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Cómo conocer Najayo en bicicleta

República Dominicana es inagotable, tal y como bien se definió en un momento determinado, tras una promoción de parte del organismo encargado de gestionar todo lo relacionado con ese importante rubro de la economía dominicana y eso uno lo puede apreciar de mejor manera cuando lo hace a un ritmo mucho más pausado, deteniéndose en parajes y espacios que te dejan absorto por lo sublime que conforma los mismos.

Playa Najayo pertenece a la provincia de San Cristóbal, la cual se encuentra muy próximo a la ciudad de Santo Domingo, eje fundamental de la República Dominicana y al iniciar un recorrido partiendo desde el frescor que recorre cada parte del cuerpo, sin importar los movimientos rápidos y consecutivos que se van ejecutando mientras tratas de desplazarte en la bicicleta, que es el Parque Mirador Sur, pulmón fundamental que te penetra en los pulmones.

Contraste impresionante en el recorrido

Los espacios son tan distintos, así como dos gotas de agua, que jamás a pesar de descender desde las alturas al mismo tiempo, pues uno inicia el recorrido en un espeso bosque como es el Parque Mirador Sur y al salir del mismo, se encuentra con el espesor del denso tránsito, así como el sol abrasador, porque no existen ya esas redes de árboles que cubrían las avenidas y calles de la ciudad de Santo Domingo y peor se va sintiendo a medida que te vas adentrando en el municipio de Haina, lugar atiborrado por las grandes industrias y empresas que como cual pala mecánica que trata de abrir agujeros para trazar carreteras u otras edificaciones, de la misma manera estas extraen hasta el último jugo de ese entorno y apenas los residentes reciben migajas que le ofrecen menos que un pan.

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En Haina, Nigua y otros parajes antes de penetrar en otra dimensión, uno se enreda entre el bullicio de motores, negocios que desde tempranas horas elevan el sonido de una música inentendible, pero disfrutada o al menos parece, por ciudadanos que se entregan a una diversión sin planificación y sin horas, así como el desorden vehicular, motores sin control y terminas sin saber donde mirar y evitando cual malabarista a los conductores en vía contraria y aquellos dioses en dos ruedas que no obtemperan a un raciocinio carente desde antes de su salida, y llega un momento en que la desesperanza se apodera y tan solo quisieras regresarte, pero no, algo que se asoma en el horizonte y que apenas logras atisbar, se descubre, cual seductor apasionado que trata de cautivarte.

La entrada a Playa Najayo

Luego de ese jolgorio y desenfreno vial, uno llega a una paz, transmitida por las olas que rebotan en esa arena con piedras que adornan a esta playa ubicada en la zona sur de la República Dominicana y que se puede apreciar el horizonte detrás de los tarantines que se ubican y entorpecen por momentos la magia de ese mar que quisiera por momentos penetrar y asomarse a unos pocos metros de la carretera.

Pero Najayo no es tan sólo playa y arena, ni mucho menos tarantines, y cuando uno tiene la oportunidad de recorrer ese terreno a través de las ruedas de una bicicleta, te ofrece la oportunidad de iniciar un viaje adornado por un verdor que deslumbra y asombra la vista, que te hace voltear de una lado hacia otro y que se contradice en ocasiones con la pobreza que exhiben muchos de los lugareños, mientras más te vas adentrando entre la falda de las montañas, y que te hace admirar la paz que se observa en el ambiente.

Una vez llegado al punto más alto que te permiten las piernas y el tramo vial por el cual circulas de manera un poco apresurada y jadeante, por los más de 100 metros en los cuales llegas a encumbrarte y allí te quedas sin respiración, no tan solo por el esfuerzo ingente realizado por tu cuerpo y mente, tratando en vano de alcanzar un extasís, que de manera inesperada y aunque ya recibiste un breve adelanto, pero jamás se iguala a la experiencia que logras divisar entre tanto verdor, allá en ese pico, mirando a lo lejos, la mirada perdida y sin rumbo, no dejas de admirar ese paisaje que se pierde a lo lejos y ahí, entiendes perfectamente que tu recorrido, ese sudor que recorre cada parte de ti y ese sol que de manera incesante te muestra su poder, pero nada de eso logra obviar el deslumbrante escenario que se presenta y que muchos los ve pasar y no logran entender lo envidiable que sería el poder tener un techito para guarecerse y detenerse por horas a perder la mirada y no querer encontrarla hasta que no haya un resquicio de luz que impida la admiración de tan hermoso escenario.

Este trayecto mágico lo vas dejando con desgano, pues no quisieras apartarte del mismo, pero inevitablemente necesitas regresar, no sin antes prometer regresar una y otra vez, para tan solo en fugaces momentos, disfrutar y quedarte con esa imagen que perdurará hasta esa próxima oportunidad que buscaras de cualquier manera, con tal de no olvidar ni un pequeño rinconcito.

alex madera
alex maderahttps://seodominicana.com
Consultor en Marketing Online en la República Dominicana, con experiencia de más de 20 años diseñando e implementando estrategias digitales para diferentes negocios en el país y en el extranjero, enfocado en resultados tangibles.
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