«Sangre ligera», sí, así como dice la frase coloquial… así es Rosa Lía, una increíble mujer que destella paz y deslumbra ante los ojos de quienes la observan. ¡Aclaro!, no tan solo por su delicada y bellísima fisonomía, hay mucho más en esta chef de profesión que cautiva con dulzura y se corona en una beldad fuerte y luchadora.
No es casualidad que su especialidad sean los dulces… ella expande «azúcar» en los espacios más inocuos y ha logrado en su vida –así como con los ingredientes de un pastel– construir, paso a paso, una trayectoria que ebulle como masa en el horno, con ese rico aroma producto de la paciencia y el que hoy le permite disfrutar el sabor del éxito.
La recién casada nos cuenta, en una entrevista a flor de piel, sobre su flamante faceta de esposa, los planes que lleva a cabo para incentivar la gastronomía dominicana, los retos familiares que ha vencido de su infancia y cómo ha superado el maltrato de género para convertirse en la espectacular mujer que nos enorgullece ver «florecer».

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Oh! Magazine. ¿Cómo se dio esta inclinación culinaria?
Rosa Lía. Mientras crecía, siempre estuve inmersa en la cocina de mi abuela, y fui esa compañera de clases que llevaba cositas deliciosas al colegio. Con mis padres disfrutábamos de buenas experiencias gastronómicas, descubriendo nuevos sabores y combinaciones. Pero fue como a los 14 años cuando el chef Juancho Ortiz, gran amigo de mi padre, durante un fin de semana en Constanza, me dijo que debería considerar estudiar cocina. Nunca se me había ocurrido hasta ese momento.
Oh! Magazine. Y hablando de este placer al paladar… ¿qué es lo que más te gusta cocinar?
R. L. Durante la cuarentena, di luz a mi nuevo proyecto llamado «El Antojo». Son platos que produzco durante 2 a 3 semanas y que, usualmente, nacen a partir de mis «antojos» del momento. Cada vez que entro a mi cocina, disfruto cocinar lo que podría llamar, «mis ocurrencias». Ya sea un antojo que me parezca tan delicioso que debo compartirlo con mi comunidad; el pedido de algún cliente, o una cenita íntima para mi esposo y yo. Siempre poniéndole el ingrediente secreto: mi amor por la cocina y el buen comer.

Oh! Magazine. Admítelo, ¿qué tan retador es mantenerse en forma siendo una chef especializada en repostería?
R. L. Definitivamente es todo un reto. Al ser chef especializada en repostería, he logrado la estandarización de mis recetas, sabiendo cómo obtener el resultado deseado; esto me permite solo dar una «probadita» sin temor sobre la calidad del resultado final.
Cuando estudiaba en Le Cordon Bleu, me llevé del gusto, lo que hizo que aumentara mucho de peso, por lo que asumí que tenía que controlar qué y cuánto consumir.
Oh! Magazine. Has hablado de antojos, dulces… Pero ¿qué tipo de alimentación es la que has elegido en tu vida?
R. L. Tuve sobrepeso en mis años de infancia. Por eso considero que guiar a los niños en una alimentación saludable los va a ayudar a que cuando sean más grandes tengan una mejor relación con la comida. Debemos inculcar hábitos y un estilo de vida, no dietas del momento. Y sobre todo, hacerlo por las razones correctas, no por nadie ni para nadie, sino porque es calidad para tu vida en muchos sentidos.
Yo, en ese tiempo, probé muchas dietas, algunas demasiado drásticas; hasta que entendí que debía lograr el balance y adoptar un estilo de vida sostenible en el tiempo. Al pasar los años e ir creciendo, he aprendido más sobre mi cuerpo, forjando la disciplina del entrenamiento con la alimentación balanceada, que ha sido la mejor manera de siempre estar y sentirme saludable.

