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Jack Ramos: Liderazgo con alas y estilo

Fotos: Leipzib Diaz

Desde el corazón operativo de la industria aeronáutica hasta las pasarelas más visionarias de la moda, Jack Ramos ha construido una carrera que desafía los límites convencionales del liderazgo.

Con más de 15 años de experiencia en la industria de la aviación, ha liderado equipos en diversas áreas operativas y estratégicas, tanto en aeropuertos de Estados Unidos como en funciones corporativas a nivel global. Su trayectoria abarca países como Colombia, Ecuador, México y sus inicios en la República Dominicana.

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Su enfoque estratégico y humano ha transformado la experiencia aeroportuaria. Pero su influencia no termina ahí: como cofundador de dos plataformas de moda y defensor del diseño sostenible, Jack integra estructura y alma, logística y sensibilidad creativa.

En esta entrevista exploramos su visión del liderazgo moderno, las conexiones inesperadas entre aviación y moda, y el valor de humanizar industrias tradicionalmente frías a través de la empatía, la innovación y el propósito.

1. Jack, como ejecutivo en la industria aeronáutica, ¿cuál consideras que ha sido el mayor reto que has enfrentado liderando dentro de este sector altamente regulado y competitivo?

Uno de los mayores retos ha sido liderar durante situaciones operativas críticas en tiempo real, especialmente cuando convergen factores como clima extremo, regulaciones internacionales, la pandemia —que fue un desafío completamente nuevo para todos— y las altas expectativas del cliente. En esos momentos, el liderazgo requiere serenidad, comunicación clara y decisiones firmes, sin perder de vista la seguridad ni el componente humano, que para mí es fundamental. Mantener la moral del equipo en alto, incluso en condiciones adversas, ha sido tan desafiante como gratificante.

2. La aviación requiere visión estratégica y toma de decisiones en tiempo real. ¿Cómo defines tu estilo de liderazgo y cómo lo has adaptado a los cambios constantes del mercado?

Mi estilo es estratégico, humanista y visionario, con un enfoque creativo y transversal. Lo defino como un liderazgo híbrido: estratégico pero empático, firme pero flexible. Creo en liderar con el ejemplo, empoderando a los equipos y fomentando una cultura de innovación y resiliencia. En un entorno tan cambiante como el de la aviación, he aprendido a anticipar tendencias, mantenerme abierto al cambio tecnológico y adaptarme rápidamente sin comprometer la calidad ni la experiencia del pasajero.

3. En tu trayectoria, ¿qué transformación o innovación dentro del sector aeronáutico te ha entusiasmado más y por qué?

La transformación digital y la integración de una sostenibilidad real son los avances que más me entusiasman. Desde la implementación de operaciones inteligentes en aeropuertos hasta experiencias contactless y más humanas a bordo, es inspirador ver cómo la tecnología no solo mejora la eficiencia operativa, sino también la calidad del servicio. Además, la conversación creciente sobre combustibles sostenibles y uniformes ecológicos abre nuevas posibilidades hacia una aviación más consciente, innovadora y alineada con los valores del futuro.

4. Muchas personas ven la aviación como un mundo técnico y frío. Desde tu experiencia, ¿cómo humanizas esta industria desde el rol ejecutivo?

Humanizo mi rol en la aviación recordando constantemente que cada operación toca vidas reales. Ya sea un pasajero en su primer vuelo o un colaborador en un turno nocturno, cada interacción cuenta. Implemento programas de reconocimiento, mentorías internas e iniciativas de bienestar para los equipos, quienes son el verdadero corazón de la operación. En la experiencia del pasajero, busco contar historias, destacar el trabajo del equipo y romper la rigidez con gestos de hospitalidad auténtica.

5. Tienes una notable conexión con la moda. ¿Cómo influye tu visión estética y creativa en la forma en que gestionas marcas o servicios dentro de la aviación?

