Hoy, 15 de octubre, es el Día Internacional de la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal y para tratar el tema hemos contactado a la Psicóloga Clinica Angy Estévez Abreu, especialista en Salud Mental Perinatal.
Aunque a veces no lo creamos, que el duelo es una respuesta natural a un acontecimiento natural, no es una patología, según indican diversos autores, sin embargo, pocos hablan abiertamente sobre la muerte. “A título personal me atrevo a decir que no estamos preparados para afrontarla, es muy fácil mencionar la muerte pero cuando nos toca de cerca es como si cayéramos lentamente al vacío, sintiendo una fuerte opresión en el pecho en el cual pensamos que no desaparecerá nunca”, asegura Estévez.

Los sentimientos de esperanza
Desde el momento de la concepción hasta el nacimiento, los padres desarrollan sentimientos de esperanza, ilusión y alegría proyectando el futuro con su hijo por nacer, mientras que ninguno de los dos se imagina que un acontecimiento de esta magnitud pueda ocurrir.
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Y es que el proceso del duelo perinatal es complejo, tanto por el vínculo maternofilial que se ha establecido, así como por las múltiples pérdidas que este representa. Los duelos por las muertes perinatales en determinadas ocasiones no son públicamente reconocidos ni socialmente mencionados.

En el caso de la pareja
La pareja se siente descalificada para expresarlo, pues al no haber nacimiento, bautizo o entierro los padres quedan atrapados en la incertumbre o juicio social porque no son considerados como padres del bebé muerto a pesar de que ellos si sienten que lo son convirtiéndolo en un duelo desautorizado por la sociedad.

En cifras
La también presidente de La Asociación Dominicana de Psicologia Perinatal, detalla que existen algunos datos importantes por donde empezar y es que del 10-15 % de los embarazos terminan en aborto, uno de cada 200 bebés nacen sin vida. 10 veces más que la muerte súbita del lactante. Perder un embarazo por aborto espontaneo o voluntario, embarazo ectópico, muerte gestacional tardía, intra parto o neonatal, es un evento significativo para cualquier mujer, es posible que presente depresión o ansiedad y el 50-60% de las mujeres vuelven a quedar embarazada al año después de la pérdida, si esta no elabora el duelo de manera adecuada el mismo va a interferir en la vinculación sana con el nuevo bebé.
“La muerte perinatal es un acontecimiento vital estresante, que puede dejar una huella inolvidable en la vida de la mujer y su pareja. El impacto de la muerte de un hijo produce un reajuste de roles que pueden generar; agotamiento emocional, desorientación, ansiedad, depresión. La morbilidad psicológica de estos padres ha sido considerada, resultado de las reacciones postraumáticas agudas a la pérdida, lo que pudiera desencadenar un Trastorno por Estrés Postraumático”, explica la psicóloga y e invita a romper el silencio.
“Debemos ser empáticos y promover espacios que validen el sentimiento de los padres y las familias, te invito a iluminar el corazón entristecido de estos y a homenajear a tantos bebés que se fueron a destiempo pero que dejaron una huella hermosa en cada uno de ellos”, concluye.

