Si algo define a Ivana Loyola es que no cabe en una sola cajita, es cantautora, arreglista, vocal coach y, sobre todo, una mujer que entiende su arte desde un lugar profundamente humano y espiritual.
Hoy en Oh! Magazine nos sentamos con ella para descubrir qué hay detrás de su magia, cómo encuentra inspiración y cuál es el corazón que sostiene cada una de sus canciones.
Para Ivana, ser cantautora, arreglista y vocal coach no son caminos separados, sino una misma ruta con distintas estaciones. “Disfruto las tres por igual”, nos cuenta, porque cada rol le permite expresarse de manera diferente según el proyecto. A veces la inspiración aparece y la llama a crear; otras, prefiere estar detrás del escenario guiando a otros artistas, una faceta que, confiesa, le gustaría explorar más.
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Estudiar producción musical en Full Sail University fue un giro total en la forma en que Ivana entendía la música. Pasó de centrarse solo en el performance vocal a descubrir la importancia de la composición, la producción, los arreglos y hasta la intención detrás de cada instrumento. “Aprendí a materializar mis ideas, no solo conceptualizarlas”, dice.
Ivana escribe desde sus vivencias, sí, pero también desde historias ajenas, emociones prestadas, recuerdos difusos o frases que se convierten en canciones completas. Súper narrativa, le encanta construir un hilo coherente de principio a fin, incluso exagerando sentimientos cuando la historia lo pide. ¿La meta? Que la gente pueda verse reflejada.
En sus redes se percibe su espiritualidad… y no es casual. Dios es un pilar fundamental para Ivana. “Mi talento viene a través de la Gracia”, afirma. Para ella, la música es un vehículo que puede sanar, tocar fibras y llegar a lugares donde palabras comunes no alcanzan. Su fe es guía, inspiración y brújula.
“En todo amar y servir”

Su biografía en redes incluye esta frase de Ignacio Loyola, un guiño a su propio apellido. Lo que comenzó como una simple cita hoy es su lema. Representa el propósito con el que trabaja: amor, servicio, humildad y la claridad de que la fama nunca debe nublar su esencia.
Una anécdota que marcó su camino
Su primera vez como telonera de SNENiE en Santo Domingo y Santiago fue inolvidable: cantó sin saliva del susto, sin expectativas y llena de nervios. Pero el público la recibió con los brazos abiertos y hasta se acercaron a pedirle fotos y comentar sus canciones. Un año después, aún hay quienes se lo recuerdan. “Todavía me sorprende”, nos dice con una sonrisa.
Sus días fuera del escenario
Aunque brilla en tarima, Ivana es súper hogareña. Ama pasar tiempo con su perro, disfrutar de su familia, visitar museos, obras, conciertos y perderse en cualquier espacio artístico. También valora el silencio y la cotidianidad, porque ahí encuentra equilibrio… y a veces nuevas ideas.
Más allá del respeto, el desafío más grande para ella ha sido demostrar que su carrera no es un pasatiempo. Aunque se maneja con total profesionalismo, los comentarios inapropiados siguen apareciendo, como en tantas industrias. Pero su respuesta siempre ha sido firme: disciplina, constancia y claridad de propósito. Nada la va a desviar de su norte.
Su playlist de sueños es una delicia: Silvana Estrada, Vicente García, MARO, Joaquina, Norah Jones, RAYE, Natalia Lafourcade y, por supuesto, Pablo Alborán, a quien admira desde pequeña.

El consejo definitivo para quienes quieren empezar
Soñar no es suficiente. “La música es un regalo, pero requiere constancia”, dice Ivana. Su consejo es combinar pasión con disciplina, estudiar, prepararse y comprometerse con el proceso. La dedicación debe estar al mismo nivel que el talento.
¿Qué viene ahora para Ivana Loyola?
¡Mucho y muy emocionante!
Continúa con BOLEROSSA, una experiencia musical que fusiona bolero y bossa nova con fechas previstas para 2026. Está componiendo para colaboraciones y proyectos audiovisuales. Y está poniendo el toque final a su primer álbum, Cuerdas en el Ocaso, un proyecto especialísimo que no podemos esperar para escuchar.