Oh! Magazine. Cuéntanos más de cómo viviste este proceso para llegar al peso saludable.
R. L. Ha sido un camino superlargo, al que todavía le estoy cogiendo el piso. Durante mis estudios en Boston, empecé a darme cuenta que cuando no comía saludable, no prestaba la misma atención en clases, me cansaba mucho más rápido, o me afectaba de una manera estomacal. Al día de hoy sigo «escuchando mi cuerpo», cómo reacciona con distintos alimentos, y la frecuencia que es ideal para mí.

Algunos platos son como un abrazo, porque sin darte cuenta te llevan a algún recuerdo y eso, para mí, es sumamente gratificante.

Oh! Magazine. Para ser una buena chef, Rosa Lía, ¿qué se necesita?
R. L. Para ser un buen cocinero lo que se necesita es tener pasión por la cocina, disfrutar de las técnicas y las largas jornadas en los fogones, para ejecutar platos de calidad. Mucha disciplina, para entender que la práctica y la persistencia en dominar las técnicas es fundamental en este ámbito de trabajo. Ser creativo, para poder crear o recrear un plato con tu sello personal.
Es cuestión de investigar y probar sabores y productos, y darle tu propio toque.
Es importante también seguir formándose, porque la gastronomía está en constante evolución.
Oh! Magazine. Con programas como “MasterChef”, el interés colectivo por la gastronomía ha aumentado notablemente, pero ¿qué consideras se debe seguir reforzando a nivel educativo en este sector?
R. L. Me llena de emoción ver que este tipo de carrera, cada vez, va creciendo más y más. En cuanto a nivel educativo en la gastronomía, me gustaría ver un mayor enfoque tanto en nuestros productos como en nuestros platos. Entiendo que hay una carencia de conocimiento en cuanto a eso.
Oh! Magazine. ¡Haces hincapié en la formación! ¿Tienes algún interés puntual en la formación (dígase impartir master class…)?
R. L. ¡Es de las cosas que más me encantan! A pesar de que estuve por 4 años en televisión, impartiendo talleres de cocina y master class privadas, y ya luego en “MasterChef” vine a darme cuenta durante la pandemia que dar clases y compartir mis conocimiento con personas interesadas en la gastronomía, era de las cosas que más me llenan de satisfacción.
Oh! Magazine. ¡Pandemia! ¿Cómo has canalizado tu trabajo y profesión en este tiempo a través de las redes sociales?
R. L. Ser de una generación con gran adaptabilidad y expresar el pensamiento creativo en aplicar alternativas acordes con el momento, ha sido un ejercicio de proactividad interesantísimo. La gastronomía es dinámica y parte integral del día a día de cada persona. Creo que, conforme a las posibilidades y gustos de cada quien, ha habido una búsqueda del buen comer y de crear, en casa, experiencias culinarias que se captan en las redes sociales como fuente de inspiración, ideas y técnicas.
si mi abuso no hubiese pasado, no habría tenido el amor propio que hoy día siento.
Oh! Magazine. De paso, ¿cómo ha sido, a nivel personal, todo este proceso?
R. L. ¡Uf! Este proceso ha movido muchísimas emociones en mí. Siempre he sido de estar y disfrutar el tiempo en casa, así que al inicio le saqué el provecho con «El Antojo». También planifiqué mi boda y, finalmente, me casé. Luego salí positivo al COVID, y creo fue de las secuelas más grandes que tuve. Aparte de perder el gusto y el olfato (que fue muy difícil e incómodo), lo peor fue el impacto psicológico de todo.
Oh! Magazine. Los chef son unos creativos amarrados a los sentimientos, ¿qué inspira a Rosa Lía?
R. L. ¡Todo me inspira! Algo que vi en alguna película, un plato que probé en algún lugar, algún recuerdo de mi infancia, hasta un plato que no he probado… pero al darle ese twist y hacerlo mío es inspirador.
Siempre he dicho que algunos platos son como un abrazo, porque sin darte cuenta te llevan a algún recuerdo y eso, para mí, es sumamente gratificante.
Oh! Magazine. Tu historia personal y de ejemplo de mujer es muy fuerte Rosa Lía. ¿Qué le aconsejas a aquellas que están pasando por una situación de abuso?
R. L. Eso de que sea «muy fuerte» es parte del motor para siempre seguir adelante, y nunca dejar que tu historia te defina. A esas personas que estén pasando por alguna situación, les diría que no ignoren esas señales que por dentro sentimos, que busquen una persona de confianza y madura, con quien hablar de la situación, y siempre tener en cuenta que el hablar sana.
Sí creo que, más que a la persona que se encuentra en una relación abusiva, el mejor consejo sería para la persona que la/lo escucha, ya que muchos no saben cómo reaccionar ante esta conversación.
El que escucha debe tratar de mantener la conversación en una nota positiva, ser solidario y no forzar la conversación; reconocer que no es fácil para esta persona hablar del tema y está recurriendo a ti. Recuérdale que no está sol@ y que tú quieres apoyar.
Ayuda a que se concentre en los hábitos pocos saludables de la relación, para que así pueda ver, por sí sola, los comportamientos que no deberían ser, cómo la hacen sentir, y reconozca que sus sentimientos son válidos.
Por último, pero no menos importante, esto no es algo que sucede de la noche a la mañana, no quieran imponerle a la persona cosas qué hacer, mucho menos culparla; ayuda a la persona a encontrar opciones y soluciones para que pueda tomar su propia decisión, pero ya consciente.

