Se les conoce como baños de hielo o crioterapia a una técnica que consiste en exponer el cuerpo a temperaturas frías durante algunos minutos.
Esta práctica ha ganado cierto reconocimiento por diversas razones, entre ellas, los beneficios que trae a la salud, incluso es un ritual que muchos atletas y figuras llevan a cabo con sus propios objetivos.

Según la doctora Erika Barroso, médico especialista en medicina estética y antienvejecimiento, los baños de hielo no son más que inmersiones en una tina o bañera de agua con hielo, es decir, bastante helada, a una temperatura de unos 20 a 8 grados y durante 10 ó 15 minutos, dependiendo el caso.
Este es un ejercicio que muchas celebridades, a través de las redes sociales, han puesto de moda como terapia física y mental. Tal es el caso de Lady Gaga, Michelle Renaud, Cristiano Ronaldo, Madonna, Harry Styles, Gianluca Vacchi, entre otros.
Realizados para curar males
A pesar de que este procedimiento se popularizó en el siglo XX, en la actualidad es algo que se nombra mucho y se realiza desde antaños. Las modelos lo llevan a cabo con prácticas previas a salir hacia las pasarelas, también suele verse en deportistas o atletas de alto rendimiento y competición.

En cambio, en el siglo XVI era algo que se utilizaba para curar males como pesadillas, lepra, peste, raquitismo, histeria, estreñimiento, bronquitis y hasta cáncer, explicó la experta Barroso.
¿En qué nos favorecen?
• Reducción de la presión arterial.
• Aumento de la dopamina.
• Reducción de los niveles de cortisol.
• Disminuye el dolor y la inflamación muscular.
• Alivia el dolor en quienes padecen de reumatismo y fibromialgia.
• Activa el sistema nervioso central.
• Reduce los niveles de estrés.
• Disminución de la tensión emocional, la fatiga y los estados de ánimo negativos.
• Es una terapia que estimula el sistema nervioso central, por lo que podrás ver cómo ayuda a disminuir la fatiga, mejora la calidad del sueño y reduce los niveles de cortisol.
• Ayuda a mejorar el estado de ánimo al secretar neurotransmisores u otras sustancias como las endorfinas y dopamina, las cuales generan sensación de bienestar.
Pero no solo ayuda en la salud, sino que también es un gran ritual de belleza, ya que:
• Estimula la producción de colágeno y elastina.
• Gracias al efecto tensor que produce el frío, hace que la piel se vea más suave, firme y tonificada.
La manera correcta de realizarse
Para dar inicio con esta experiencia de exposición al frío y los beneficios que contiene, se debe comenzar paso a paso.
La especialista recomienda probar al terminar la ducha con unos segundos de agua fría e ir incrementando el tiempo hasta alcanzar el minuto progresivamente.
El objetivo sería la temperatura del agua gracias al hielo de 20 a 8 grados centígrados, durante una inmersión de 10 a 15 minutos máximo, solo con la cabeza afuera.

Deberás ir introduciendo tu cuerpo gradualmente en el agua helada, primero los pies, luego las piernas, el torso y así sucesivamente.
La doctora explicó que no es necesario sumergirse completamente en los primeros intentos, pero algo que es muy importante allí es el ritmo de respiración: “Es una forma de activar el cuerpo y la mente para empezar el día en las mejores condiciones”, expresó.
Algunas instrucciones
Como todo procedimiento, este requiere de ciertas instrucciones que ayudarán a la obtención de buenos resultados.
La doctora recalcó que, antes de entrar, puedes comenzar introduciendo tu cuerpo gradualmente, iniciando por un tiempo aproximado de 1 a 3 minutos e ir aumentando progresivamente.

Cuanto te toque salir, no te apresures por hacerlo. “Tómate tu tiempo, sécate, cúbrete con una toalla o date una ducha de agua caliente para ayudar con el entumecimiento provocado con el baño de hielo”, recomendó, también.
Normalmente se toma unos 20 minutos para volver a la normalidad. En caso de que sientas mucho frío, puedes recurrir a tomar un té o café para acelerar el proceso.
No todos pueden hacerlo
Aunque es algo muy beneficioso para algunos, no todo el mundo puede seguir esta terapia. No está recomendado para personas con hipersensibilidad al frío, anomalías o lesiones cutáneas, casos de patologías cardíacas y epilepsias.
Tampoco en embarazadas, ancianos o niños. Por ende, Barroso contó que, antes de querer probar los baños de hielo, es mejor previamente consultar con tu médico para asegurarte de que son seguros y realmente te favorecerán.

