InicioMOh!da¿El uniforme escolar, realmente ha cumplido su cometido?

¿El uniforme escolar, realmente ha cumplido su cometido?

Foto: pexels-cottonbro

Desde la primaria hasta el bachillerato he llevado uniformes escolares. recuerdo cuanto soñaba con ir a la universidad para huir de esta imposición que me fue difícil de asimilar. Sin embargo, de adulta, hoy día con un ojo objetivo de consultora de imagen, te invito  a ver porqué se da el uso de este atuendo que nace en la Edad Media y su verdadero impacto.

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Las desigualdades siempre han existido en las sociedades humanas y de alguna forma se han buscado formas múltiples de reducir las brechas. Con los uniformes se ha intentado promover un sentido de igualdad, crear un sentimiento de afiliación y, a la vez, de distinción entre los diferentes centros educativos. 

Esta búsqueda de paridad y de equidad podría parecer justa. De repente, me recuerdo de una de esas conversaciones con una amiga italiana, filósofa de moda, donde veíamos cómo el consumo de marcas sin conciencia, llevaba a extremos a ciertas personas. Y lo peor, alimentaba la superficialidad del vestir. Frente a esta realidad, el uso del uniforme vino como una excelente solución.

Sin embargo, por más que se ha buscado utilizar materiales asequibles, resistentes y diseños de alta comodidad, cubriendo con pudor el cuerpo, el espíritu de igualdad se ha desvanecido en muchos escenarios. 

Así conocemos uniformes escolares que son bien lujosos, por cierto, que no van tan apegados a este espíritu de igualdad original. Es tan así, que hasta competencias asistimos entre los centros educativos con un branding sinfín que se expresa de miles de formas en abrigos, chaquetas, medias, polo, leggings, camisas y demás. 

¿Y qué será del impacto del uniforme sobre quién lo lleva? 

Resulta que el uso del uniforme tácitamente va apagando la expresión personal, el sentido de la individualidad y el desarrollo de los gustos. Debido a su carácter obligatorio, el uso del uniforme puede fomentar sentimientos como sentirse oprimido, dominado o un deseo excesivo de búsqueda de libertad. 

Por eso vemos que muchos adultos cultivan el gusto para el fetichismo de los uniformes porque, aunque ya no esté regido por ninguna norma escolar o disciplinaria, el sentimiento erótico aparece en las fantasías sexuales. Por esta razón, los animes japoneses tienen tantos éxitos a nivel mundial.

A pesar de que las jóvenes japonesas no llevan faldas tan exageradamente corta. Es la burla de una norma estricta que evoca el drama, culpabilidad, osadía y rebelión. Mismo efecto con los elementos relacionados a las religiones; este sería otro tema bien largo e interesante. 

Para terminar, retenemos que los uniformes en cada época y cultura, vinieron para buscar igualdad y distinción. Solo que aunque uno lleve uniforme en cualquier área, recomiendo cuidar de su estilo personal. Y si somos padres, enseñar a nuestros hijos a elegir sus accesorios, modificar sus peinados, vestirse a su manera en los momentos que no llevan uniformes. 

Estas estrategias son para que encuentre su voz adentro del colectivo, y motivarlo a preservar su espacio y estilo personal. Así de adultos mostrarán una identidad marcada y definida. Te recuerdo que nunca es tarde para aprender y expresar tu estilo aunque hayas usado “muchos uniformes” en tu vida. 

El querer es la clave.

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