Tengo la creencia en la igualdad social, económica y política de los sexos, donde equidad no significa una pugna por la prevalencia de uno sobre otro o de competencias, sino de misma dignidad y derechos en diversidad.
Oh! Magazine. Hay tantas críticas a las mujeres que han pasado por situaciones de este tipo, que pareciera como si se les culpase. ¿Qué opinas de esto?
R. L. Se trata más bien de personas que no tienen conocimiento suficiente de cómo manejar el tema. Yo misma, en un momento dado, no pude ver esas señales de alerta y manipulación que me llevó a la culminación de mi abuso; así como a mujeres que las abusan sexualmente y alegan que fue «por lo que tenía puesto»… El problema no es de la víctima, es del agresor. Lo mejor que pueden hacer las personas allegadas a la víctima es conocer un poco más del tema para que puedan ayudar de la mejor forma.
Oh! Magazine. Enorgullece verte tan fuerte, tan decidida y segura de ti. ¿Cómo fue tu proceso para sanar?
R. L. ¡Ay Dios, gracias! Para serte sincera mi vida no ha sido fácil como, tal vez, se pueda ver en las redes. Al tener que «crecer antes de tiempo», perdiendo a mi mamá y mi papá (ambos jóvenes), siempre he sabido que Dios nunca me ha dejado sola, y que Dios le pone sus peores batallas a sus mejores guerreros; pero también muy de la mano con terapia que, desde joven, he asistido. La terapia nos ayuda a analizar nuestros comportamientos, emociones y ha canalizarlos de la mejor manera para poder llevar una vida plena.
Oh! Magazine. ¿Y cómo has llegado a construir esa mujer vemos hoy día?
R. L. Como me dijo mi mejor amiga Vera (que es terapeuta): «De los momentos más incómodos y situaciones más difíciles es que se crece». Poder tener este conocimiento ayuda a reconocer que todo lo que nos sucede nos hace más fuertes y nos forma a ser nuestra mejor versión, si buscamos ayuda para serlo. El hablar y comunicarse sana, la culpa y silencio nos enferma.

