¿Sabías que nuestro estado emocional está relacionado con nuestra alimentación? Sí, hasta por el modo en que la elegimos, la cocinamos e ingerimos. Y es que con los años hemos descubierto la íntima conexión de la mente y los alimentos, ya que disfrutar de una comida saludable y apetitosa repercute positivamente en nuestro bienestar psicoemocional. Pero, ¿y si es lo contrario? También, nuestros desequilibrios emocionales, puede llevarnos a tener comportamientos alimentarios negativos.
Paula Martínez, doctora especialista en psiquiatría asegura que “Un buen estado nutricional está muy relacionado con una buena salud mental, y la gastronomía es un punto clave en la experiencia de los pacientes”.
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De su lado, el chef Diego Guerrero con dos estrellas Michelín, dueño del restaurante DSTgE se muestra convencido en base a su propia experiencia: “Está demostrado que existe una relación entre la alimentación y la salud mental, entre la gastronomía y el bienestar psicológico”.
Un dato importante a destacar, según el Instituto Centta, es que nuestros problemas psicológicos y dificultades relacionales profundas pueden manifestarse en forma de trastornos de la conducta alimentaria (TCA).

¿Desórdenes alimenticios?
“Los TCA son una grave patología de la salud mental que se manifiesta en esencia mediante síntomas y obsesiones relacionados con la comida y la imagen corporal”, explica el psicólogo Robin Rica, director de la Unidad de TCA de este centro de especialidades psicológicas.
Entre estos trastornos alimentarios figuran la Anorexia Nerviosa (mantener un peso corporal anormalmente bajo); la Bulimia Nerviosa (ingesta excesiva de alimentos en muy poco tiempo); y otras más complejos, como el Síndrome del Vómito (episodios cíclicos de vómitos intensos); y la Dismorfia Muscular (fijación obsesiva por un rasgo del físico que se percibe como defectuoso).

¿Señales? Identifica un desorden TCA:
- Que la persona no realice ninguna comida.
- Que el individuo solo deguste ciertos alimentos.
- Que el sujeto cocine grandes cantidades para los demás, pero él mismo coma poco o no coma nada.
- Que alguien se sienta incómodo en las comidas cuando se producen en lugares públicos.
- Que se tenga un peso normal y se queje de tener sobrepeso.
- Que la persona se pese o se mire al espejo repetidamente todos los días.
Para Rica, un TCA representa riesgos de baja autoestima, el perfeccionismo obsesivo, la inseguridad, la baja tolerancia a la frustración, la sobreprotección familiar, tener un modelo de belleza de delgadez extrema, la obsesión por el deporte, los antecedentes de obesidad, así como el sobrepeso previo y haber sufrido burlas al respecto (sobre todo en varones).
Efe

