En estos días mi hija de 13 años me preguntó si, a veces, una silueta determinada podría estar de moda.
Su cuestionante me pareció acorde a las realidades que estamos viviendo. Y como si no fuese suficiente, continuó indagándome: “¿Cómo uno se entera de cuál silueta está de moda?”. Se pueden imaginar que, como madre, aproveché esta oportunidad para presentarle estos fenómenos que hasta dañinos pueden resultar para muchos.
Si hemos dado seguimiento, es probable que recuerdes que en otro artículo habíamos visto las pasarelas y los medios como poderosos difusores de tendencias. Lo cierto es que nos invaden al exponernos a un mismo tipo de contenido, continuamente, que terminamos por asimilar o aceptar como referencia.
Es cierto que con el movimiento #bodypositivity se ha hecho un esfuerzo para que las distintas presentaciones de mujeres sean aceptadas. Sin embargo, hoy día, paralelamente, observamos la insistencia marcada por una delgadez extrema, sea con las modelos o ciertas estrellas que les fascina. ¡Porque hay que ser realistas! Poner a una o dos modelos de tallas normales y tener a la gran mayoría en extrema delgadez, hace que el mensaje pierda peso.
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La delgadez sigue siendo “exigida”
Como quiera la referencia de que belleza ideal sea sinónimo de delgadez sigue con insistencia. En los post y videos de redes sociales, se observa cómo en los reportajes los modelos de pesos regulares y/o plus, se evitan
exhibir a gran escala de cierto modo, aunque hayan estado presentes en el evento.
Exponer este escenario apela a disyuntivas superiores que nos hacen hacer un pare, y nos recuerda si en realidad necesitamos consumir ciertas cosas y si deberíamos optar por un estilo de vida saludable. Al final, todos somos personas libres con nuestros cuerpos, y cae bajo nuestra responsabilidad establecer los límites.
Y me dirán pero, ¿qué hacemos si muchas piezas de ropa en las tiendas no nos sirven? A esta situación necesitamos siempre recordar que valemos más que una talla y por ende, esta mercancía no nos definen. Dejemos de sentir culpa o temor si una prenda no nos va bien…porque el bienestar no depende de lo que nos rodea, sino de lo que vivimos por dentro.

Eso del amor propio
El amor propio lo mencionamos mucho pero, creo, que aún hay trabajo pendiente, visto que la estimulación actual sigue exponencial con el auge de las redes sociales. Como en todo hay que buscar un “cómo convivir”, mis recomendaciones como consultora de imagen se basan en enfocarse en sí mismos y en sus necesidades.
Podría parecer egoísta o tal vez narcisista, pero es una forma de mantenerse centrado sobre lo que le importa y ser capaces de poner límites cuando sean necesarios.

