Con esa gracia y aura encantadora, hace tiempo vi a Camila, andaba con su cámara a cuestas cubriendo una de las más importantes premiaciones de la música latina. Y es que el periodismo fue uno de los primeros pasos en su vida laboral, pero más temprano que tarde se dio cuenta que era una carrera que debe hacerse con pasión, y esa pasión –en su caso– se dirigiría al arte, a la interpretación y a la música.
Con plena libertad esboza que siguió su corazón y, desde entonces, han pasado ya varias películas y unos cuantos viajes al extranjero a estudiar actuación. Pero uno de sus más grandes y recientes logros ha sido obtener un protagónico en Sol en el agua –la película de sus sueños–, que actualmente se encuentra en las salas de cine dominicano.
Pero esta exposición no se dio de la noche a la mañana; su decisión de cambiar de rumbo profesional no cosechó frutos en el inmediato. «Comenzó por mis ganas de dirigir. En ese momento (2013) no sabía que actuar sería mi gran amor; empecé queriendo aprender de dirección y producción audiovisual en general. Les dije a mis amigos y amigas, que ya estaban trabajando en el área, que me dieran la oportunidad de estar en cualquier departamento de cualquier proyecto. Pues me dieron el chance de ser talento de un videoclip y me gustó la experiencia. En ese mismo proyecto conocí a Fernando Rivas y él me anunció del casting que hizo VHO Casting para mi primer largometraje: De pez en cuando. Quedé seleccionada y mi vida cambió para siempre; por fin encontré mi norte. Luego de haber filmado esta película, supe que, para permanecer relevante, debía empezar a formarme como actriz, no solo descansar en mi talento», narra la joven que descubrió a sopetón su vocación.

“Cuando alguien que no conoces saca de su tiempo para escribirte sobre tu trabajo para felicitarte y agradecerte, entiendes que vas por el camino correcto”.
Recientes
A partir de ahí la historia cambió, y para mejor. ¿Por qué? Tomó acción y con mochila a cuestas y, esas punzadas que se sienten en el estómago cuando la adrenalina se enciende en tu ser, partió a un intensivo en la Escuela Internacional de San Antonio de los Baños en Cuba, al que le siguió otro en The Lee Strasberg Theatre and Film Instituteen NY.
Una formación que dejó como fruto pertenecer durante cinco años al Grupo Independiente de Teatro La Luciérnaga, dirigido por la directora argentina María Córdoba. Sumado, también ha cursado talleres con actores de relevancia del país como Judith Rodríguez, Manny Pérez, Laura García Godoy y María Castillo. Y aunque planea seguir en constante formación, confesó que «soy la actriz que soy, gracias a todo el trabajo que he hecho. Recuerdo como hoy las palabras de una de mis profesoras en NYC, Irma Sandrey: “la técnica no es nada sin llevarla a la práctica”».

Y mucha razón tenía, Camila lleva más de 13 largometrajes en su portafolio. Pero, ¿qué es lo que más disfruta de ser actriz? «Los retos personales que conquisto en cada proyecto, todas las heridas que sano con cada uno de mis personajes, poder conectar con apasionados del arte como yo, y entender mejor la naturaleza humana», responde la joven que formó parte del crew del primer filme que se estrenó luego de la apertura de las salas de cine poscovid: Mis 500 locos, un largometraje en el que tuvo la oportunidad de trabajar con Leticia Tonos, y asumir el rol que más libertad le ha dado en el cine: La Muda.
El protagónico del momento
En Sol en el Agua (que puedes ver en todas las salas de cines nacional) asume el papel de Sol, en una película que navega los espacios más recónditos del inconsciente del personaje provincial. Eso invita a la audiencia a una profunda reflexión sobre su existencia. «La película tiene un estilo muy particular que creo es nunca antes visto en el cine local. Para mí, esta marca un precedente. La fotografía es increíble y la dirección de arte también. Es una película de mucho mérito», explica la actriz que tiene cuatro estrenos pendientes: Motel de Kovermann Pictures, La otra lucha de Hans García, La vida de los reyes de Caribbean Films y Sin Aliento de Ettore D’Alessandro, que está en HBO MAX USA y estrena en el país en el Festival de Cine de Fine Arts junto a Motel.
Hay muchas actrices, pero cuando hablamos de dirección y producción, el número disminuye. ¿A qué cree Camila se deba ello? Sin mucho dudar se lo acuñó al factor cultural: «Como dominicanas, no se nos alienta a ser líderes de proyectos; eso es algo que viene desde muy pequeñas con nosotras. Sin embargo, esa voz interior de cada mujer, cada vez está encontrando su salida. Nos estamos abriendo camino y tomando nuestros espacios. Por suerte, la industria de cine local es mucho más equitativa que muchas otras esferas comerciales del país. Durante ocho años fue una mujer quien lideró la DGCINE, Yvette Marichal, y ahora contamos con una novel dirigente también, Marianna Vargas. Asimismo, he visto muchas mujeres liderando diversos departamentos. Con esto no quiero decir que no haya desigualdad, pero vamos con paso firme».
Camila, además de ser una increíble intérprete, siempre ha tenido interés por la escritura y la dirección. Y sí, cuenta con varios cortos escritos que están listos para revisión, a pesar de que siente que debe enfocar sus energías en una cosa a la vez. «Ahora mismo mi norte es la actuación. En un momento más maduro en mi carrera contaré mis propias historias, siempre enfocadas en la experiencia femenina», acentúa el rostro que, aseguramos, veremos por mucho tiempo en la gran pantalla.

Un consejo
“Lo más importante es la disciplina y el enfoque, no los followers. Mantener la curiosidad y la empatía con el mundo que te rodea te hará siempre mejor actor. No competir. Saber ver las oportunidades. Hacer y crear de manera independiente antes de que te den la oportunidad. Exponer tu trabajo siempre. Ser profesional te llevará más lejos de lo que crees. Invierte tiempo en conocer qué te hace único o única. Sé tú y disfruta el proceso; la meta no existe”. Camila Santana.

