Cuando me enteré de que una joven dominicana estaba en ¡la Nasa!, fue imposible no buscar, inmediatamente, la manera de contactarla. Y sí que ha sido grato conocer y reconocer a una mujer como ella. Su don de gentes sobrepasa –y es mucho decir– a su elevada inteligencia.
Aunque parezca difícil de creer, sí, Scarlin Hernández de niña soñaba con ser actriz, modelo, diseñadora de moda, bailarina, en fin, todo lo que veía en la televisión. No obstante la vida la dirigió en una dirección distinta: la ingeniería. Pero, ¿siempre estuvo en sus metas ejercer en la Nasa? “Estudié Ingeniera de Computadoras porque tenía una idea y quería construir computadoras, pero después que comencé una pasantía en la Nasa, me enamoré de operaciones de vuelo espacial”, nos cuenta sobre cómo llegó a “pisar” el “universo espacial”.

Scarlin nació en Santiago (su familia emigró de Villa Trina y Moca a un pueblo pequeño en Jánico que se llama Cebú, como a una hora de Santiago), sin embargo se fue muy joven del país, y de esos primeros años de la migración recuerda con nostalgia la pobreza, decepción y esos cambios constantes le tocó vivir. ¿Se limitó por eso? ¡No!, se empeñó en ser alguien y llenó esa sed de progresar con estudios, disposición y muchos sacrificios. Y fue así como estando en la universidad, aprovechó el consorcio que esta tenía con la Nasa y decidió, así como una cosa el destino le gritaba, aplicar para una pasantía.
Recientes
Del universo la atrajo la luna y las estrellas: “Después aprendí que de trillones de planetas no hemos encontrado uno como nuestra Tierra linda, lo cual me deja claro que somos especial y que cada uno tenemos un gran propósito. Nunca olvidemos cuidar de nuestra Tierra”, insta la dominicana que cursó sus estudios universitarios gracias a una beca en EE. UU. y considera que, entre disciplina e inteligencia, la disciplina reina. ¿Por qué? “Porque puedes ser inteligente, pero si no tienes disciplina, no tienes nada. Puedes sacar buenas notas en los exámenes, pero si no haces la tarea, no lograrás pasar la clase”, dice.

Mujer y latina
Ser latina, mujer… no debió ser fácil, pero la mantuvo motivada la fe en sí misma, teniendo una mentalidad ilimitada. También el sueño de poder ayudar a su familia. Y sí que trajo resultados extraordinarios este ímpetu y decisión de “lograrlo” de esta loable mujer, porque desde hace unos meses los medios nacionales reprodujeron la noticia del telescopio James Webb, el mayor enviado hasta ahora fuera de la atmósfera y un nombre destacó en los involucrados en este proyecto: Scarlin Hernández.
“La misión Webb se trata de un telescopio espacial que va a ir en búsqueda de las primeras luces de nuestro universo. También va a observar nuestro sistema solar, la formación de galaxias, otros planetas que orbitan una estrella y muchas otras metas, incluyendo más información sobre el comienzo de la vida”, explica sobre el telescopio, considerado el más potente.

Su labor en esta hazaña recae en ser la ingeniera de sistemas de la nave espacial. Su trabajo ha sido escribir y probar códigos para diferentes sistemas que se usan para comandar y controlar la nave. En específico, el sistema de despliegue, el sistema que controla el espejo primario, y el sistema de propulsión que consiste en los combustibles y propulsores que ayudan a mantener la orientación y posición de la nave en el espacio, para que no se salga de control y permanezca en órbita.
A pesar de que en la actualidad su labor es de vital importancia y cuenta con una interesante repercusión para el futuro de la humanidad, recuerda con ese aire auténtico de humildad su primera misión. De esa experiencia atesora todo lo que pudo aprender sobre el proceso de establecer comunicación con una nave espacial y cómo operarla. ¿Lo más significativo de esa primera vez? Demostrarse a sí misma que podía liderar diferentes proyectos; que era más que suficiente aunque “no veía otros como ella a su alrededor”.
Ahora, su principal objetivo es inspirar a otros a tomar control de sus vidas a pesar de las adversidades, ser un ejemplo de que lo imposible es posible.
“Quiero inspirar a otros a tomar control de sus vidas a pesar de las adversidades, ser un ejemplo de que lo imposible es posible”.

Violencia intrafamiliar
Nada para esta mujer digna de admiración ha sido un camino color de rosas. Scarlin, al igual que miles y miles de dominicanas, fue víctima de violencia intrafamiliar y aconseja a las que se encuentren en esta situación buscar ayuda profesional: “No necesitas sufrir en silencio y te aseguro que no estas sol@. Procesa todo y cuando puedas, perdona y sana. Algún día convertirás tu dolor en tu propósito”, motiva la ingeniera, quien además desarrolla mentorías a otras mujeres.
“Mi interés por ayudar a otras mujeres viene de las dificultades por las que tuvimos que pasar mi madre y yo, por todo lo que esas experiencias nos enseñaron. Siento fuertemente que las mujeres logramos más juntas que divididas”, comenta esta criolla que nos impacta en el mejor sentido de la palabra.
Y lo hace por su gran trabajo en un área poco explotada por la mujer dominicana. Por eso considera que los sistemas escolares deben priorizar la educación en las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Las Artes y Matemáticas. “Necesitamos más fondos para apoyar esto. Necesitamos crear más programas para alentar e involucrar a los estudiantes en estas áreas porque de eso depende el futuro del país. También es muy importante que la Internet sea accesible en todo el país, incluso en áreas vulnerables”, sugiere.
Su interés genuino por ayudar a otras se deja ver en sus gestos al hablar y brota como cual botón de una rosa… Estos deseos los ha enfocado en la creación de proyectos
puntuales porque el empoderamiento de la mujer, según sus palabras, es una gran pasión suya. Tanto así, que incluso, comenzó el primer programa de diversidad, equidad e inclusión en su lugar de trabajo.
“Es muy importante compartir nuestras experiencias como mujeres para construir comunidad, aprender una de la de otra y apoyarnos. Hay poder en los números”, reconoce Hernández, la ingeniera que hace historia.

