Me recuerdo cuando trabajaba como ingeniera telemática, una vez tuve a un compañero del equipo de ventas que se arreglaba antes de cada reunión interna y antes de salir, por supuesto. La verdad, yo encontraba que se preocupaba mucho de verse bien, aunque no fue la opinión ecuánime de todo el equipo. Más tarde, al sumergirme como consultora de imagen y preocuparme por la imagen como herramienta de comunicación, entendí que su comportamiento fue legítimo.
El hombre, al igual que la mujer, se relaciona con los demás, se desarrolla y crea una percepción de sí mismo. Pensar en qué quiere representar, define los pasos a dar y las herramientas a buscar. Al mismo tiempo, lo que desea comunicar puede estar influenciado por su entorno, su historia personal y sí, su cultura; sobre todo la que vamos fomentando a lo largo de nuestra vida.
Toda esta realidad nos lleva a entender, o a lo mejor, a prepararnos para ver qué puede buscar el hombre en el uso del maquillaje. Las mujeres alegan que resaltan sus atributos, otras dicen que se mantienen natural y otro grupo adopta la dramatización como una expresión de personalidad. Al final, todas parten de una concepción personal de su persona.
Cuando uno se maquilla, es uno de los momentos donde uno piensa en sí, por eso lo llamo un momento egoísta y muy privado. Siendo así, el hombre por igual tiene la misma necesidad de afirmación, de estar a gusto consigo mismo y de crear su autoconcepto.
Recientes
No es un concepto nuevo
Hasta el momento, no estamos hablando de nada nuevo en este mundo. Fíjate, que desde mucho antes de J. C., el maquillaje del género masculino se había desarrollado en Egipto y muchos otros países de África hasta el día de hoy, y en varios países de Europa, especialmente Francia.
Ahora, con las múltiples corrientes de pensamientos y de comportamientos, podemos ver hoy día que muchos han ido asociando el maquillaje al género femenino, mientras que otros no tanto. Es tan así que observamos dos grandes líneas entre los hombres: el retrosexual y el metrosexual.
El retrosexual es aquel que rechaza todo comportamiento o procedimiento que tenga su contraparte femenina, buscando más virilidad en lo que es meramente varonil como vellos y músculos, por ejemplo. Sin embargo el metrosexual está abierto a diferentes procedimientos que pueden ser considerados femeninos, pero en su versión masculina.
En estas dos categorías, el metrosexual es un hombre más pendiente de su presentación y de su proyección. Piensa en su bienestar más que en el “qué dirán”. Y este usará sin problema un maquillaje adaptado para su cuidado. Cabe resaltar que esto no tiene nada que ver con la orientación sexual de dicho hombre para evitar toda confusión.
Seguramente quisieras saber si recomiendo a todos los hombres maquillarse. Si he tenido la suerte que me hayas leído antes por este medio, sabrás que mis respuestas vienen con sabores diferentes.
En primer lugar, ¿para qué usamos el maquillaje actualmente? En su uso natural, el maquillaje nos ayuda a resaltar nuestros rasgos, camuflar las imperfecciones que creemos que existen y estar acorde a lo que deseamos proyectar. Este uso es meramente legítimo de cada quien.
Y otra ventaja es que el maquillaje ayuda a mantener un rostro radiante aún expuesto a mucho cansancio y luces.
Por estas bondades del maquillaje, cuando un hombre estará expuesto a medios, sesiones fotográficas, televisión, luces o reuniones de largas duraciones, recomiendo el maquillaje natural. Así, se evita que esté brillando la piel, sobre todo que la piel de apariencia grasosa pueda reflejar estrés y hasta inseguridad.
Otros casos también es cuando tengo a un cliente convaleciente que se reintegra a su vida regular y que tenga que enfrentarse con público, es un momento que se recomienda para que el rostro sea más radiante y que no se venda cansancio en sus apariciones.
Los cosméticos fichan su atención en ellos
Con esto podrás ver que se busca que la persona esté bien presentada, no agotada ni dramatizando. Y ahora muchas líneas modernas de cosméticos han retornado a las necesidades de la piel masculina, olvidadas por muchas décadas. Por esta razón entiendo que Alex Rodríguez ha acertado al presentar un corrector, visto que tanto los hombres como las mujeres tenemos alteraciones que no siempre nos agradan o que deseemos compartir con todos.
Ahora, que cada hombre determine qué quiere proyectar y cuándo, para buscar la asesoría adecuada. Así dejaremos de pensar en géneros para pensar en personas que desean verse bien, según ellas, y disfrutar de sí. Porque insisto, para la belleza personal, cada quien impone sus reglas.

