La mamá de Luciana, Gamal y Alma sonríe diferente desde que supo, aquel día, en su vientre había vida. ¿Cómo fue enterarte de que estabas embarazada? Para la Ingeniera Civil, fue un momento de gran felicidad, incertidumbre y muchas emociones encontradas, aunque sí, siempre soñó con ser madre. Y, con ternura, cerciora ha sido todo lo que soñó y más.
“No lo cambiaría por nada. Mis hijos me han mejorado como persona. Tu mundo cambia por completo, lo más notable diría es el amor que sientes y piensas que es imposible que tu corazón crezca más, pero lo sigue haciendo. Es un amor único”, cuenta sobre la experiencia de haber sido madre.

Esta ingeniera civil, es toda una influencer, y de las favoritas de muchas, porque ha sabido utilizar sus redes para dar consejos sobre crianza. Así como opciones de entretenimiento educativo, siempre, mostrando la cara más real de la maternidad.
¿Cuándo decidió colgar en las redes sociales sus vivencias con sus tres hijos? “Todo surgió al inicio de la pandemia, que al verme encerrada con 3 niños (en ese momento tenían 4 años, 2 años y 4 meses) comencé a hacerles actividades para realizar en casa. Las comencé a compartir por IG, así como también mi día a día con ellos, cosas que me pasaban, mi maternidad siendo madre de 3”, y sin tener una gran proyección o estrategia digital, su contenido fue calando y encontrando su nicho: otras madres que se identificaron con ella y que han seguido sus recomendaciones y conformado una gran comunidad.

En su cuenta vemos un poco de todo. Desde cómo decorar unos huevos, cómo desarrollar las habilidades psicomotoras de los niños, hasta las situaciones más divertidas que diariamente vive una madre de tres: “Yo trato de ser real en cuanto a mi maternidad. Presento lo bonito, lo feo y lo que está en medio. Y a veces trato de hacerlo de una forma graciosa, así aliviamos un poco la tensión”.
La jocosidad para presentar las cosas y hacerlas más digeribles, ha sido su enganche. Pero ojo, no deja su discurso en lo angelical y bonito de ser madres, también narra, desde su propia experiencia, las cosas que más le han costado en este rol, desde una perspectiva inspiradora. “Ser madre es un trabajo 24/7. Que sí, es hermoso, bonito, todo lo que quieras. Pero puede ser drenante. Tienes personas que dependen de ti para todo, y mientras antes de tener hijos vivías para ti y tu tiempo era tuyo, luego de tenerlos, esto cambia. Creo que es lo que más me ha costado o me costó entender al convertirme en madre”, sincera y agradece vivir en una época en la que existe el acceso a información ilimitada, y esto ha sido un canal para que hayan, cada vez más, padres más conscientes acerca de la mejor forma de criar a sus hijos. “Nos hemos dado cuenta de que la maternidad no debe definir nuestro rol como mujer. Podemos ser madres y seguir siendo fieles a nuestro yo”.
De pareja a padres
Con el nacimiento de la primera hija, Luciana, el giro fue notable. Sara y su esposo Winfield Sharp, pasaron de ser pareja a padres. Había muchos nervios involucrados, no estaban seguros de si lo estaban haciendo bien. Sin embargo, con el segundo, Gamal, ya sabían a lo que iban. Cuando llegó Alma, la más pequeña, fue más el caos (se juntaron una de 4 años, otro de 1 año y una recién nacida).
Pero, poco a poco, dicen, se fueron adaptando y salieron adelante. “No dudaba en pedir ayuda cuando la necesitaba. Cada día los padres van ejerciendo un rol más activo en la crianza y cuidado de los hijos. Antes esto recaía casi completamente en la madre, pero ya esto está cambiando. Ahora, muchas madres, al igual que los padres, trabajan fuera de casa, lo que hace que el involucramiento sea equitativo. En nuestro caso, decidimos que yo me quedaría en casa, y por esto yo tengo más involucramiento diario, pero esto no quita que mi esposo, desde que llega, aporta al cuidado de los niños”.

Redes y ¿perfección?
¡Hay mucha presión en el mundo digital! A lo que Sara reacciona afirmando que todas las madres pasan por momentos difíciles, todas saben lo difícil que es ser madre, y no siempre es agradable lo que se vive. Por ello, aconseja a que las que se inician en esta aventura, disfruten los días buenos, los días malos, y desarrollen una maternidad a su manera, sin presión ni expectativas de algo que viste por ahí de “cómo debe ser”.
Asimismo, señala que hay mucha información a nuestra disposición actualizada acerca de cómo criar a nuestros niños de formas saludables, tanto física como emocionalmente. En su caso, se enfoca en lo que puede controlar e intenta “ser agua cuando ellos son puro fuego”.
Sara, siendo tan genuina como se muestra en las redes, recalcó que la maternidad es un sacrificio tras otro y arrojó –acompañado de un amoroso gesto de su cara–, que su mayor anhelo es que sus hijos sean felices. “Que sean personas de bien, con buen corazón. Que en un mundo donde cada día es más difícil encontrar bondad, ellos puedan ser portadores de la misma”.

