Cómo las plataformas digitales se han convertido en un espacio predilecto de los más jóvenes para satisfacer sus más profundos deseos carnales… y algo más.
Para Paola, de 23 años, su despertar sexual ha sido el mayor ejercicio de autodescubrimiento y búsqueda de plenitud, desde que tuvo su primer orgasmo a través de la masturbación cuando tenía 16 años. Desde entonces, la curiosidad solo ha ido en aumento, al menos así lo confiesa entre risas.
“Sinceramente, el sexo lo disfruto demasiado. Creo que ya estoy en un punto en el que, aunque suene contradictorio, pruebo todo lo que me atraiga y me dejo llevar del momento, a pesar de ser superintrovertida; y es la primera vez en la vida en la que tengo tanto control sobre mi misma, mi cuerpo y mis deseos. Yo siento que las plataformas digitales me han dado eso, el poder sobre mi sexualidad”, concluye Paola. Y así como ella, hay miles más.
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A un «swipe»
Sexting, tríos, orgías… o simplemente con quien pasar la noche… todo está a un “swipe” de distancia. La juventud lo sabe, le gusta y lo aprovecha. La desmitificación del sexo que ha traído consigo la revolución digital, supone la desconstrucción del concepto de amor romántico, monógamo y de pareja que conocemos, para dar la bienvenida a relaciones abiertas, a las ganas de experimentar con la sexualidad y conocer quién, qué y cómo nos gusta.
Redes sociales como Instagram, Facebook y Snapchat, sobre todo, sentaron las bases para conectar personas a través de un “me gusta” o el siempre confiable coqueteo por mensajes directos; sin embargo, son aplicaciones de citas como Tinder, Bumble, Grindr, entre otras, las que realmente dominan la escena.
Estos foros, algunos usados de forma más sutil que otros, son los preferidos para concretar citas entre personas, con interés romántico o no.
En otras palabras, son usados para facilitar encuentros entre aquellos que se gustan y que tienen un objetivo en común, que bien podría ser simplemente tener una cita y conocerse sin ninguna otra expectativa o que la cita misma sea una excusa para rendirse ante la lujuria y terminar divirtiéndose en la cama esa misma noche.
“Hay otra página que esa sí la usa todo el mundo. Lesbianas, homosexuales, bisexuales, hetero… Ahí hay de todo, pero está como más orientada a la prostitución. Es básicamente cuadrar el location y ya.”, eso lo dice Christian, de 27 años, quien también comenta que hace ya un tiempo dejó de usar Tinder, específicamente “porque se dañó”. Y agrega: “Creo que en la medida en que hay más personas en la app pues se reduce la posibilidad de un buen match, si andas buscando a un tipo de persona en específico. Pero aún así no deja de ser una buena herramienta para conocer personas y supongo que más aún en tiempos de pandemia”.

Giros inesperados
Desde luego, el confinamiento que vino de la mano con la pandemia del COVID-19 intensificó el uso de las plataformas digitales como una nueva alternativa para buscar divertirse bajo las sábanas, pues siendo el ser humano un ente social, sin lugar a duda siempre buscará atención, afecto y compañía por todos los medios, aún en la distancia.
Obviamente, este contexto puso todas las condiciones para llevar el sexting a otro nivel, pero también sirvió para crear relaciones sólidas y con futuro.
Tal es el caso de Jennifer, quien conoció a su actual esposo en plena pandemia y en menos de un año de relación ya estaban diciendo el “sí, acepto” en el altar.
“Todavía lo recuerdo y no deja de sorprenderme. Me resulta increíble cómo el hecho de no vernos físicamente hizo que nos enfocáramos en otras cosas que tienen un mayor valor. Desnudamos nuestras almas vía mensaje de texto y, al momento de vernos en persona, todo fue mágico… como si estuviera destinado a pasar. Pero lo que me resulta más gracioso de todo es que yo comencé a hablar con él buscando un pasatiempo y salí con anillo y esposo, (risas)…”
Con casos como este, se demuestra que las plataformas digitales son un universo de oportunidades para conseguir sexo y, quizás, hasta el amor, aunque esto último es más complejo de lo que parece.
En búsqueda de una mayor conexión
Si bien es evidente que las nuevas generaciones sacan provecho de un mundo salvaje donde cada vez hay menos tabúes y la gente disfruta de manera más plena y abierta la sexualidad, en el otro extremo, expertos en todo el mundo discuten la posibilidad de que, de hecho, sea mayor la cantidad de millennials y generación Z que tienen poco sexo o que no lo están teniendo en lo absoluto, en comparación con otras generaciones que le anteceden como, por ejemplo, los baby boomers. Pero ¿por qué?
Se debate que la predilección hacia las plataformas digitales como espacio ideal y seguro para conquistas casuales, pone en evidencia la dificultad que muchos jóvenes enfrentan a la hora de formar conexiones románticas profundas. Esto lleva a que los vínculos entre pareja (formal o informal) sean cada vez más débiles y, en consecuencia, se produzca un desinterés no solo en tener una relación, sino al acto sexual en sí. En otras palabras, algunos veinteañeros se cansaron de los juegos.

Experiencias reales
“Simplemente me cansé del relajo. Yo sé que si entro a Tinder ahora mismo puedo fácilmente encontrar por lo menos cuatro o cinco personas con quien ligar, pero eso no es lo que estoy buscando. No le encuentro sentido. No lo disfruto”, apunta Marileidy, administradora de empresas de 26 años que solía usar aplicaciones de citas con frecuencia.
Por otro lado, Christian, de 27 años, considera que no se pueden satanizar las plataformas digitales, y duda mucho que estén generando dificultades para crear vínculos afectivos. “Yo creo que (redes y el internet) abren el espectro de personas con las cuales poder generar vínculos y eso es bueno”.
Son, quizás, la presión social, expectativas físicas no realistas de cuerpos perfectos, inseguridad y hasta temor a ser engañados o abusados sexualmente, algunos de los factores que afectan de manera directa la actividad sexual de nuevas generaciones, tomando como punto de partida la gran incidencia que tienen las plataformas digitales en este aspecto. Lo que sí queda tan claro como el agua es que con inseguridades o sin ellas, la sociedad se encuentra actualmente en el mejor momento para fluir, vivir la sexualidad a plenitud y buscar el camino hacia la satisfacción por todas las vías, aún y así sea detrás de una pantalla.