La moda me ha enseñado el poder de la narrativa visual, el detalle y la innovación constante. Estos principios los aplico a la gestión de marca en aviación, cuidando desde la estética del entorno aeroportuario hasta la presentación del personal y el diseño de experiencias. Creo que una marca aérea debe ser coherente en su estilo, aspiracional pero accesible, moderna sin perder calidez.

6. ¿Qué valores compartes entre la alta dirección en aviación y el trabajo que has hecho en el mundo de la moda, como con Durango Fashion Week?

Ambos mundos comparten valores clave: visión, disciplina, resiliencia y autenticidad. Tanto en una pasarela como en un aeropuerto, se necesita liderar con propósito, ejecutar con precisión y conectar con las personas. En ambos sectores, también es esencial adaptarse rápidamente sin perder la esencia de la marca.
Con Durango FW ha sido algo especial. Soy dominicano con raíces francesas y ciudadanía estadounidense, y junto a mi socia Grecia Reyes, lanzamos esta plataforma en el norte de México. La adaptabilidad ha sido clave, y el choque cultural ha resultado ser el toque mágico de esta iniciativa global.

7. Desde tu perspectiva como comunicador, ¿cómo puede la industria aérea conectar mejor emocionalmente con los pasajeros?

La industria aérea necesita contar historias: de personas, de destinos, de sueños. Cada detalle —desde los uniformes hasta los menús a bordo— puede y debe tener intención. La conexión emocional genuina surge cuando las marcas practican la empatía, escuchan activamente a sus pasajeros y colaboradores, y diseñan experiencias que no solo resuelven necesidades, sino que también inspiran, emocionan y permanecen en la memoria.

8. ¿Has visto oportunidades de colaboración entre el lujo de la moda y la experiencia premium en la aviación comercial o ejecutiva?

Absolutamente. La sinergia entre la moda y la aviación premium es una oportunidad aún poco explorada. Desde colaboraciones con diseñadores en uniformes y amenidades, hasta la curaduría de menús por chefs reconocidos y experiencias pop-up en salas VIP, hay un gran potencial para elevar la experiencia del pasajero. Estas alianzas aportan valor estético y refuerzan la identidad de marca desde una dimensión sensorial, emocional y aspiracional.

9. El uniforme del personal aéreo ha sido históricamente un símbolo de elegancia. ¿Crees que hay espacio hoy para reinterpretarlo desde una perspectiva más moderna o cultural?

Sí, y es urgente hacerlo. El uniforme debe reflejar tanto la identidad de la aerolínea como los valores actuales: inclusión, sostenibilidad y funcionalidad. Reinterpretarlos con telas ecológicas, cortes inclusivos y elementos culturales permite conectar mejor con empleados y pasajeros de todo el mundo.

10. Después de años entre vuelos, pasarelas y estrategia empresarial, ¿cómo defines hoy el concepto de éxito personal y profesional?

Hoy defino el éxito como equilibrio: impactar positivamente en la vida de otros, liderar con propósito y mantenerme fiel a mi esencia creativa mientras navego estructuras corporativas complejas. El verdadero éxito no es solo lograr objetivos, sino hacerlo con humanidad, estilo y dejando una huella auténtica en cada industria que toco.

Jack representa una nueva generación de líderes que no teme romper moldes. Su capacidad para combinar la precisión operativa con la sensibilidad estética, la visión estratégica con el enfoque humano, lo posiciona como una figura innovadora en dos mundos que, aunque distintos, comparten un mismo cielo: la aviación y la moda. Su historia es testimonio de que liderar con empatía, creatividad y propósito no solo es posible, sino necesario para construir experiencias memorables y sostenibles. Desde la pista de aterrizaje hasta la pasarela, Jack nos recuerda que el verdadero liderazgo vuela alto cuando tiene alma.

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Ismalay Liranzo
Ismalay Liranzo
Una muchachita vieja que le encanta crear historias de moda.
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