A Cristina de seguro la reconocerás cuando dio clases de “sabor y sazón” en el reality “MasterChef”, la plataforma televisiva que expuso sus talentos culinarios y nos “obligó, literalmente, a volvernos sus “fans”. Y fue en este espacio donde conoció a su esposo, Isaías Cid, junto a quien se convirtió en madre de Mateo Andrés.
Hacen tres años llegó Mateo Andrés, nombre que eligieron por su significado “regalo de Dios”. Y ahora se encuentra en la dulce espera del nuevo integrante de la familia, Gael Arturo, el segundo nombre igual al padre de Cristina. Desde que fue finalista en el programa de televisión de cocina, se volvió toda una influencer. Obviamente que sus redes se volcaron a recetarios y videos instructivos para que su comunidad pudiera replicar –o intentar– sus maravillosos platos. Pero desde que en la ecuación surgió el tierno Mateo, las cosas cambiaron en la vida de Cristina, y se vio y sintió en sus plataformas digitales.

“Mi contenido es muy práctico, al no ser chef, yo comparto lo que cocino en mi hogar para mi familia. Muchas personas conectan con preparar cosas ricas, fáciles y rápidas porque las madres ocupadas no necesariamente tenemos 500 ingredientes y 40 horas para planificar el menú de la semana. Queremos opciones realistas que podemos hacer en casa”, explica, y eso ha sido el éxito de su cuenta, enseñar de manera orgánica y práctica cómo todos podemos tener alimentos ricos en la mesa, sin mucho esfuerzo.
Pero confirma ha sido la llegada de Mateo que la ha llevado a dirigir más sus contenidos a madres. Y es que cuando empezó a prepararse para recibirlo, se dio cuenta de que había muchísima información superinteresante disponible, así que empezó a leer y educarse. Eso naturalmente se volcó dentro de su contenido, porque son temas que le apasionan mucho, y mientras más compartía cosas, más preguntaban sus seguidores.
¿Planeado Mateo? ¡Fue muy planificado! Cristina rememora que “Isaías y yo nos conocimos durante las grabaciones de MasterChef, que fueron muchos meses antes de lo que las personas pudieron ver en TV. Aparte de la atracción de pareja, conectamos profundamente al darnos cuenta del gran deseo que teníamos de ser padres. Y nos lanzamos de cabeza en esa aventura, sabiendo que ambos estábamos dispuestos a dar lo mejor de nosotros mismos por nuestro nuevo proyecto en común”. Sin embargo, no soñó con ser madre y ni siquiera había tenido mucho contacto con niños pequeños. “No sabía lo mucho que me gustaban los niños hasta que fui madrastra con 19 años. Esa experiencia donde me vi rodeada de sobrinos (políticos) recién nacidos fue la que me abrió los ojos al gran deseo de ser madre que tenía y lo mucho que quería disfrutar esa etapa”, confiesa sobre el momento en que se le despertó la señal materna.

Al saber estaba en cinta
Como fue un bebé muy deseado, planificado y buscado, lo único que realmente le sorprendió, según nos detalla, es que sucediera tan rápido. A los 15 días de tomar la decisión ¡ya estaban embarazados! Y fue su esposo, Isaías el que se dio cuenta primero cuando ella empezó a marearse sin razón, y le dijo “estás embarazada” y al hacerse la prueba, efectivamente, él estaba en lo correcto.
Tras descubrirlo y disponer ser madre como una de sus metas primordiales, agradeció a la vida haber podido quedar embarazada tan rápido, de un hijo sano, que nació sin complicaciones. Porque sus bendiciones fueron grandes, tuvo un embarazo y un posparto “bellos”, de los que está profundamente consciente no es lo normal. “Mientras más te metes en este mundo de la maternidad, más agradecida te sientes porque sabes que cada paso es de por sí un pequeño milagro. Hay muchas mujeres pasando momentos muy difíciles, muchas veces solas y en silencio”, dice agradeciendo por su embarazo saludable.

Sobre el empoderamiento de las nuevas generaciones, explica que “las madres estamos aprovechando lo que tenemos: tanta información disponible para aprender, empoderarnos, definir nuestro estilo de crianza y poder brindarles lo mejor a nuestros hijos, según nuestros propios criterios. Ya no dependemos tanto de cómo lo hacía las abuelas para guiarnos”, certifica la publicista.
Y aunque parte de esas modernidades traen consigo la “perfección” de las redes sociales y sus presiones, Cristina hace hincapié en que nadie es perfecto, por más que te lo quieran vender como tal. Sugiere a quienes se sienten presionadas, buscar apoyo en personas que tengan estilos de crianza similares a los que deseas tener; hijos de edades y situaciones similares que te permitan mantenerte con los pies sobre la tierra, con expectativas realistas.
El rol del padre moderno
“Para nosotros ha sido un tema más personal porque Isaías tenía un gran deseo de ser padre, entonces ha sabido aprovechar y disfrutar cada segundo de la vida de su hijo. Desde hacer piel con piel cuando nació, cambiar pañales desde el primer día hasta prepararle sus loncheras y llevarlo al colegio. Nosotros somos un equipo y actuamos como tal, nadie tiene “tareas” específicas asignadas, sino que fluimos como mejor nos resulte día a día”, explica de la dinámica del hogar junto a su esposo y abunda que en estos tiempos “queremos crear una generación mucho mejor que las anteriores que hemos visto y vivido, porque nos damos cuenta que afecta absolutamente todo, ya que adultos funcionales y sanos crean un mundo más funcional y sano”.

Esos deseos tan sinceros y profundos de ser madre y que la unió aún más con su pareja, los ha fusionado de manera celestial y han conseguido cambiar sus mundos enormemente. Su primer hijo Gabriel, que tenía una condición incompatible con la vida, le enseñó lecciones a Cristina de vida. “Me manifestó cosas que a mis 28 años yo no hubiera aprendido, quizás nunca, de no haber pasado por eso. Me ha permitido atesorar cada segundo que he tenido el privilegio de tener con Mateo. Me ha enseñado a disfrutar cada aspecto de la maternidad en su máxima expresión y a no menospreciarla ni darla por sentada. He aprendido a encontrar la felicidad y plenitud en los pequeños momentos del día a día que anhelaba tanto tener como madre y mujer”.
Su corazón se acelera y es que se evidencia en unas palpitaciones más acentuadas tan solo de pensar en Mateo… y al acariciar su “panza” y sentir la emoción del que casi cargará en sus brazos en julio. ¿Qué hombres quieres sean en el futuro? “Quiero que mis hijos sean felices. Espero poder criarlos de manera que sean hombres cultos, sensibles, respetuosos, empáticos, independientes, que sepan perseguir.

