A doce años de haber iniciado su carrera en el mundo del espectáculo, Camila Santana no solo celebra trayectoria, sino también madurez, expansión y una convicción profunda sobre lo que significa ser actriz. Con más de 20 películas en su haber y una voz cada vez más firme dentro del cine latinoamericano, Camila vive una etapa de plenitud artística donde el crecimiento no se mide en cantidad, sino en profundidad emocional, ética profesional y deseo de conquistar territorios aún inexplorados.
“Lo que siempre ha estado conmigo desde el principio es esa hambre de crecer, de moldearme, de seguir sobrepasando mis propios límites”, confiesa. Y aunque reconoce que en los últimos cinco años su confianza ha evolucionado, hay algo que se mantiene intacto: su sed de expansión. Hoy, con México como destino próximo, su enfoque está claro: contar historias que tengan sentido, que respeten las realidades sociales y que la reten como intérprete.

Más allá de las fronteras
Camila forma parte del elenco de Coka Chikas, una producción francesa que marca un hito en su carrera. Aunque su papel fue breve, fue una validación poderosa: “Recibí tantos buenos comentarios del productor y la directora que, aunque fue una escena corta, sentí que mostré mi rango actoral. Fue una confirmación de que mi talento no solo funciona en República Dominicana”.
Recientes
También acaba de regresar de México tras filmar un protagónico dirigido por la dominicana Gabriela Ortega. Una producción que, según cuenta con entusiasmo, puede abrirle muchas puertas: “Grabamos en película real, con dos tomas por escena. Eso me exigió precisión emocional y técnica, fue agotador y hermoso”.
Y como si eso no bastara, recientemente filmó su primer cortometraje canadiense, una experiencia que llegó “en el momento justo, cuando ya estaba preparada”. La actriz asegura que todo lo que ha pedido por años le está llegando ahora, cuando ha pulido su voz, su método y su propósito.
Una actriz consciente
Al hablar de su pasado, Camila se dirige con ternura a su yo de hace doce años: “Le diría que está haciendo todo bien, que siga priorizando la calidad sobre la cantidad, que su disciplina y disposición para trabajar con respeto la llevarán lejos. Que siga actuando con entrega, porque uno nunca sabe quién te está observando”.
Esa filosofía la ha acompañado también en el teatro, donde está a punto de hacer su debut en el escenario más importante de República Dominicana: el Teatro Nacional. Camila interpretará a Margarita en Fausto, bajo la dirección de Manuel Chapuseaux. “Estoy en las nubes. Siempre me vi en ese escenario. Me siento honrada, nerviosa y muy feliz. Chapuseaux es un director organizado, sabe exactamente lo que quiere, y me ha dado mucha libertad para proponer, algo que amo”.
En esta versión adaptada del clásico alemán, compartirá escena con Lía Briones, Richardson Díaz y Patricio León. Una obra profunda, reducida en personajes pero rica en interpretación. “Será mi oportunidad de expandirme aún más como actriz dramática, adaptándome al lenguaje teatral, que es mucho más grande, más vivo. Que incluso el espectador en la última fila sienta la emoción”.

Marga y Dolly: personajes que desafían
Cuando se le pregunta por su personaje más difícil, Camila no duda: “Marga, el protagónico que acabo de filmar en México. Fue una experiencia intensa: filmábamos en película, solo teníamos dos tomas por escena y el drama era constante durante doce horas de rodaje al día. Yo fui con la intención de impresionar a ese equipo de profesionales que están acostumbrados a ver excelencia todos los días. Y me probé a mí misma”.
Otro reto reciente fue “Dolly”, en la película Primo de Tabaré Balanchar. “Es totalmente opuesta a mí. Es una mujer ruda, mecánica, de energía masculina, monta motores… Me encantó porque rompe con los estereotipos de los papeles que suelen darme”. Incluso fue necesario demostrar que podía encarnar ese personaje. “Llegué a la audición con el acento del sur, trenzas, ropa ancha. Estaba en personaje. Y cuando terminé, Tabaré se volteó y dijo: ‘¿Ven? Ella sí podía’”. Ese momento fue, sin duda, una victoria personal.

El arte de elegir historias
Camila Santana tiene claro que no se deja guiar por el tipo de personaje, sino por la integridad de la historia. “Yo no juzgo a los personajes, no me importa si es una ladrona o una santa. Lo que sí me importa es la pieza. Si una película denigra a una comunidad, representa mal a una clase social o a las mujeres, si no hay respeto, yo no participo. Prefiero contar historias con conciencia”.
Su preparación como actriz es constante. Mantiene un laboratorio actoral con amigas, toma clases siempre que puede (recientemente con Fernando Piernas en México), y se adapta a cada personaje con rigor. “Yo trabajo con mi cuerpo y emociones. No puedo permitirme estar ‘fría’. Cada personaje me pide cosas diferentes, pero todos reciben de mí una preparación exhaustiva”.
Estrenos, sueños y géneros por explorar
Entre sus próximos proyectos está La novia del Atlántico, de Celines Toribio, una cinta que aborda la violencia contra la mujer. “Audicioné para un papel distinto, pero luego me ofrecieron interpretar a una mujer que da testimonio de abuso. Me permitieron escribir mi propio monólogo. Estoy ansiosa por ver cómo quedó”.
También espera con emoción el estreno de Primo, y sueña con papeles aún más desafiantes: “Me encantaría hacer una película de terror. Es un género que permite explorar emociones complejas, y muchas veces las protagonistas son mujeres con historias internas potentes. También me interesa mucho el cine histórico, de época, como del 1800”.
¿Y si tuviera que elegir entre ser heroína o villana? “La villana, sin duda. Es más difícil, más compleja. Me obliga a entender al personaje sin juzgarlo. Te enseña sobre la naturaleza humana y sobre ti misma”.

Compañeros soñados
En cuanto a actores con los que desearía compartir escena, Camila menciona con admiración a Pepe Sierra. “Es generoso en escena, no actúa para sí mismo, sino para que todos brillen. Me encantaría trabajar con él”. También menciona a Vicente Santos, y, a nivel internacional, su lista la encabezan Pedro Pascal, Joaquín Phoenix, Diego Luna y Gael García Bernal. “Sería un sueño”.
Una actriz en su mejor momento
Camila Santana se encuentra en una etapa dorada. Ya no actúa para demostrar que puede, sino para expandirse, para contar historias que importan, para explorar emociones que incomodan y liberan. A doce años de haber comenzado, su voz resuena más clara, más segura y más comprometida que nunca.
Más allá de los premios, las escenas o los protagónicos, Camila está escribiendo una carrera con alma. Y lo está haciendo con disciplina, visión y una pasión que no entiende de fronteras. Porque como ella misma dice: “Las cosas me están llegando ahora que estoy realmente preparada”. Y no hay duda de que este es solo el comienzo.

