De nuevo se respira prisa en las calles, otra vez vemos a las personas mirando constantemente su reloj de mano en las mañanas. Esto se debe a que la «covidianidad» es nuestro nuevo escenario, por dicha razón, muchos padres se han reintegrado a sus empleos de manera presencial, pero los niños aún siguen en casa.
Lamentablemente, muchos papás y mamás, ya no estarán a tiempo completo con sus hijos, pero aún así tendrán que seguir lidiando con situaciones familiares, producto de los significativos efectos causados por la cuarentena en su salud mental.

«Esto es completamente nuevo para esta generación. La incertidumbre que nos causa a todos en casa, hace que nuestras conductas y formas de manejar situaciones y conflictos sean diferentes a como acostumbrábamos a manejarlas. Los roles y responsabilidades se invierten y lo que conocíamos como «la norma», ahora es completamente diferente. Y eso causa un impacto emocional en todos», expresa la psicopedagoga, Aixa Gamez de Fincheira.

La especialista señala, que posiblemente los niños son los más afectados, porque muchas veces se les dificulta expresar o canalizar esas emociones. Tal vez las demuestren a través de conductas no deseadas. Como llorar con más frecuencia, retar, hacer rabietas, entre otras manifestaciones.
Esto nos lleva a pensar que la persona que este desempeñando el rol de «cabeza de familia» tiene un nuevo reto al que enfrentarse: aprender a tolerar los cambios de ánimo de sus hijos. Una tarea ardua más no irrealizable. La experta nos comenta, que efectivamente se vuelve un poco más complejo cuando estamos de mal humor o nos cuesta aceptar el cambio. Pero no es imposible. Es cuestión de ordenarnos, crear rutinas de trabajo, de oficios del hogar, de dialogar en el seno familiar cómo vamos a manejar todos estos frentes que se nos avecinan.
«Ahora, lo que debemos plantearnos es cómo hacer una transición y desconectarnos de los electrónicos y activar otro tipo de actividades. Como los juegos de mesa, los juegos de roles, salir al patio, al balcón, jugar con agua, jugar con pelotas, experimentar, entre muchísimas opciones más».
A veces simplemente dejar ser, no guiar todo el tiempo es muy importante y aunque suene un poco contradictorio, permitir que se «aburran» es completamente necesario. Con esto damos permiso a que la imaginación y creatividad de nuestros hijos florezca más, tal como lo recomienda esta profesional de la psicopedagogía, quien a continuación nos regala algunos consejos para sobrellevar el comportamiento de nuestro hijos en esta «nueva cotidianidad».
¡Haz cumplir las reglas!
- Respetar las normas establecidas en casa por los padres desde el día uno.
- Respetar las horas de comida: Desayuno, comida y cena en el núcleo familiar, juntos en el comedor. No en la sala, no viendo televisión, no con electrónicos. Es un momento sagrado de paz y comunicación familiar.
- Establecer horarios y espacio físico para las responsabilidades laborales o estudiantiles dentro del hogar.
- Organizar horarios, plasmados en lápiz y papel con las responsabilidades delegadas en cada miembro de la familia.
Controla las emociones,¡tu puedes!
- Cuando nos desesperamos y sentimos que perdemos el control vamos a tratar de retirarnos, respirar o delegar al adulto que esta mas calmado en ese momento la dinámica de corrección.
- Tratar de hacer consciente a los niños de su comportamiento, cuestionar y formular con ellos soluciones a mediano y largo plazo.
- Validar los sentimientos. Aunque no entendamos tienen su razón de ser. Validamos y luego ofrecemos herramientas para que lo comuniquen de una manera más asertiva.
Un buen descanso es vital,¡nunca lo olvides!
- Permitir que las horas de sueño y o descanso sean apropiadas según la edad del niño o adulto.

