Cuando la moda deja de ser solo vestimenta y se convierte en una conversación visual, es cuando nacen diseñadores como Erick Lemos. Su marca no es solo una propuesta de diseño; es un manifiesto artístico con raíces dominicanas, donde cada pieza cuenta una historia que muchos pasan por alto.
Desde su primera chispa de inspiración en el backstage de Dominicana Moda 2018, hasta la octava temporada de Indómita, su más reciente colección, Lemos ha construido un lenguaje propio dentro de la moda caribeña. Hablamos con él sobre su viaje, su visión y el futuro de su firma homónima.
Fotos: Alexander Mora

Algunos diseñadores descubren su vocación en un salón de clases, otros en los escaparates de las grandes ciudades, pero para Erick Lemos, la epifanía ocurrió entre el caos y la adrenalina del backstage de Dominicana Moda 2018.
“Desde muy joven estuve inclinado hacia el arte en todas sus formas: pintura, performance, manualidades y moda conceptual, aunque al inicio no la comprendía del todo. Pero fue en ese desfile, justo antes del show, cuando sentí que esto era lo mío.”
Ese instante definitorio fue el primer paso en un camino donde la moda se convierte en un medio para contar historias y resaltar los detalles que a menudo pasan desapercibidos en la sociedad.
Su entorno ha sido clave en su forma de percibir la moda. Cada calle, cada personaje, cada pequeño detalle urbano se transforma en inspiración. Su marca es un homenaje a la cultura dominicana, pero sin caer en clichés.
“La clave está en la investigación y en saber editar. Hay muchos elementos artesanales con potencial que, si se miran desde otra perspectiva, pueden convertirse en moda contemporánea y funcional.”
Y es precisamente esa reinterpretación lo que le da a sus piezas un aire fresco y atemporal. Un equilibrio entre lo tradicional y lo vanguardista.
Si pudiera sentarse a conversar con un diseñador de la historia, sin dudarlo elegiría a Dries Van Noten.
“Me encantaría hablar sobre su uso del color, cómo combina tonos que a simple vista parecerían incompatibles, pero que al final funcionan a la perfección. También sobre su capacidad de mantener una estética consolidada sin perder la frescura.”
Sin duda, la influencia de Van Noten se percibe en el universo de Lemos, donde el contraste y la experimentación con texturas juegan un papel fundamental.
Su más reciente colección, es una oda a la obra del maestro Jorge Severino. La investigación y la experimentación fueron clave para trasladar sus códigos estéticos a la moda.

“Desde los significados de los elementos hasta mi archivo personal, cada diseño es un resultado de estudio y reinterpretación. Utilicé textiles como el denim, manipulándolo a través de teñidos y alteraciones en su superficie. El contraste, tan presente en la obra de Severino, no solo está en los colores, sino en el discurso.”
El objetivo es claro: que quien use estas piezas se sienta parte de una obra de arte, llevando consigo no solo una prenda, sino una historia.
Más que una marca de moda, Lemos visualiza su proyecto como un referente de la moda caribeña y dominicana.
“Quiero que sea un espacio donde la moda y el arte converjan en distintos medios: fotografía, performance, audiovisuales y, por supuesto, el diseño.”
Las colaboraciones con artistas de diferentes disciplinas serán una constante en este proceso, porque más que vender ropa, quiere seguir creando cultura.
Para los jóvenes que sueñan con hacer carrera en la moda, su consejo es claro: la experiencia lo es todo.
“Antes de lanzar una marca, es crucial pasar por diferentes áreas: diseño, producción, servicio al cliente, patronaje… No tienes que hacerlo todo, pero debes conocer cada proceso para armar un equipo que te acompañe.”

Con esta mentalidad, Erick Lemos no solo diseña prendas, sino que construye un movimiento artístico donde la moda es una herramienta para narrar, provocar y transformar.

