De acuerdo con el lenguaje corporal, mantener una buena postura corporal es símbolo de seguridad, empoderamiento e incluso un estado emocional. Pero, principalmente, el descuido del cuidado en la postura es una de las principales causas por las que se sufre dolores en la espalda u otras zonas cercanas.
Tener una buena postura no solo es pararte derecho y lucir bien físicamente, sino que es esencial en la salud, ya que suele causar daños a largo plazo. Hay ocasiones en las que no notamos que tenemos una mala postura hasta que alguien nos lo dice, sentimos molestias en el cuerpo, vemos una foto nuestra, entre otras razones.
Lo que sí es cierto es que esto es algo que debe mejorar y requiere de ciertos hábitos para llevarlo a cabo. No es sencillo, quizá incomode los primeros días, pero los resultados serán beneficiosos y marcarán bastante la diferencia.
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¿Por qué se debe adquirir una buena postura?
- Mejora la respiración: Cuando tenemos una mala postura, nuestros pulmones se comprimen y, por ende, hay menos espacio para que el diafragma se expanda y afecta la ventilación pulmonar.
Sin embargo, en el momento en que aprendemos a enderezar nuestra espalda, la respiración se regula porque el tórax tiene más espacio.
- Previene problemas de fatiga: Especialmente si tienes varias horas en la misma posición, una mala postura puede ocasionar cansancio, fatiga y desconcentración.
- Incrementa la autoestima: Pasarse derecho es símbolo de autoconfianza y seguridad, porque va relacionado con el optimismo y el buen estado de ánimo. Te ayuda a confiar más en ti, así como concentrarte y pensar mejor en cualquier entorno.
- Libera tensión en algunas zonas: El cuerpo, al estar en mala posición, suele forzar a otras partes del cuerpo a sostener esa presión provocada. En cambio, si te paras correctamente, se evita dicha presión y previene problemas de salud.
- Mantiene articulaciones alineadas: No trabajar en mantener derecha tu postura puede eliminar la flexibilidad corporal, así como desgastar la columna vertebral, causar dolor en zonas como el cuello y la espalda, entre otros inconvenientes.

Consejos para mejorar la postura
Lo primero que hay que saber es que la espalda debe estar recta y los hombros hacia atrás. Un truco para esta posición es agarrarte las manos, alzarlas sobre tu cabeza y luego dejarlas caer a los lados sin mover los hombros. También, puedes percatarte de que tus hombros y orejas estén en la misma línea.
Si estás sentado, procura que tu trasero esté pegado al respaldo de la silla y los hombros deben estar relajados, así como mantener los pies en el suelo e ir cambiando de posición según vaya pasando el tiempo.
La cabeza debe estar recta con la barbilla hacia dentro. La posición de los pies puede medirse según el ancho de los hombros.


