Sí, Pepe cursó Medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, pero hemos conocido su nombre en el mundo del arte, gracias a sus impresionantes actuaciones en el teatro y el cine.
El actor de 36 años también egresado de la Escuela Nacional de Arte Dramático, siempre tuvo una cierta inclinación hacia el arte dramático. Iba a la iglesia y participaba de obras de teatro; eran dramas básicos, pero recuerda que aún así tenía la facilidad de emocionarse y emocionar al público.
Y aunque reconoce esta “vena” siempre estuvo, nunca vio la actuación como un oficio real hasta que el destino lo dictó, y sin muchas pretensiones, lo que parecía ser un hobby, de repente tenía posibilidades de convertirse en una profesión seria
Recientes
Fue con el filme Pueto pa’ mí (2015) que el gran público comenzó a preguntarse “quién es Pepe Sierra”, con su interpretación de Cacheo, un joven que por circunstancias de la vida se convierte en el típico “tíguere dominicano”, pero de gran corazón. Y aunque con este papel su oficio actoral se visibilizó más, su camino ya estaba iniciado desde el 2006 en las tablas.
“Desde antes de estar inmiscuido en el arte, me estaba formando como médico, pero tuve que parar la carrera y en esas circunstancias (y por sugerencia de un amigo) entro a la Escuela de Teatro, donde volví a encontrarme conmigo mismo. Al final, fue una doble bendición: espiritual y académica”, comenta sobre sus inicios.

Del teatro
Sin duda, su gran pasión ha tenido su génesis en el teatro. Un área donde no tan solo actúa, también se ha dado a la tarea de producir y dirigir. Recientemente presentó la pieza Sin zapatos no hay paraíso, la historia de dos jóvenes que viven al límite de la miseria, donde la propuesta discursiva radicó en una pregunta: ¿sacrificaría mis principios por ascenso social y económico? Una puesta que, según sus palabras, representó un antes y un después de su trayectoria artística, pues con ella volvió a las aguas de la dirección teatral y se retó, por primera vez, en el mundo de la producción.
A pesar de que Sin zapatos no hay paraíso es su primogénito, no tiene planes de detenerse, quiere crear más. No obstante, está consciente de que hacer teatro es casi un sacerdocio: “El teatrista difícilmente persigue hacer fortuna con su arte, sí se puede vivir del teatro, pero al final, la satisfacción más relevante del quehacer teatral está en términos creativos y espirituales”, asegura y celebra que “cada día hay más personas asistiendo a ver las propuestas locales, pero no hay dudas de que se necesita más apoyo económico de parte del Estado y el sector empresarial”.
Vuelve a las tablas
Asimismo, cerciora que ya tenemos en el país buenos productos teatrales y que solo se necesitan recursos para publicitarlos de manera más masiva y efectiva. “Están ocurriendo tantos eventos teatrales maravillosos, pero la gente no se entera y eso es una pena. Es una verdadera lástima que algunas de las mejores obras en nuestro país no tengan una asistencia masiva”, dice con pesar quien ha sido parte de diversas piezas de teatro entre las que se destacan El gran carnaval, Fuga, La noche justo antes de los bosques, Tu ternura Molotv, Mataron al Chivo Punto Com, El hijo de puta del sombrero, Secretos de familia, El Test, Le Prénom y Esperando a Godot.
El creativo dominicano quedó con muy buen sabor de su rol de director y productor, y por ello hace hincapié en que seguirá apostando a crear historias de retos, de dilemas, de límites, porque son los tópicos que le gustan. Próximamente vuelve a “subir el telón” como productor y actor, bajo la dirección de Vicente Santos, con la historia de un matrimonio joven en crisis, por enterarse que el cáncer les ha tocado a la puerta y donde comparte escenario con la talentosa Judith Rodríguez.

Cine
El cine también mantiene ocupada la agenda de Pepe. Estrenará La trampa, una comedia de acción, producida por Caribbean Cinemas y Zumaya Cordero, donde hace equipo con Los Reyes del Humor: Raymond Pozo y Miguel Céspedes y con la comunicadora Caroline Aquino.
En esta producción, asume la interpretación de “Johnny, el hacker”, quien es sobrino de Raymond (Jaime) y juntos buscan recuperar algo que les robaron y es de vida o muerte lograrlo.
¿Qué lo atrajo de esta comedia?
“Siempre me ha atraído la comedia y era la primera vez que tenía la oportunidad de estar al lado de dos maestros del humor como son Raymond y Miguel. Ya había trabajado varias veces junto a Frank Perozo, pero como compañeros de escena; en esta oportunidad él fue mi director. Por último y no menos importante, fruto de mi experiencia con Caribbean Cinemas en la película No es lo que parece, quedé muy complacido y con deseos de trabajar nuevamente con ellos por los altos estándares de producción que manejan”, dice el artista que confiesa, además, todas sus aspiraciones están alineadas con las artes escénicas y quien no descarta dirigir un largometraje.
Para La trampa, que se estrena el 11 de agosto, comparte también con figuras como Yasser Michelén, Kenny Grullón, Melymel, Jesús Zambrano, Jenny Blanco, Musicólogo, Fidia Peralta, Gracielina Olivero, Mario Núñez, Saúl Molina, entre otros excelentes actores de nuestro país.

Promesa de arte dominicano
Pepe es uno de los talentos actores que rebosa de talento y con mayor proyección de los últimos años. Sus participaciones en el cine y teatro van dejando una señal clara de que “llegó para quedarse”. ¿Agenda? Va a iniciar a filmar uno de sus mayores retos en el cine de la mano de una de las grades figuras de la cinematografía nacional, y ya para febrero del 2023 estará en escena la obra Acepto. Porque sí, tal cual cuenta “hoy estoy convencido de que quiero seguir construyendo mi carrera en base a retos creativos”.
Ley de cine… ¿crees debería pasar algo similar en el teatro?
“Absolutamente sí. La ley de cine ha hecho posible el nacimiento de una industria, que por los frutos que ha dado, siendo tan joven, solo podría ser comparada con un niño genio. Si República Dominicana, siendo uno de los países con mayores y mejores estándares de realización teatral en el caribe, tuviera más apoyo económico, no dudo que la clase teatral nacional se convertiría en referente para toda Latinoamérica. Debemos apoyar el desarrollo de la ley de mecenazgo, al final saldrá beneficiado el país con el desarrollo artístico y cultural”.