Oh! Magazine. ¿Crees está cambiando el machismo en nuestro país?
R. L. El machismo en nuestro país es muy fuerte y marcado. Me gustaría pensar que estamos mejorando en cuanto a esto, y me atrevo a decir que las redes y el conocer que esto pasa más de lo que sabemos, nos ayuda a mantenernos avanzando en cuanto a una equidad de género.
Es importante enfocarse, no solo en el problema, sino también en la raíz, en cómo se están sembrando los valores en los niños de respeto y de no violencia.
Nunca dejes que tu historia te defina; hay que ser fuertes para superar las situaciones más difíciles.

Oh! Magazine. Tengo que preguntarte… ¿te consideras feminista?
R. L. Tengo la creencia en la igualdad social, económica y política de los sexos, donde equidad no significa una pugna por la prevalencia de uno sobre otro o de competencias, sino de misma dignidad y derechos en diversidad. Si ser una persona feminista es esa que, aparte de su sensibilidad, empatía y capacidad de sacrificio, más allá de su sexo, se apega al principio de libertad individual, activa la vindicación de derechos y construye conocimiento, pues sí, soy feminista.
Oh! Magazine. Recientemente te casaste. ¿Qué ha significado este paso en tu vida?
R. L. A pesar de que crecí con padres divorciados, siempre tuve de ejemplo a mis abuelos: Ballardo y Luz, Clement y José, que por más adversidades que tuvieron entendían que se tenían el uno al otro. El casarme fue elegir y dar el paso con mi compañero de vida y padre de mis hijos, como mi guía y soporte en todos los ámbitos. Creo en la familia y en todo lo maravilloso que se da en una relación en que cada quien aporta con sus fortalezas. Es un camino de aprendizajes y retos sinfín que vale la pena transitar.
Oh! Magazine. ¿Cómo fue el proceso para creer nueva vez en el amor?
R. L. Bueno, el primer paso fue amarme a mí primero para entender que no tenía porqué aceptarlo. Y si mi abuso no hubiese pasado, no habría tenido el amor propio que hoy día siento. No hay un tiempo estipulado de «cuándo» se debería empezar una nueva relación, pero sí hay que tener consciencia de no ponerse presión, y entender que tomará tiempo construir confianza en la nueva pareja. Crea una lista mental de las cosas que no vas a tolerar, conoce tus necesidades, reconecta con tu círculo de apoyo y sé abierto con tu nueva pareja si hay algunos comportamientos que no te gustan.

Oh! Magazine. Amar a uno mismo…
R. L. Lo más importante. Si no te amas lo suficiente, vas a aguantar y soportar toda clase de atropello; no solo de tu pareja, sino también de amistades y hasta familiares. Tu autoaceptación y actitud positiva te van a permitir ser relativamente abierto a las relaciones y aceptar el estar solo. Esta perspectiva significa que, cuando sientas una conexión, será genuina y no impulsada por una necesidad de aceptación o amor.

#Beautytips
- Son muchas las mujeres que mantienen una lucha constante con su estado físico, ¿qué tanto, entiendes, debemos de enfocarnos en esto?
Lo que importa no es lo físico, sino la salud. Escucha tu cuerpo. Si estás en un peso donde la actividad física, el trabajo, el estado de ánimo, y la autoestima están controlados, pues ya tienes media batalla ganada, porque la otra mitad sería mantenerte así. - ¿En qué se basa tu rutina de ejercicios?
Mis ejercicios se mantienen variando, pero lo que más disfruto es hacer pesas o ejercicios con fuerza. Te demuestran tu capacidad y, que al ser consistente, incrementas tu poder. Lo mezclo con cardio, que prepandemia me encantaba hacer «Body Combat»; en la cuarentena empecé hacer yoga y, recientemente, he encontrado un nuevo cariño a los patines. - ¿Cuál es tu fórmula mágica de beauty?
(Risas), ¡nunca había pensado en eso! Aparte de terapia, ejercicios y balance en la alimentación, me cuido con distintos productos la piel, y algunas máquinas y cositas fabulosas en una estética.
Fotos Simon Espinal. Estilismo Pamela Núñez. Maquillaje y peinado Avis Vásquez




