Cómplices confidentes que han creado una «burbuja» maravillosa donde brotan el amor consciente, el respeto y la lealtad. Porque se aprende viendo y se cosecha cuando a la siembra se le dedica tiempo y constancia. Así ha sido el rol de madre de una de las figuras más queridas por todos: una mujer transparente y leal a sí misma.
«Para mí ha sido una superbendición. Me siento afortunada no solo por mis hijos, sino por el compañero que me tocó en este trayecto de vida», dice con certeza la integrante del programa radial matutino «Alarma Radio» que se transmite por Studio 88.5 FM. Y aunque no ve ser madre como un «triunfo», pues todavía siente que le falta trabajo por hacer, sí asegura puede decir que su mayor tranquilidad es saber que sus hijos no la han avergonzado: «Siempre he dicho que no existen niños malcriados, que la culpa es de los padres que los crían mal».
Y si algo ha dejado la pandemia a Carmen, fue darse cuenta de que su relación con sus hijos ya de por sí estaba fortalecida. Pero no fue un trabajo de la noche a la mañana. Cuando Gayla (su primera hija) nació, decidió dedicarse por completo a su crianza, y así sucedió con sus dos hijos venideros. Una resolución de la que no se arrepiente y entiende es muy personal y es algo que se debe hablar con la pareja.

«Gracias a Dios no tuve que trabajar cuando mis hijos nacieron, ya que Freddyn y yo decidimos que lo mejor era que yo estuviese con ellos. Además de que Freddyn siempre ha sido un padre superpresente desde el día de sus nacimientos hasta el sol de hoy», explica y con respecto a la crianza en desapego, tan «en boga» en la actualidad, refiere que «respeto mucho las diferentes crianzas, pero puedes enseñar a tus hijos a ser independientes, sin la necesidad del desapego».
Mujer y madre
Son muchas las mujeres que se sienten en la disyuntiva de ser exitosas laboralmente y también ser esa madre presente. Pero ¿qué piensa de esta realidad Carmen? «Si me preguntas a mí, yo no cambio jamás el ser una madre presente, pero siento que nosotras podemos aprender a balancear un poco ambas cosas. Aunque yo me siento serlo y, además tengo el éxito laboralmente hablando, todo depende de lo que es el éxito para cada quien».
Muy certera, asegura de que el balance perfecto no existe. La host de «Ni locas ni cuerdas» (junto a María Angélica Ureña y Pamela De León), reitera se debe tratar de equilibrar ambos roles, pero reconoce que los hijos siempre van a necesitar a su madre en algún momento de sus vidas, ya sean bebés o adultos.
La madre de 50 años que vemos más «pimpeada» que nunca, no dejó de pasar la oportunidad para recordar el proceso de depresión vivió por la premenopausia, del que, según cuenta, aprendió «no hay lección en la vida sin lesión. Siempre he dicho que como te sientes internamente, lo reflejas. ¡Hoy te puedo decir que soy una mujer feliz , en paz y superenamorada de mí!», les dice a las mujeres la vivaz la radio host.

Su eterno amor: Gayla
Sí, todos conocemos a Gayla, la talentosa cantante, productora de cine y primogénita de Carmen. Con ella comparte su pasión por el arte, y la que la enorgullece por su auténtica personalidad: «Siento que Gayla tiene lo mejor de nosotros. No me canso de admirar su madurez y determinación. ¡Ah! y su hermosa voz», menciona sonrojada de su hija, con la que viene pensando hacer un Podcast.
Con Gayla se hizo realidad el refrán de que desde niños «pintamos» qué seremos. Porque según cuenta su madre, desde que nació supo sería una artista. Incluso recuerda que aún en pañales –con dos años– Nuryn Sanlley la integró en una obra de La Pinky en el Teatro Nacional y, para su gran sorpresa, esa «muchachita de porra» salió al escenario e hizo sus coreografías en frente de un teatro lleno. Pero su inclinación siguió a flor de piel, y llegó a ayudar como asistente a su abuelo Freddy Beras-Goico, cuando estaba en TV con apenas 4 y 5 años, recogiendo el dado de la suerte o sacando premios.
Sus dos crías hombres: Freddy y Máximo
Hemos escuchado que los varones son locos con las madres. Y sí que es cierto, porque muy eufórica, Carmen esboza: «¡Esos son mi vida! Freddy III, es todo un caballero con un corazón de oro y Máximo es lo más cariñoso del mundo».
Al preguntarle: ¿Qué admira de cada uno de ellos?, sin dudarlo dos veces lanzó que de «Freddy III admiro su sensibilidad por las personas. Ese niño tiene un ¡corazón hermoso! Y de Máximo lo cariñoso que es y cómo no soporta las injusticias», cuenta emocionada para concluir nuestra charla.
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