¿Cómo describirías la etapa que estás viviendo hoy como padre?
Musa: Es una etapa hermosa, pero también desafiante, ya que mis hijos están en edades muy diferentes; uno está entrando en la adolescencia y esa transición requiere mucha inteligencia emocional. Al mismo tiempo, mis responsabilidades profesionales son grandes y encontrar el equilibrio entre el trabajo, mi marca personal y la familia exige ser muy intencional.
He entendido que así como uno agenda reuniones importantes, también debe agendar tiempo para sus hijos. La presencia no puede dejarse al azar.

Oh!: Fuera del trabajo, ¿qué es lo que más disfrutas hacer con ellos?
Musa: Sin duda, viajar. Tenemos la tradición de hacer un viaje familiar cada año, ya sea dentro o fuera del país. Es un momento para desconectarme del celular y dedicarles toda mi atención.
Con mi hijo también disfruto mucho ir a ver vehículos o asistir a actividades del autódromo. Además, los domingos solemos salir a caminar juntos. Es un espacio donde conversamos y compartimos sin distracciones.
Oh!: ¿Cuál ha sido la mayor lección que te han enseñado tus hijos?
Musa: Que los hijos aprenden mucho más del ejemplo que de los consejos.
Uno puede repetirles muchas cosas, pero al final ellos terminan imitando la manera en que sus padres viven. Lo veo también cuando pienso en mi propia relación con mis padres: muchas de las cosas que hago hoy son el resultado del ejemplo que recibí de ellos.
Oh!: ¿Has sentido alguna vez que tu trabajo compite con tu rol de padre?
Musa: No diría que compiten porque son dos amores diferentes. Mis hijos incluso forman parte de mi negocio y entienden el valor del trabajo.
Lo que sí reconozco es que el trabajo me ha quitado tiempo que pude haber compartido con ellos. Por eso hoy trabajo mucho la palabra intencionalidad. En casa tendremos un calendario familiar para programar actividades juntos, porque esos momentos también merecen un espacio en la agenda.
Oh!: ¿Qué valores esperas que tus hijos recuerden de ti?
Musa: Me gustaría que me recordaran como una persona responsable, respetuosa de sus compromisos y del dinero, pero sobre todo como alguien que siempre buscó aportar valor antes que acumular riquezas.
Quisiera que aprendan a transformar cada lugar donde les toque estar, no solo a cumplir con lo mínimo.
Oh!: ¿Qué enseñanzas recibiste de tu padre?
Mi papá me enseñó que la presión social no tiene sentido.
Nunca fue una persona enfocada en las marcas o en aparentar. Me enseñó que el verdadero valor está en el conocimiento y en la preparación. Lo importante no es lo que uno muestra por fuera, sino lo que puede aportar.
Oh!: ¿Cómo es Juan Roberto Musa como papá dentro de casa?
Musa: Creo que soy el más consentidor de los dos. Mi esposa lleva gran parte de la disciplina del día a día, así que yo suelo ser un poco más flexible.
Eso sí, me gusta que hagan las cosas bien. También somos muy relajistas en casa; nos hacemos bromas constantemente y creo que ese sentido del humor es algo muy bonito que hemos ido transmitiendo de generación en generación.
Oh!: ¿Quién pone las reglas en casa?
La estrategia familiar de largo plazo normalmente la planteo yo, pero las reglas del día a día las maneja mucho más mi esposa porque ella está más involucrada en la dinámica cotidiana.
Y cuando alguna regla se rompe, tratamos de corregir el rumbo de inmediato. Nadie es perfecto.

Oh!: ¿Qué es lo que más te hace sentir orgulloso de tus hijos?
Musa: Lo cariñosos, amables y respetuosos que son.
Cuando les decimos que no a algo, quizás se molestan por un momento, pero luego lo aceptan y siguen adelante. Esa capacidad de respetar los límites me llena de orgullo.
Oh!: ¿Qué sueñas para ellos?
Lo primero es que sean felices, pero una felicidad construida con valores y ética.
También sueño con que sean personas autosuficientes, capaces de crear su propio camino sin depender de lo que su mamá y yo podamos dejarles.
Y hay otro sueño que también está relacionado con ellos: quiero llegar a mi vejez siendo financieramente independiente para no convertirme en una carga para mis hijos. Ese sería uno de los mejores regalos que podría dejarles.
Oh!: ¿Cómo sería un Día del Padre perfecto para ti?
Me encantaría llevarlos al colegio, hacer un poco de ejercicio mientras ellos están en clases, trabajar solo unas horas y luego dedicarles el resto del día.
Terminaríamos con una cena en familia, sin celulares, disfrutando únicamente de nuestra compañía.

Oh!: Para Musa, ser padre es…
Musa: Ser un ejemplo, un guía y un orientador.
Es ayudar a construir personas adultas capaces de salir adelante con o sin riquezas, pero siempre con valores.
Oh!: ¿Hay algún momento del día que siempre reserves para ellos?
Musa: Sí. Antes de dormir tenemos un espacio de cinco o diez minutos que llamamos el momento de compartir. Nos reunimos todos en nuestra habitación y simplemente conversamos. Es un ritual muy especial para nosotros.
Oh!: ¿Cuál es la travesura que más recuerdas de ellos?
Musa: Mi hijo una vez quiso hacer parkour durante un viaje, aunque su mamá le había dicho que no. Terminó accidentándose y ese momento nos dejó una gran lección sobre escuchar y respetar los límites.
También recuerdo con mucha ternura las pequeñas discusiones entre él y su hermana cuando eran más pequeños. La diferencia de edad hacía que esas peleas terminaran siendo bastante graciosas.

Oh!: ¿Hay un lugar donde siempre disfruten estar juntos?
Musa: Puerto Plata.
Los tres nacimos allí y tenemos gran parte de nuestra familia en esa ciudad. Cada vez que vamos sentimos paz, tranquilidad y una felicidad muy difícil de explicar.
Oh!: Un abrazo de tus hijos, ¿qué significa para ti?
Musa: Para mí representa el verdadero significado de la palabra amor.
Es una mezcla de felicidad y de nostalgia al mismo tiempo. Me recuerda que, aunque quisiera pasar mucho más tiempo con ellos, no existe nada que valore más en esta vida. Un abrazo de mis hijos es, sin duda, el sentimiento más especial que puedo experimentar.

